Monday, May 30, 2016

Frases de Groucho (X)


¡Brindemos por nuestras novias y nuestras esposas!… ¡Que no se encuentren nunca!

Claro que lo entiendo. Incluso un niño de cinco años podría entenderlo. ¡Que me traigan un niño de cinco años!

Estuve tan ocupado escribiendo la crítica que nunca pude sentarme a leer el libro.

Una mañana me desperté y maté a un elefante en pijama. Me pregunto como pudo ponerse mi pijama.

O usted se ha muerto o mi reloj se ha parado.     

Thursday, May 26, 2016

Frases de Groucho (IX)


Si las mujeres se vistieran para los hombres, las tiendas no venderían demasiado. A lo sumo un par de anteojos de sol cada tanto tiempo.

Nunca pertenecería a un club que admitiera como socio a alguien como yo.

El matrimonio es una gran institución. Por supuesto, si te gusta vivir en una institución.

¿Que por qué estaba yo con esa mujer? Porque me recuerda a ti. De hecho, me recuerda a ti más que tú.

Todavía no sé qué me vas a preguntar, pero me opongo.

Tuesday, May 24, 2016

Recuerdo tu sonrisa como una caracola.



Recuerdo tu sonrisa como una caracola.

La niebla del pasado oscurece mi cristalino

desvaneciendo en brumas frías el aliento.

 

Giros sin fin en la plaza de las sombras.

Apenas iluminan las farolas en la noche,

pierden la batallas contra las palabras.

 

Aun sigo tu sombra por los soportales.

Telarañas en el corazón cobarde, enigmático,

siguiendo ritmos de Petrarca y sueños.

 

Sueño con el baile ligero de tus pelos.

La brisa de la mañana siempre que juega,

ondeando brillos, quemando osamentas.

 

Atisbos de encaje en el límite de su falda.

Los ojos vuelan sin cesar por las calles mojadas,

marfileñas columnas como cimas inalcanzables.

 

Odio volver la mirada al pasado

A ese pasado remoto de las adolescencia

que no se puede cambiar ni mutar

Que se ríe de tus esfuerzos por retenerlo

Mientras olvidas tu nombre...
 

Sunday, May 22, 2016

Frases de Groucho (VIII)


Desde el momento en que cogí su libro me caí al suelo rodando de risa. Algún día espero leerlo.

Él puede parecer un idiota y actuar como un idiota. Pero no se deje engañar. Es realmente un idiota.

Estar en un barco es como estar en una cárcel con posibilidad de ahogarse.

La justicia militar es a la justicia lo que la música militar es a la música.

Las mujeres son muy útiles, sobre todo por la noche y, con frecuencia, durante el día.

No puedo decir que no estoy en desacuerdo contigo.

Wednesday, May 18, 2016

Frases de Groucho (VII)


Cualquiera que diga que puede ver a través de las mujeres se está perdiendo un montón de cosas.

¡Hay tantas cosas en la vida más importantes que el dinero! ¡Pero cuestan tanto!.

En esta industria, todos sabemos que detrás de un buen guionista hay siempre una gran mujer, y que detrás de ésta está su esposa.

He disfrutado mucho con esta obra de teatro, especialmente en el descanso.

Hijo mío, la felicidad está hecha de pequeñas cosas: Un pequeño yate, una pequeña mansión, una pequeña fortuna…

Sunday, May 15, 2016

Frases de Groucho (VI)


Es mejor estar callado y parecer tonto que hablar y despejar las dudas definitivamente.

El matrimonio es la principal causa de divorcio.

Un hombre siempre tiene los pies en el suelo... hasta que lo cuelguen.

Recuerde, señor, que estamos luchando por el honor de esta mujer, probablemente mucho más de lo que ella nunca hizo por sí misma.

Estuve tan ocupado escribiendo la crítica que nunca pude sentarme a leer el libro.

Thursday, May 12, 2016

La visita de un señor….


