Monday, November 24, 2014

Vuela, vuela el tiempo...

¡TAM!
el reloj da la primera campanada de la siete,
parece que el tiempos se detiene a su sonido.

¡TAM!
segunda campanada que queda suspendida
entre dos vidas recortadas en la lejania.

¡TAM!
tercera campanada que brota enorme
mientras se cierran ventanas y balcones.

¡TAM!
cuarta que desfallece en el esfuerzo
como la vejez de la tierra no pesa

¡TAM!
quinta esforzada de animo y valor
augurando pesares; cierras el libro.

¡TAM!
la sexta es esperanza de musica y juego
al tiempo que enciendes la television.

¡TAM!
la ultima es un adios no triste
mientras te pones a ver el partido.

Thursday, November 20, 2014

Tarde de calor, tiempo de piscina.


Tarde de calor, tiempo de piscina.

Allá nos fuimos, dos autobuses climatizados, algo más de media hora de camino y, ¡voila! en traje de baño y en el agua fresca y clara. Poca gente en ese día de la semana, nunca suele haber mucha gente, familias la mayoría con niños pequeños. Se llena tanto el sábado como el domingo. Por allí estaban los conocidos de año tras años. La viejecita que nada como si fuera deslizándose por el agua de forma errática, el maduro con gafas que hace sus largos (más bien anchos), el joven en la silla de ruedas y que es toda una proeza como entra y sale de la piscina por sus propios medios…

Entre ancho y ancho, si, hago anchos, no estoy para otros trotes, al menos por ahora, agarre en el bordillo, charla y unos cuantos ejercicios. Casi siempre cotilleos, anécdotas vanas. Una delicia. Unas nubes asomaron por el oeste, nada importante. Se levanto unas ráfagas de aires que olía a humedad y ozono, las frondas de los arboles empezaron a quejarse con ese toque tan característico de música natural. Las nubes empezaron a crecer desde la dirección del viento, crecer y ennegrecerse. De blanca gris y de ahí a negras, preñadas de tormenta.

El sol desapareció. Nosotros nadando y comentando que si la tormenta llegaba era peligroso nadar, por aquello de lo vórtices y cosas así. Los socorristas, por una vez dos, no decían nada aunque iba mirando, como nosotros, al cielo que se escurecía por momentos. La gente, la poca que había empezaron a marcharse como si se hubieran acordado que no cerraron la llave del gas y tenían que ir a cerrarla. Pocos quedamos, en la piscina solo dos pareja.

Tengo que deciros que adoro las tormentas, me parecen uno de los espectáculos más violentos, fuerte y hermosos de la naturaleza. Una combinación peligrosa pero bella como pocas. Ese refulgir de los rayos entre nubes o entre nube y tierra acompañado de esas tronadas que baten el suelo como tambores y te eriza los pelos de la piel y un cosquilleo te recorre el cuerpo….nada hay tan bello, nada tan vital.

Entre ancho y ancho, ya lo sé, no hace falta decirlo, pues comprobando que se acercara o no la tormenta. Mi mujer señalo un rayo. No lo vi. Conté, mil uno, mil dos……20. Esta a unos seis kilómetros, le dije, tranquila y aguantar.

Las ráfagas de aire se hicieron más fuertes, más húmedas si cabe. La típica cortinilla de agua se vislumbraba hacia la lejanía. Vi el primer rayo, corto, entre dos nubes gris marengo, toda una culebrilla de luz. Conté de nuevo, mil uno. Mil dos……doce. Esta a unos cuatro kilómetros y acercándose.

Al este el cielo azul limpio y claro contrastando con las nubes que teníamos encima de nosotros. El agua deliciosa, invitando a quedarse en la trampa que era. Sacabas el hombro y el fresco del viento te hacia volver a meterte. Se estaba mucho mejor en el agua que fuera. La mujer me dejo, tenia frio, temblaba ya. Salió y se envolvió en la toalla. Seguí en el agua, viendo, mirando, disfrutando poco pocas veces.

