Sunday, February 18, 2018

Una risa triste...


¿Quien nublara el olvido cerrando ventrículos de soledad?


¿Quien dictara, tardíamente, la lagrima gris del ocaso que envuelve el silencio, insomne, de los grises empitonados?


¿Quien quemara incienso en el hoyo de tu oreja?


¿Quien cerrara puertas de campanas, intempestivamente, tapando lejanos suspiros de luna azul ahogándose?


¿Quien barrera el polvo de nuestras palabras malditas?


¿Quien?


¿Quien?


Los pasos resuenan bajo el polvo radiactivo. Sola, única, una cucaracha, sorprendida, risa triste disimulada, se levanta sobre sus dos patitas.

Thursday, February 15, 2018

La visita del señor….


La visita del señor….

La pequeña estaba ya desahuciada por los médicos. La última recomendación era la santa extremaunción, poco mas podemos hacer, dijeron con pesadumbre al ser, además, amigos de la familia.

La niña, ocho o nueve añitos, tuvo… que se complico con una infección generalizada, estábamos en la década de los cuarenta y poco mas se podía hacer y conocer de antibióticos y demás.

Quedaba la oración constante, las promesas incesantes, las velas delante de altares sin cuento, el agua milagrosa del Jordán y la cruz milagrosa con el “Lignum Crucis”,  la misa casi diaria y el llanto sordo y duro, ese llanto que duele en el pecho, que parece una rata insomne que te roe por dentro y te va minando poco a poco hasta dejarte sin andar. Los hombres no podían llorar y eso era más duro, había que esconderse y a oscuras para rumiar el dolor y maldecir incluso a los días y los tiempos.

Desahuciada, encamada, los ojos casi siempre apagados, sin fuerzas ni para comer pues todo lo devolvía con dolor y sangre, y apagándose su vida como una velita en sus últimos momentos. Perdida la color, casi en los huesos…

Cuando despertaron se asombraron del cambio. La niña estaba casi bien, el color había vuelto a sus mejillas, tenía hambre. A las preguntas ansiosas de la madre les dijo que por la noche le había venido a visitar un hombre alto y fuerte, dulce y amable, que le toco en el pecho y le dijo que estaba buena, sana y debía jugar y jugar…no supo decir más, solo eso, una visita nocturna y, poco más tarde, recordó que el hombre iba con un niño al lado.

La fiesta fue impresionante, la felicidad y de nuevo las lagrimas, si, las lagrimas solo que esta vez de alegría, formaron un rio torrentera por las habitaciones, se abrieron las ventanas y se grito a los cuatro vientos que todo iba bien, que el milagro se había producido. La misa, por supuesto, fueron todos, niña incluida en los fuertes brazos del padre, para dar gracias por el regalo producido.

Los médicos se quedaron de piedra. Apenas fueron capaces de murmuran un “qué bien, mejor que mejor, no lo entiendo más que como un milagro”.

Empezaron los paseos para coger fuerzas, la mejor comida, los mejores pescados y el aceite mágico. En uno de ellos pasaron por delante de la Iglesia de San José, cerca de la plaza Cibeles. La niña ante la puerta insistió en entrar y tirando de ellos los introdujo. Se dirigió, como si supiera adónde iba, hacia la nave de la izquierda y se fue directa hacia la estatua de San Antonio donde se paro y la señalo con su dedito: “Mira, Este fue el señor que vino a visitarme por la noche y me dijo que estaba buena…”

Los padres cayeron arrodillados y rezaron de corazón. Huelga decir que a partir de entonces fue el santo de la familia y la Iglesia la de todos los domingos…


Tuesday, February 13, 2018

Estoy durmiendo.

Estoy durmiendo,


Lejana cama,


Frágil, fría,


De otro sueño.


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La espada.



Abrazo la espada



Como a mi hermana.



Duermo con la espada



Como mi amante.



La espada: ley y orden.

Sunday, February 11, 2018

Una mentirijilla.


Una mentirijilla.



