Tuesday, February 10, 2015

El arbol de la busqueda (VI).


Bocas de lampreas besan y atrapan

Trozos de roja carne viva,

Acompañándote como una segunda piel

En la travesía de rió arriba,

Nutriéndose de ti, de tu sangre

Purulenta y de tu vida;

Soñando que son hombres que avanzan

Por los caminos de los Dioses

Enfrentándose al Creador del Árbol

De la Expiación y venciendo,

Negando el poder de la exigencia

Del sacrificio solicitado,

Rechazando la sumisión a Dioses

Todopoderosos. Diciendo a Dios: no y no.

Sunday, February 08, 2015

El arbol de la busqueda (V).


Se ven blancos reflejos en la noche,

Aúllan lejanos lobos encadenados

Al hambre de una luna escondida.

Repta la serpiente moteada en busca

De un amor, abrazo y beso mortal.

Un búho misterioso augura desdichas

De extraños amante en ciernes.

Rápido, se aman dos arañas bajo

El terciopelo gris y muere el macho

Devorado, cumplida ya su historia.

En su cubil feroces fieras tiemblan

Lengüetean tristes a sus cachorros,

Tratando de darles una historia

En la que no creen al tiempo que,

Avergonzados, se orinan llenos de miedo.

 

Friday, February 06, 2015

El arbol de la busqueda (IV)


No! No te daremos nuestro dolor.

No te daremos ni el gusto de nuestras

Dudas en el sacrificio de nuestros hijos,

Ni nuestra fe en las batallas

Contra tus enemigos,

Ni nuestra conmiseración con las

Plagas infectas enviadas.

No, No, No. Nunca te daremos

Ni el dolor de nuestras mujeres pariendo,

Ni el de los brazos doloridos

Forjando espadas del acero bendito.

Wednesday, February 04, 2015

El arbol de la busqueda (III)


El Dios primigenio rió y se ofrendó

al negro Dios de la Expiación.

(D`aagon se alzo con su isla

subterránea del Pacifico,

R`yahle huyo a dimensiones

quánticas avergonzado y doliente.

Las cruces de Calvarion cayeron

sobre heridas espaldas mojadas.

Alcoran tembló, vibró y se partió

quedando cien mil partículas.

K`abala enmudeció en la tormenta

del último día de la alianza)

Y al final todo fue ofrendado:

carne, sangre, sudor, vísceras, sesos,

la primera menstruación de la virgen,

el primer semen caído del hombre,

al Dios del Árbol de las Espinas.

Monday, February 02, 2015

El arbol de la busqueda (II)


Me iza más allá de las estrellas

Como una ofrenda a Orfeo

Que, viendo mis pies de barro

Y mi pecho vacío,

Me rechaza en una mueca pobre,

Desesperada.

Pobre Orfeo solo y aterido.

Me iza más allá de las dimensiones

Del tiempo y del espacio

Donde ávidos fantasmas ansían

Regresar a la materia, polvo, agua, barro.

Me expando cuasi infinito en mí

Pequeñez absurda

Infinito, un Dios Doliente

Y como huevo primigenio

Ínfimo, fútil, inanimado, inútil.

Saturday, January 31, 2015

El árbol de la búsqueda (1)


El árbol de la búsqueda.

 

I-Témpanos de hielo recorren mí

Cuerpo buscando

Calambres fríos y gélidos avanzan

En mis huesos buscando

Preguntas eternas vuelven y vuelven

Y vuelven respuestas, buscando

Y grito con el ultimo estertor de

Mis pulmones mancillados de sangre

Maldigo tu raza condenada eternamente

A la basura del Hades

Abrazando, al tiempo, las espinas de

Titanio del Árbol del Sacrificio

Me empalo en ramas metálicas del

Árbol de la Desolación.

Busco un atisbo del dolor que me

Arrebatasteis en la noche.

Me hieren las ramas, me penetran,

Se hunden en mi cuerpo vacío.

Me levantan atravesado a la

Copa del Árbol de la Noche

Thursday, January 29, 2015

Mara y un jueves fatídico….


Mara y un jueves fatídico….

Hay días malos y días peores. Hay días que, empezando bien, se rematan en una pequeña tragedia o eso pensamos. La vida, al fin y al cabo, no es más que una sucesión de actos que culminan en la salida por el foro y 2 metros cubico de tierra encima. Pero, con esos desatrae, la canas van apareciendo de forma fulgurante y envejecemos de forma prematura y rápida en una secuencia que nada, nada, tiene que ver con el tiempo subjetivo. Es otro tiempo, el de las heridas en el corazón.

Todo empezó bien. Me escape de mis deberes y llegue a casa muy temprano. No eran las cinco y media. Toda la casa para mi, por poco tiempo pero se agradecía. Se me ocurrió, así de pronto, sin pensarlo bien, prepara una gran merienda para los críos; algo que les gustase y hiciese tiempo que no lo comieran.

Manos a la obra, nada de sentarme en el sofá leyendo esa maravilla de “Un árbol crece en Brooklyn”, nada de poner algo de Satie o el maestro Rodrigo y dejarme mecer por la música de los jardines y el agua regando la tierra, nada de poner el capítulo de “Médium” (si, la sigo, me gusta). Nada de eso. Me levante y a la cocina.