Cientos de pajaritos se posaron en el suelo en torno de los troncos de los arboles, se movían con ese ritmo sincopado, de nervios, de nunca estar quietos, atentos a todos y siempre girando la cabeza en una y otra dirección. En lo alto, más alto que nunca, un grupo de águilas o buitres ascendían y ascendían girando en las corrientes de aire caliente alejándose de todo peligro.

Otro rayo, este violento y largo, una anaconda de luminotecnia de arriba abajo, con la dirección quebrada. Seguí contando y vi que estaba aun a unos dos kilómetros. Pero el viento estaba cambiando hacia el sur y la dirección de la tormenta por la velocidad que parecía tener me decía que se iría a ese sur mágico y exótico. La sucesión de rayos y truenos fue continua en varios minutos, acelerándose. La distancia no bajaba de los dos kilómetros.

Un rayo espectacular se dividió en dos y tres pies perdiéndose en una tronada como una sucesión de violentas explosiones. Todo retumbo con el sonido de tambores lejanos. La cúspide la tormenta, el clímax total.

La cuenta seguía y se paso a kilometro y medio. El frente de rayos y cortina de agua, ¡menuda estaría cayendo por esos lares! creaba una frontera artificial de noroeste a sur. De ahí la calma, un periodo de paz total, de forma casi súbita con el parón del aire. Salí de la piscina, con la piel arrugada, medio temblando, llevaba allí más de una hora y media. La tormenta se había ido a amargar a otros la tarde. Nosotros seguimos contemplando el frente gris retirarse, como el sol se volvía a asomar tímidamente y acariciar nuestra piel húmeda.

Los rayos refulgían lejanos y casi sin luz. Los truenos eran ecos casi perdidos, casi inaudibles. Las nubes se iban aclarando cono si un pintor fuese pincelando en tonos blancos, aclarando el cielo que se le había pasado de color. Las cortinas de agua se iban difuminando…

Varias urracas bajaron al suelo buscando lago que picotear y las golondrinas planearon por la superficie del agua bebiendo al mismo tiempo, apenas un beso de cariño en la superficie que las reflejaba.

Aun me di otro baño un poco más tarde, más corto, mas rápido, y en marcha. El espectáculo, gratuito, había estado con nosotros y lo habíamos disfrutado….una muy buena tarde de verano.

Tuesday, November 18, 2014

Poe y dos de sus relatos.

Poe y sus relatos.

-El retrato oval: El protagonista y Pedro ( su criado), encontraron un castillo y decidieron pasar la noche ahí, porque estaba gravemente herido
Al irse a dormir pidió que bajaran las persianas y que abrieran una cuantas bujías para poder leer.
Se pasó horas leyendo y a causa de eso la postura le resultaba incomoda y la luz no le ilumina bien, decidió cambiarla, y al hacerlo, encontró un retrato pintado en un nicho, era una mujer muy joven y el retrato tenía una belleza y una realidad increíble, que le hizo asustarse. Buscó en un libro que tenía la historia de aquel retrato oval.
Leyó, y encontró que un pintor estaba enamorado d una chica virgen y se casó con ella. Ella decía que solo le tenía envidia a las brochas y a la paleta, porque era lo único que le quitaba tiempo a su amado.
Y el pintor le dijo que la quería retratar, a ella la idea la horrorizó, pero como le quería y era muy obediente, pasó durante días y semanas sentada para que la pintase y así complacerle. La gente admiraba y se asombraba del gran parecido y la vida que tenía el retrato. Cuando sólo faltaban unas pocas pinceladas, la dama empezó a oscilar vacilante, y cuando acabó dijo: "¡Ciertamente, ésta es la vida misma!"
Y al mirar a su amada estaba muerta.