Todo empezó con un suave y discreto rechazo hacia sus acercamientos. Ella siempre se alejaba, se ponía fuera de tiro. Todo lo que intentaba era lo mismo, fracaso tras fracaso. Y le dolía. Así que se ponía zalamero y la intentaba engatusar con mil vanas bromas o sacando el pecho como un donjuán  se lanzaba al ataque directo, a la entrepierna. Pero nada, todo era inútil. En todo aquel verano “na de na”. Los dolores de cabeza, el cansancio, el que no le apetecía, el que tenia sueño, el que día mas duro he tenido, déjalo para mañana cielo, cientos de excusas para no tener nada que ver ni físicamente ni sentimentalmente con el.



Creo que fue un día a finales de noviembre cuando, estaba ya anocheciendo, decidió ponerse a prepararle la cena ante la tardanza de ella en regresar a casa;  le salía muy bien la tortilla española, a ella le gustaba de forma especial esas patatas tan finas casi transparentes, el que estuviese jugosita por dentro bien acompañada de una ensalada de tomates bien aliñada. Al buscar los huevos encontró una extraña pomada en la nevera, medio escondida y debajo de trapos y papeles y envoltorios de chocolates vacios. El nombre le hizo sentir como algo malo, cuanto menos extraño, fue un aire frio que le nublo el cerebro y le hizo tiritar; cosa que ayudo la puerta de la nevera abierta y el aire frio escapándose a través de él. Estaba noqueado por las dudas, se quedo allí minutos enteros solamente sin poder pensar pero con un dolor sordo dentro del cuerpo que notaba lacerado, herido, golpeado. Notaba, oía los latidos del corazón como tambores en la selva llamando a la guerra contra el enemigo. Como un zombi busco un bolígrafo y un papel y copio el nombre. Dejó todo tal como estaba. Se noto hundido, se sintió viejo y pesado, lleno de negros presentimientos que se agolpaban en su mente, casi no podía respirar.



Más tarde, ya en la tranquilidad de la noche, ella dormitaba o hacia que dormía en la habitación común, entro en internet. Cientos de páginas que aparecieron de pronto en la pantalla le dijeron que era para un hongo del aparato genital. ¡Ella tenía hongos! Y eso, para el, era fuerte, muy fuerte. ¿Cómo podía tener hongos si llevaban más de un mes sin hacer nada? ¿Cómo podía estar enferma si el no lo estaba? ¿Estaría el enfermo de lo mismo?..¿Donde se cogen los hongos?..



Así fue como se entero de su traición, de su dejadez despectiva, de las mentiras y engaños y tristes excusas. Después vino lo del “microdiol” en el cuarto de baño, entre las “cosas” de ella. ¿Para que? Se pregunto, si habían decidido en una larga charla que o intentaban ir por el crio o, para que descansase, el preservativo. Al tiempo que iba encontrado esas cosas le asaltaban un sentimiento de culpabilidad por bucear en intimidades que no eran suyas, por desconfiar de la que una vez llamo “su razón de vivir”.



La verdad, llegando a ese punto ya todo le daba igual. Lo que de verdad le dolía es que siguiese jugando con el. Tenía a otro, pues vale, al monte por orégano. Pero que no se lo dijera, que siguiese mes tras mes  así no le gusto nada. Iba a planteárselo en serio cuando descubrió, por casualidad, una fotografía en la cámara digital. En la foto, estaba bellísima, resplandeciente, con un vestido rojo muy sugerente, de minifalda exagerada, peinada a lo loco y un collar con su nombre en oro resaltando el hueco entre sus dos hermosos pechos. Sus ojos brillaban como los luceros de las noches estrelladas. Casi se vuelve a enamorar de ella aun sabiendo que aquel collar nunca lo había visto,  nunca le había regalado aquel collar a pesar de su insistencia.



Cogió la cámara, se reconocía como un manazas en temas de informática y maquinas electrónicas, y busco la forma de ver todas las fotos que tenía en su memoria. Allí estaban una tras otra, allí estaban las decenas de fotos con su vestido rojo y el mismo collar, allí, en otra, sentada en las piernas de un hombre, o dándose un beso con el  mismo tipo.



