Sunday, May 02, 2010

UN DIA EN CHINCHON.
A escasos 45 kilómetros de Madrid está este pintoresco y delicioso pueblo que ha sabido mantener su propia personalidad conjugando modernidad y tradición.
Y chinchón, además de perderse por sus estrechas calles siempre con subidas y bajadas, es su Plaza Mayor, prodigio de armonías sin simetrías, cubismo antiguo, maestrías de volúmenes y atrevimiento. Es el centro neurálgico del pueblo y de la vida de su gente. Para sentarse en medio de la plaza a comer y sentirse único, expectante de una forma de vida que ya paso aunque no esté olvidada. Plaza con fuente, son restaurante y cafeterías, con tiendas de solera, y panaderías, de todo un poco, para todo y todo a mano. Sus galerías y sus balcones de madera son algo único e irrepetible.
Pero no es solo eso. “Chinchón tiene una torre sin iglesia (La torre del reloj) y una iglesia sin torre (Nuestra señora de la asunción)”. En esta última de visita obliga con un cuadro de Goya de muy bella factura, “La asunción” en el centro del retablo principal, el del altar mayor. Esta la iglesia en una zona de vistas impresionantes sobre el pueblo y una nutrida congregación de jubilados van criticando los avances que se hacen por el pueblo, siempre alegres y con la note de humanidad que todavía allí no sea perdido. Y hay más en la iglesia, un Cristo gótico de muy bella factura, la patrona del pueblo “La virgen de Gracia”, el balcón de donde los Condes solían asistir a la misa, etc.….vale la pena. Al lado el Teatro Lope de Vega, la Torre del Reloj, la plaza del palacio con un busto de la Condensa y, más arriba la ermita de San Antón, pequeña y como olvidada, romántica y llena de leyendas. Un bello paseo.
Hay ermitas, está el parador, una delicia de claustro interior y restaurado, etc.…y están una serie de cuevas donde se guardaba el vino; los restaurantes que los usan dejan entrar a verlos y es una bella curiosidad como pocas veces puede verse. No perdéroslo.
Y las buenas comidas regadas por el vino de la tierra, con ensaladas aliñadas con el buen aceite de la tierra y condimentadas con esos ajos que han dado nombre y lustre al pueblo. Y rematarlas con una copita de Anís de la marca del pueblo para, seguido, hacer una visita al Museo Etnológico, interesante, caro, como otros mucho se en otros muchos pueblos pero ¿Por qué no visitarlo si allí estamos?
Vale la pena, pasamos un hermoso día, el tiempo acompaño, una delicia. Y volvimos cargados con ajos, vino, anís de Chinchón, tetas de monja (un dulce), aceite virgen de pura oliva extra con aromas de tierra y sol, chorizos de matanza, buena carne. En fin, bien cargados para una temporada.

No comments: