Thursday, October 26, 2017

Un trámite sencillo.


Un trámite sencillo.

Le encargaron un sencillo trámite administrativo en el ayuntamiento de VXXX, nada realmente importante pero necesario. Solo era conseguir un justificante de haber pagado el IBI del año anterior, el original no se encontraba y por más que pusieron a la casa patas arriba no fueron capaces de encontrarlo.

Se levanto temprano, desayuno rápido y cogiendo el autobús al centro de la ciudad, bajò tranquila y con la duda de siempre, el donde, el cómo, el con quien…

El edificio estaba abierto y ya lleno de gente que o estaba sentada en los bancos de madera o se paseaba nerviosa entre las altas columnas; eso sí, casi todos llevaban bien visibles carteras con documentos como la de los grandes ejecutivos americanos menos las mujeres de pueblo que lucían la típica carpeta de cartón azul, la de toda la vida, como la que ella llevaba.

Se paro allí dentro unos segundos, orientándose, pensando que hacer. Vio la gran cola de información y con una sonrisa esperanzada se fue hacia allí. Se puso detrás de un joven trajeado y con corbata, no se aproximo demasiado por aquello de la distancia adecuada. El tiempo se le hizo eterno aun cuando solo estuvo en dicha fila una escasa hora. La funcionaria, al otro lado de la mesa ni contesto al saludo.

“Buenos días, me podía decir cómo conseguir una copia del recibo pagado del Ibi del año pasado de la casa…”

“¿Ibi?...”

“Si, ya sabe, el impuesto de bienes inmuebles”

“¿Del año pasado?...”

“Si, es que esta pagado pero, al parecer, hemos extraviado el recibo y lo necesitamos para otra documentación”

La señora se iba poniendo colorada, frunciendo el ceño, apretando los labios hasta que casi no se veían y haciendo una fuerza extraña como si tuviera una flatulencia repentina.

“¿Ibi ya pagado del año pasado?...”

“Si, eso le he dicho”.

“¿Una copia del recibo del Ibi ya pagado del año pasado?”

“Si señora”

“Pues no lo sé. Para pedir el recibo de pagar pues sí. Para pagar, también. Para reclamar, por supuesto. Pero para pedir un duplicado de un recibo ya pagado pues no lo sé. ¡Es raro!.  Inténtelo en ese otro despacho, el que está enfrente, ese que pone Ibi. El siguiente.”

Con cara mustia, descolocada, se fue al otro despacho pero allí se encontró con que no había fila y si un expendedor de números. Encima de la cabeza de las mujeres que atendían un gran luminoso rojo luminoso iba poniendo números correlativos. Cogió uno y se dispuso  esperar. Ya había pasado más de una hora y estaba como al principio. Ni el donde, ni el cómo, no el con qué o quién.

Largos tres cuartos de hora cuando su número apareció en el luminoso, mesa tres. Apenas tardo dos segundo en tropezar con la persona anterior, tirar la silla, ponerla en su sitio y sentarse.

“Buenos días me han enviado de información para pedir un justificante de haber pagado el Ibi de nuestra casa del año pasado. Nos hace falta para unas tramitaciones en la X/Comunidad”

“¿Ya esta pagado y sin problemas?”

“Sí, claro. Es que hemos extraviado el recibo original”

“Pues aquí no es”

“Y ¿a dónde debo ir?”

“A INFORMACION, justo enfrente, en esa cola”

“PERDONE PERO ES QUE YA ESTUVE ALLI Y DE ALLI ME ENVIARON AQUÍ”

“Pues si allí no saben, yo no sé donde, no es mi cometido, ¡QUE SE LO DIGAN ALLI!”

“Por favor….”

“Bueno, aquí no es y no puedo ayudarlo, vaya a aquel despacho que pone Tesorería y allí seguro que le atienden y se lo resuelven, pruebe allí quizás lo consiga”

“Gracias”

Para allí se fue sintiéndose una inútil. Nueva maquinita repartidora de números, nuevo coger número, nueva espera  esperando que el luminoso, también rojo, marcase el suyo y el que espera desespera. Las horas pasando y aun no había hecho nada de nada, para nada.

Cuando le toco fue como si tuviera una china en los zapatos.

“Buenos días me ha enviado la chica del Ibi que a su vez me había dirigido allí la de información para pedir un justificante de haber pagado el Ibi de nuestra casa del año pasado. Nos hace falta para unas tramitaciones en la X/Comunidad.”

“Ibi pagado del año pasado, ¿un justificante?”

“Pues sí, eso necesito”

“Pues aquí no es, pregunte en Información”

“Perdone, en Información me han dicho que no saben y ya he pasado por dos  despachos y estoy un poco aturdida”.

“Ya le he dicho que aquí no es…bueno, mira en ir al despacho de reclamaciones, ese de la izquierda, quizás te puedan ayudar”.

“Gracias”.

Y allá se fue arrastrando los pies y el alma. Se encontró con la hora del café, la hora no oficial, eh, que luego quitan derechos y todo es un cachondeo. Cogió el número en la maquinita de siempre y a esperar. Esperar con la duda de saber si lo conseguiría o no, las cosas ya no le parecían tan claras y no sabía si era culpa de su manera de hacer la gestión, mal por supuesto, o porque le estaban tomando el pelo de forma miserable. Incluso llego a pensar en que estaba siendo objeto de una broma de la televisión, de esas de la cámara oculta que tanto le gustaba.

A su tiempo llegaron, se sentaron en sus respectivas mesas y la atendieron.

“Buenos días me ha enviado la chica de Tesorería, que a su vez me había enviado la del Ibi que a su vez me había dirigido allí la de información para pedir un justificante de haber pagado el Ibi de nuestra casa del año pasado. Nos hace falta para unas tramitaciones en la Comunidad. Por favor ayúdeme, ya no se qué hacer más”

“¿Justificante de haber pagado el Ibi del año pasado?”

“Si...”

“Pufff…aquí no es pero espera un segundo.”

Se fue, la dejo sentada. Las agujas del reloj se movían de forma desacostumbradamente despacio. Los minutos pasaban lentos, muy lentos. Se iba adormeciendo y el estomago ya le iba haciendo ruidos de hambre y sed.

Apareció la chica de nuevo con un vejete delgado, de rosto afilado y muy arrugado que se dirigió muy amable el a la chica:

“Quiere usted un justificante de haber pagado el Ibi del año pasado, ¿verdad?”

“Pues sí. A eso he venido.”

“¿Para algo especial?”

“Papeleo en la comunidad que nos lo exigen, ya sabe cosas de herencias”

“Bueno, está bien le hare una excepción y se lo haremos,  a ver dígame la dirección completa y el nombre de a quien esta….”

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Ya habían comido cuando llego a casa. Su madre le había dejado la comida en el horno para que no se le enfriase demasiado. Se marido la miro ceñudo diciéndole que por un ratito en el ayuntamiento toda la mañana de picos pardos o de cafeterías y cosas así, que madurase que no tenia edad para perder así toda una mañana hablando con unos y con otros….

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