Se quedó anonadado, recordando al personaje de Mortadelo y Filemon con esa palabreja, y sintiéndose imbécil. Días antes, recordó, estuvo insistiéndole en lo de comprar la casa, el futuro de los dos, el tirar el dinero del alquiler y todo eso. Y allí estaba morreándose con un tipo delante de una cámara de fotos mientra las manos del individuo le acariciaban lascivamente el muslo derecho, muy arriba y casi el pecho, gestos, preludios. ¿Cómo era tan estupida? Reviso en su cajón de la mesilla de noche encontrando otro tubo de lubrificante vaginal y la caja con  la receta y las medicinas para la infección.



Volvió a ver las fotos mil veces, perdió la noción del tiempo con la cámara en la mano mientras las iba pasando todas una a una, gruesos lagrimones caían por su cara, se la veía tan feliz que tuvo envidia de ella y deseo que fuera feliz. Le dejo una nota de despedida, hizo su pequeña maleta y se fue dejando sus llaves en la cómoda del recibidor.



No sabe si ha hecho bien, pero las opciones eran escasas. La primera quedarse y pelear por ella, la segunda irse como hizo. También había una tercera, que se fuera ella, echarla de la casa, que se fuera con su… ¿Amiguito? ¿Amante? ¿Novio?

No lo sabe aun ahora con el tiempo ya transcurrido, ya pasados varios meses las dudas siguen con el, lo atormentaran durante mucho tiempo. No ha rehecho su vida, sigue dando bandazos de aquí para allá, y sin saber, a posta, nada de ella y de cómo le va. Solo, alguna noche, en su catre de la pensión, saca la foto robada de su cartera y la mira a ella bella, hermosa, feliz, con su vestido minifalda rojo dejando ver todas sus piernas, con el collar con su nombre entre sus bellos y deseables pechos, con ese brillo de mujer enamorada en los grandes ojos como para comerse el mundo…

Friday, February 09, 2018

Poema de Febrero: El sol dispara balas de napalm


El sol dispara balas de napalm

en campos de flores infantiles....

la luna llora algodones de cal

en cráteres de queso sin fondo...



Vientos solanos mueven molinos

como lañas de acero semental,

borbotea la piel en los caminos

y explota con rigor sacrificial...



Crean sombras siniestras, alargadas;

manos de viejas, sueños dañinos,

pesadillas oscuras de camas

o roperos negros y cretinos...



Despierta el mar hambriento y deseoso

devorando todo en su soflama,

pasando por encima de todos

en festiva fiesta de pijamas...



El sol llamea sin pausa y concierto,

flujo brillante de electrodos

en el universo ya desierto,

no sabe, no conoce los modos,



                                                                          (no sabe de consciencia ni muertos...)



Grandes fumarolas se alzan raudas

con sus puños de piedra ya muertos,

con su espiral de setas cornudas

toda la violencia de su acierto...



Mientras, el hombre duerme  inocente,

ajeno, deshaciendo ataduras,

golpeando a Gaia maternal que siente,

silente, llenándose de dudas...

          

                                                                          (no sabe de conciencia ni muertes...)

Wednesday, February 07, 2018

Ha dicho que quiere ser de los malos.


Ha dicho que quiere ser de los malos.

Me explico, os explico.

Tan solo tiene seis años y es un encanto de crio. Formal, estudioso, inteligente, educado, deportista, un niño que definiríamos como buenecito. Una delicia con pantalones cortos. También es tozudo como una mula, cuando dice que no pues imposible o casi; como con las gafas que no se las pone ni para presumir.

Todas las niñas del colegio quieren jugar con él, normal, un niño normalito, con alguien así que no le pega, ni les tira del pelo, ni las empujan, ni les hace trastadas. Un poco de agobio si debe sufrir el pobre.

Pues, de pronto, ha dicho que este año se va a portar mal, que ya no aguanta a las niñas tras él; que se portara como los malos para que lo dejen en paz, que así vivirá mejor y estará más tranquilo.

Nos ha dicho, muy serio el,  que va a pasarse al bando de los malos, que está seguro que se lo pasan mucho mejor, que sí, que tienen muchos castigos y siempre están con los deberes para aquí y para allá pero lo pasan mejor que él. Ellos al menos se divierten y no aguantan a nada ni a nadie… y como los Reyes Magos ya han pasado y dejado sus muchos y buenos regalos…pues ya puede portarse mal…. (esto último los dijo con esa sonrisa inocente y luminosa de los críos de siete años…)

Veremos.