La visita del señor….

La pequeña estaba ya desahuciada por los médicos. La última recomendación era la santa extremaunción, poco mas podemos hacer, dijeron con pesadumbre al ser, además, amigos de la familia.

La niña, ocho o nueve añitos, tuvo… que se complico con una infección generalizada, estábamos en la década de los cuarenta y poco mas se podía hacer y conocer de antibióticos y demás.

Quedaba la oración constante, las promesas incesantes, las velas delante de altares sin cuento, el agua milagrosa del Jordán y la cruz milagrosa con el “Lignum Crucis”,  la misa casi diaria y el llanto sordo y duro, ese llanto que duele en el pecho, que parece una rata insomne que te roe por dentro y te va minando poco a poco hasta dejarte sin andar. Los hombres no podían llorar y eso era más duro, había que esconderse y a oscuras para rumiar el dolor y maldecir incluso a los días y los tiempos.

Desahuciada, encamada, los ojos casi siempre apagados, sin fuerzas ni para comer pues todo lo devolvía con dolor y sangre, y apagándose su vida como una velita en sus últimos momentos. Perdida la color, casi en los huesos…

Cuando despertaron se asombraron del cambio. La niña estaba casi bien, el color había vuelto a sus mejillas, tenía hambre. A las preguntas ansiosas de la madre les dijo que por la noche le había venido a visitar un hombre alto y fuerte, dulce y amable, que le toco en el pecho y le dijo que estaba buena, sana y debía jugar y jugar…no supo decir más, solo eso, una visita nocturna y, poco más tarde, recordó que el hombre iba con un niño al lado.

La fiesta fue impresionante, la felicidad y de nuevo las lagrimas, si, las lagrimas solo que esta vez de alegría, formaron un rio torrentera por las habitaciones, se abrieron las ventanas y se grito a los cuatro vientos que todo iba bien, que el milagro se había producido. La misa, por supuesto, fueron todos, niña incluida en los fuertes brazos del padre, para dar gracias por el regalo producido.

Los médicos se quedaron de piedra. Apenas fueron capaces de murmuran un “qué bien, mejor que mejor, no lo entiendo más que como un milagro”.

Empezaron los paseos para coger fuerzas, la mejor comida, los mejores pescados y el aceite mágico. En uno de ellos pasaron por la Iglesia de San José. La niña ante la puerta insistió en entrar y tirando de ellos los introdujo. Se dirigió, como si supiera adónde iba, hacia la nave de la izquierda y se fue directa hacia la estatua de San Antonio donde se paro y la señalo con su dedito: “Mira, Este fue el señor que vino a visitarme por la noche y me dijo que estaba buena…”

Los padres cayeron arrodillados y rezaron de corazón. Huelga decir que a partir de entonces fue el santo de la familia y la Iglesia la de todos los domingos…

 

 

Tuesday, May 10, 2016

Frases de Groucho (V)


Por qué y cómo ha llegado usted a tener veinte hijos en su matrimonio? - Amo a mi marido. - A mí también me gusta mucho mi puro, pero de vez en cuando me lo saco de la boca.

 Una cita a ciegas puede convertirse en un cerdo con sombrero y un bolso de mujer.

Señorita... envíeme un ramo de rosas rojas y escriba "Te quiero" al dorso de la cuenta.

¿Quiere usted casarse conmigo? ¿Es usted rica? Conteste primero a la segunda pregunta.

Yo me he esforzado para llegar de la nada a la pobreza extrema.

Friday, May 06, 2016

Frases de Groucho (IV)


¿Por qué debería preocuparme por la posteridad? ¿Qué ha hecho la posteridad por mí?

Claro que lo entiendo. Incluso un niño de cinco años podría entenderlo. ¡Que me traigan un niño de cinco años!

Cuando muera quiero que me incineren y que el diez por ciento de mis cenizas sean vertidas sobre mi empresario.

