Sunday, March 03, 2013

Mara y la higuera.


Mara y la higuera:
 
No busquéis connotaciones ni bíblicas ni eróticas al título de esta pequeña aventura de Mara. Tiene, en esta época, es el mes de agosto, nueve años y está de visita en casa de su tío Jaime. Al lado de la casa, en un lateral, hay un pequeño jardín con rosales llenos de flores rojas y blancas casi mustias, margaritas blancas, unas amapolas, una camelia de flores rojas en el centro del patio y al final, cerca del muro de separación con la carretera una esplendida y vieja higuera, de ramas extendidas, muchas bajas y llena de higos grandes, plenos, dispuestos ya a explotar de maduros.
 
Mara probó uno y le gusto: "Son dulces como la miel, están muy buenos. ¿Puedo coger más?
 
Allí la dejamos, subiéndose a las ramas y cogiendo higos.
 
Al rato, diez o quince minutos, no mas, oímos su voz alterada gritando y pidiendo auxilio. Salí corriendo la primera y la veo colgada de una rama, aguantándose con las dos manos, a punto de soltarse y caer de desfallecimiento. "¡Socorro!, ¡ayudarme!, ¡Papa, socorro!
 
Imaginaros a una niña de nueve años colgada de una rama, congestionada, roja, por el esfuerzo de aguantar y no caer, los ojos cerrados con fuerza de miedo y chillando presa del pánico...........¡con los pies a una escasa cuarta del suelo!.
 
Paré un segundo, el necesario para comprender que se había resbalado de la rama y quedando colgada sin ver el suelo, cerrando los ojos por efecto del miedo, estaba pasando un gran apuro. Riendo, la agarré por la cintura y la ayude bajar. Un gran abrazo de alivio pero cuando vio donde había estado colgada se avergonzó:"Prohibido contarlo, que no se entere nadie, ¡qué vergüenza!".

 

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