Monday, February 05, 2018

¿Quien resistirá sus gemidos?


¿Quien resistirá sus gemidos?

Su amante perdido en la fosa

tras el rito. El hijo perdido

largo tiempo atrás y el olvido,

ya dolor, que no llega nunca.

Friday, February 02, 2018

La rima perfecta.


La búsqueda de la rima perfecta, de la palabra clave, de la verdad centradora es difícil, muy complicada.



En la calle soleada a deshora por los miles de focos que, sorprendidos, se encienden automáticamente ante el fallo de la célula fotoeléctrica, bajo un sol de justicia. ¿Por qué de justicia? Un sol abrasador, de los de casi verano, de los de achicharrarse a la sombra y derretirse bajo él. Por eso en verano los invisibles desaparecen, se diluyen bajo el sol que los transforma en gelatina y pasan a las aguas residuales, las fecales de toda la vida, vamos, las aguas mayores, ¿Qué?, ¡esas!, las aguas de la caca y el pis. Me niego a explicitar tanto las cosas. Que ya somos mayorcitos y las rimas, las metáforas, las hipérboles, las antitesis se escapan y, después, ya no hay quien las encuentre.



Llevo muy mal lo de las hipérboles, me caen fatal, no se dejan. Tengo que disfrazarme de domador de fieras corruptas y con látigo y silla de cocina para dominarlas, evitar sus zarpazos, llevarla al rincón donde no puedan morderte con sus grandes colmillos de 25 cm. Para que después cualquier lector que se las de diga que están mal colocados, que suenan mal… pues que las use él, ¡diablos!



Es como eso de las rimas, dale con la rima asonante y la gran rima consonante, o eso de contar los versos. Pues no, yo no los cuento, tengo contador particular. Un  jovencillo imberbe, de los de antes, de hospicio y todo, son los mas agradecidos. Le das un cachete y te cuenta hasta diez veces los versos, te clasifica las rimas, corrige las “V y B” y, encima te hace la cena.



Pues eso, escapando de la biblioteca y de su polvo histórico, hay quien dice que hasta escupen, por la calle, a las bibliotecarias monas, me di de narices con el “no se que hacer, no se adonde ir, no se que quiero comer hoy”. Y ¿Qué tendrá esto que ver esto con las hipérbolas?



Tropecé, pues, por la calle con los dos millones de zombis modernos. Había, organizado por el ayuntamiento, cosa que a mi me parece muy bien, la cultura donde sea y como sea, una sinfonía reglada por algo así como de cincuenta mil bocinas. Desafinaban un poco pero llevaban un cierto ritmo, algo parecido a una barcarola pero a lo cutre, a lo bestia. El director del la sinfónica desafinaba, con su pito, un tanto, pero como no le hacían mucho caso pues que daba mejor. La afluencia al acto público era enorme. Cada vez mas personas en sus coches se sumaban al espectáculo y, claro, como estamos en una democracia interna y vegetativa, el diré del pito los sumaba a la pieza orquesta con tal mal resultado de que aquello mas que música era un dolor de barriga. Pero no, era que tuve que poner los pies en polvorosa buscando un retrete lo mas cercano posible, pues un servidor empezaba ya a atufar a jardín recién abonado.




Wednesday, January 31, 2018

Pesadillas...


A la luz gris agonizante, que huye,


al tiempo un grito sordo, pletórico


de vida abre la aurora fugitiva,


halito de carne, vida, de muerte


futura;  gusanos blancos: comida,


desayuno, merienda, cena y postre.

Sunday, January 28, 2018

Obras malditas...


Obras malditas.

Me rio yo de la maldiciones faraónicas y demás. Aquí, dentro de nuestras fronteras tenemos la nuestras, obra que por una serie de especiales circunstancias se han cebado y creado esa fama de obras malditas. Me lo recordaba un artículo de mi madre   recordando uno de sus libros de niña, un tomo especial en la biblioteca del abuelo: Santa Isabel de Celes de Alfonso Vidal Planas. Lo que la hacía especial era la prohibición de tocarlo y siempre cerrado con llave.

Lo que se sabe:

13 de enero de 1.923. Estreno en Almería, en el teatro Cervantes, de la versión teatral de la novela "Santa Isabel de Ceres". Una obra, cuyo argumento venía marcado por la polémica y el escándalo girando en torno a la vida de las piadosamente conocidas como las "vendedoras del amor". Por su parte los empresarios del teatro advirtiendo al público que uno de los pasajes incluyen una espectacular escena de disparos y muerte de alguno de sus protagonistas.

La primera actriz de la compañía era una joven de 27 años, Conchita Robles una bella e inteligente muchacha con una amplia proyección en su carrera artística. La protagonista, hija de padre tramoyista, que le inculcó la vocación y el amor por el teatro. Se había casado en Granada con un militar, un hombre de carácter violento,  y muy celoso llamado Carlos Verdugo, oficial del Escuadrón de Húsares, del que se había separado judicialmente.

Un testigo del drama Sixto Espinosa, dejo escrito: "Cuando la representación estaba casi en su ecuador, el capitán Verdugo logró entrar por la parte trasera del escenario, situándose al pie de una escalera por la que debía de bajar de su camerino, la joven actriz. Al enfrentarse con ella, sacó una pistola, apuntándole al pecho. La joven aterrorizada, por instinto de conservación creyendo que podría aplacar las iras del furibundo militar, se colocó detrás de un niño de doce años Manolito García, empleado en la imprenta donde se confeccionaban los programas de teatro.

El criminal disparó sin titubeos sobre el menor que falleció unas horas después abrazado a un crucifijo que el pequeño había pedido con insistencia y patéticas voces. El oficial, que estaba dispuesto a consumar sus intenciones, cuando el menor se desplomaba faltándole la vida, se abalanzó sobre Conchita Robles hundiéndole materialmente el cañón del arma en el hombro derecho, haciendo un nuevo disparo sesgado que le destrozó el corazón.

Conchita Robles, como consecuencia del violento impacto cayó sobre uno de los laterales del escenario, a la vista del público que entre atónito y sorprendido arrancó en aplausos al entender que se trataba del anunciado efecto de los disparos de los que se hablaban en la obra.

Sin embargo, el entusiasmo cesó súbitamente, cuando el telón caía vertiginosamente dejando antes a la vista del público, la patética imagen ensangrentada de Manolito García herido de muerte. Sixto Espinosa y un prestigioso médico almeriense, el doctor Campana, que asistían a la representación, saltaron como resortes de sus butacas. En dos saltos alcanzaron el escenario, recogiendo del suelo el estremecido cuerpo de la actriz que colocaron en un sofá del attrezzo.

Expiró en presencia del gobernador civil de la provincia, César Medina Bocos, que acudió también en auxilio de las víctimas. A pocos metros en el lateral derecho del escenario, con los ojos desencajados y los puños cerrados se encontraba el capitán Verdugo. Al ir a acercase Sixto Espinosa, sacó del bolsillo de la chaqueta, la pistola disparándose un tiro en la sien. El autor del doble crimen, no llegó a morir y solo quedó tuerto.

Restablecido de las heridas, una vez juzgado fue condenado por los asesinatos a cadena perpetua.”

Pero la historia de este crimen pasional no fue la única que acompaña a esta obra pues  se fue cobrando nuevas víctimas mortales. El autor de la obra, Alfonso Vidal y Planas , el 2 de marzo de 1923, mató en uno de los rellanos del Teatro Eslava de Madrid, al diputado y escritor almeriense Luis Antón de Olmet, su socio.

Más tarde, otra persona que intervino en la puesta en escena de la obra en Almería, Tadeo Villalba que había decorado los techos y paredes del recién construido Teatro Cervantes, mató en una reyerta a un duque, que al parecer pretendía quitarle a su novia, una cupletista llamada Rosita Rodrigo.

La tragedia en tres actos, se cerró cuando ese mismo año, Alfonso Tudela, un actor de elenco artístico de "Santa Isabel de Ceres" moría trágicamente a manos de su suegra, que lo degolló cortándole la tráquea con una navaja de afeitar.