Horno a calentar, a cortar castañas. Antes hacer la masa de las tortitas y preparar el sirope de chocolate, bien espeso. Casi o me da tiempo. El primero en llegar fue el chico, como siempre, exacto como un reloj. Se sorprendió viéndome en la cocina a esas horas ya y tan atareada. Un beso y un “Ummmmmm, que rico, que bien” y se fue a su cuarto no sin decirme que le avisara que tenía un hambre que se cagaba. No entiendo esa expresión, será que tienen el gusto en el culo. Nunca la entenderé.

A las seis, ya todo preparado, lo llevo a la mesa del comedor. Una merienda así se merece algo más que la mesilla de la cocina. Mara no llegaba.

Suena mi móvil. Lo cojo. Mara en voz entrecortada, como sin cobertura, oigo bastante bien alguna voz al fondo; voces, risas y algo de tráfico. Se corta la comunicación. La llama yo, ahora, preocupada. No me lo coge la primera vez; la segunda me sale el contestador de voz. Me empiezo a mosquear. Un mensaje: “Estoy en estrecho con los amigos, volveré a la hora de cenar”.

Me cabreo, claro. La llamo para decirle que en quince minutos la quiero allí, sin falta. El teléfono fuera de cobertura. Pienso que lo tiene así a propósito, sin comunicación es imposible dar ultimátum y amenazas y poner las cosas en claro. Lo que nos e da cuenta, ella y todos los adolescentes, es que así solo decalan el problema en el tiempo. Después, cara a cara, es peor; el miedo va atenazándonos, el cabreo va sulfurándonos y la reacción suele ser explosiva.

Llamo a Ed y le cuento todo lo que está pasando. Me quiere tranquilizar pues sabe que me pongo a cien, me habla de que Mara no hará nada malo y que meriende con el niño y ya llegara, que él, tratara de contactar con ella, que todo se tratara de un malentendido.

Así se creó un batalla a tres banda al tiempo que Javi se daba el gran atracón de su vida y yo, inocente e infeliz, no era capaz de tomar ni un bocado.

Llego tarde, nueve menos cuarto, con carita de no romper un plato y, al tiempo, asustada como un ratoncito acosado en el ángulo oscuro de un salón por un vieja con su escoba preparada.

La discusión, pues podéis imaginarla. Tremenda. Además no acepta su falta, que si no había hecho nada malo, que la batería de su móvil, que si Estrecho, que si lago había dicho el domingo de salir ese jueves con los amigos, que si patatin, que si patatan.

Lo confieso, me iba sulfurando oyéndola hablar con excusas tan de mentira, tan cogidas por los pelos, tan de niña que se cree algo más. A punto estuve, incluso, de darle una colleja o algo peor. Me salvo Ed que llego de forma oportuna. Mara alucinada asistía a la perorata de su padre que, por una vez, se ponía de mi parte y la abroncaba de forma suave y educada.

Los castigos fueron lo siguiente. Le quite el móvil y el mp4. Le prohibí internet salvo para los trabajos de la escuela. Nada de salir ese fin de semana, ni cine ni gaitas. Y, encima, pescado de cena, que no dijera nada y nada dejara en el plato.

“Lo tenía todo preparado—le decía a Ed, mas tarde, en el dormitorio, sin orejas a la escucha y sin testigos—por si las moscas le decíamos que no, no vino a merendar y sin avisar; para evitarse problemas se monto todo el lio de baterías y mensajitos e incomunicación. Y no vino a merendar porque no estaba en estrecho, estaba al otro lado de la escuela, en la zona de La Vaguada y, si venia, le quedaba muy poco tiempo para salir de nuevo. Tú qué crees. Le salió mal, no contaba con que ya haya estado aquí a tiempo, esperándola y por sorpresa. Es un caso y vaya mal rato que me ha hecho pasar, tiene que aprender o no sé qué haremos con ella.”

“¿Quien no ha hecho algo así de joven?—me respondía— acuérdate de ti a tu edad y déjalo. Un par de días castigada para que se porte y bien y hagamos que todo vuelva la normalidad”

Me quede rosmando y pensando que si todas de alguna forma algo así hicimos alguna vez pero eso significaba algo mas…un noviete, un amigo más de lo normal, un compañero que tiraba del carro… ¡Uffffff! Mejor dormir…y yo haciendo la prima con la merendola….¡Maldito jueves!.

Tuesday, January 27, 2015

¿Magia?...


Leyó magia, pensó en algo portentoso, algo mas allá de la razón o de la lógica...solo era un anuncio de una bayeta de cocina.

Sunday, January 25, 2015

La espada.


La espada.

 

 
Abrazo la espada

 

Como a mi hermana.

 

Duermo con la espada

 

Como mi amante.

 

La espada: ley y orden.

Friday, January 23, 2015

Del este, del este,


Del este, del este,

luz y fuego que viene.

Al oeste, al oeste,

brillan gotas de muerte.
 
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Soy el último mendigo
de las flores mustias,
rebuscando un atisbo
del frescor del pasado.
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En el final de las estrellas
vedlo como rey de mendigos
ó como algún Dios despistado
y lleno de culpabilidad.