Disculpen si les llamo caballeros, pero es que no les conozco muy bien.

Nunca voy a ver películas donde el pecho del héroe es mayor que el de la heroína.

Si sigues cumpliendo años, acabarás muriéndote. Besos, Groucho.

Wednesday, May 04, 2016

Frases de Groucho (III)


Inteligencia militar son dos términos contradictorios.

La justicia militar es a la justicia lo que la música militar es a la música.

La política no hace extraños compañeros de cama. El matrimonio sí.

No estoy seguro de cómo me convertí en comediante o actor cómico. Tal vez no lo sea. En cualquier caso me he ganado la vida muy bien durante una serie de años haciéndome pasar por uno de ellos.

Hasta luego, cariño... ¡Caramba!, la cuenta de la cena es carísima... ¡Es un escándalo!... ¡Yo que tú no la pagaría! 

Sunday, May 01, 2016

Cambios...


El tiempo todo lo cambia, las estaciones se van sucediendo, los meses vuelan, no digamos de los días que son como un soplo de brisa….así ya no hay quien conozca el barrio o los miles de nuevos vecinos venidos de diversos sitios del mundo. Ni ella misma se conoce ya: los ojos viejos que se hunden en sus ojeras oscuras, ya sin brillo ni vida; nuevas arrugas que aparecen y que el espejo de la mañana refleja sin misericordia; mas pelo blanco, la artrosis que empieza a estragar los dedos de las manos y duele, como duele;  el cansancio que se va acumulando como en un hucha llena de centimillos…

Todo muta salvo el miedo enraizado en su corazón, esa angustia flotante que hace aflorar una lagrima gruesa y  fría y que deja correr por su mejilla… solo es el temor a lo que encuentre en casa…su único momento feliz y tranquilo  es ese, el de la compra, el irse por la mañana temprano con la cesta doblada bajo el brazo y unas monedas en el bolsillo, ”a lo que haiga”,  rumbo al Mercadona o  El filón, eligiendo lo que puede comprar…demorándose en los puestos, mirando con detalle unos precios que no es capaz de memorizar, pero que no importa; aspirando el olor de los cafés o acariciando las piel de la frutas, eligiendo bien el pescado fresco…

A veces, al salir, a primeros de mes, claro, hasta se permite el regusto de un buen exprés en la cafetería que está enfrente. Su vicio.

Hoy ha vuelto andando, despacio,  sin prisas.  No le llega para coger el autobús. También es que quiere retrasar lo inevitable, el llegar a casa. Algún vecino la saluda al pasar o al cruzarse en la acera con ella, de los de siempre, los viejos del barrio, más un gesto de cabeza que otra cosa pero se agradece entre tanto desconocido.

Las manos le tiemblan al introducir la llave en la cerradura, no lo consigue fácilmente, hay que atinar bien y las manos empiezan a sudar;  escudriña los sonidos del interior al tiempo que  se congela su respirar, pero el corazón se pone a mil en cambio, hay tambores de la selva en el interior de su cabeza…abre con mucho cuidado de no hacer ruido, un chasquido leve hace la cerradura al engranar y correr los pestillos (todos los días la engrasa con mimo y una oración en los labios),  el interior está todo en sombras y en silencio, no, un pequeño ronquido atenuado por una puerta cerrada se puede escuchar si se presta al debida atención, es como una respiración queda y fuerte y profunda y de sueño.

Entra con cuidado y casi con mimo cierra la puerta, le lleva toda una eternidad para que no suene. Se pone las zapatillas que están en el rincón de siempre, a la derecha de la puerta, que no suene el parquet.  

Se mete rápida y ágil  en la cocina, su reino, y cierra la puerta dejando una pequeña rendija. Respira hondo y tranquila por un momento, como si, de pronto, se acordase de respirar….la hija, su hija de diecisiete años,  aun está dormida, a ver cuando se levante como estará el patio y la que te rondare morena…