-El misterio de Marie Rogêt:Es la continuación del anterior cuento.
Cuenta el asesinato de una joven muy bella, popular y famosa. Una muerte misteriosa.
En este cuento Allan Poe se dedica a recoger retales de los principales periódicos neoyorquinos, pero para poder hablar con sinceridad y sin temor, la sitúa en París; también lo hace para crear el clima de misterio que rodea la antigua ciudad.
Va explicando, todos los retales, y también nos muestra su opinión respecto a ellos.
Se trata de la joven Marie Roget que una mañana sale de casa diciéndole a su madre que va a casa de su tía y que no volverá hasta el anochecer, y que la irá a recoger el chofer. No volvió, no fue a ver a su tía, pero nadie se alarmo porque cinco meses antes también se había escapado, pero al cuarto día, se encontró su cadáver flotando en el río. Empezó una minuciosa investigación con recompensa, para encontrar al culpable o culpables. Dos semanas más tarde unos niños encontraron el escenario del crimen, dónde se podía apreciar; el suelo pisoteado, trozos de tela en los arbustos próximos, una sombrilla y un pañuelo bordado con el nombre de Marie Rogêt, todos estos con una capa de musgo por encima.
Por las características del bosque podemos deducir que esos objetos no llevaban más de dos días y también porque en eses lugar jugaban siempre esos niños que lo encontraron, pero el asesinato había ocurrido dos semanas antes.
También un fenómeno curioso es que un cuerpo ahogado, tarda unas dos semanas en salir a flote, y este solo tardó dos días después de su desaparición.
Todo apuntaba a una pandilla de malhechores, que habían violado y matado a una chica joven Mary Cecilia Rogers, poco tiempo antes, pero Allan Poe, no creía en esa teoría.
Él mismo descubre que el asesinato lo llevó a cabo un enamorado de la víctima, que era marinero.
La mata, la tira al río desde una barca, y después intenta simular que han sido la pandilla de chicos.

Sunday, November 16, 2014

Ante el semáforo te fuiste. (Bis 2)


Ante el semáforo te fuiste.
Abandonaste mi mano,
alejándote, calle abajo,
entre el gentío que nos rodeaba.
Ni una palabra de despedida.
Ni un reproche agridulce,
ni un grito estentóreo,
ni una escena de pelea violenta,
ni un brillo de ira en tus ojos.

Soltaste mi mano y te fuiste
entre el humo de los coches,
a lomos de los pitidos de guardias
domando fieras de cuatro ruedas,
con el abrigo del silencio
que mas duele, el del corazón.

Friday, November 14, 2014

Ante el semáforo te fuiste. (bis)


Ante el semáforo te fuiste.
Abandonaste mi mano,
alejándote, calle abajo,
entre el gentío que nos rodeaba. 


Sin palabras de despedida.
Ni un reproche agridulce,
ni un grito estentóreo,
ni una situación violenta,
ni un brillo de ira en tus ojos.

Soltaste mi mano y te fuiste
entre el humo de los coches,
a lomos de los pitidos de guardias
domando fieras de ruedas,
con el abrigo del silencio
que mas duele, el del corazón.

Wednesday, November 12, 2014

Ante el semáforo te fuiste.

Ante el semáforo te fuiste.
Abandonaste mi mano,
alejándote, calle abajo,
entre el gentío que nos rodeaba.
Ni una palabra de despedida.
Ni un reproche agridulce,
ni un grito estentóreo,
ni una escena  violenta,
ni un brillo airado en tus ojos.

Soltaste mi mano y te fuiste
entre el humo de los coches,
a lomos de los pitidos de guardias
domando fieras de cuatro ruedas,
con el abrigo del silencio
que mas duele, el del corazón.
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Monday, November 10, 2014

Espera el juicio de los doce justos,


Espera el juicio de los doce justos,

doce viejos orates de culo de mono.

Desespera, aguarda las horas harapientas...

con el hilo de seda  de araña en el cuello,

ansia la revolución de los tiempos...

y que la duda fuese eterna,

Su puerta se cerrara cuando haya desistido...

Sunday, November 02, 2014

Mara y el pediatra.


Mara y el pediatra.

Ultima revisión, le prescriben la vacuna contra el cáncer de útero.

Le corresponde las vacunas de catorce años y la susodicha. Menos mal que estamos en este Madrid y entra en la campaña que ha hecho pues de forma privada cuesta cerca de los 400 euros. (Si no se la ponen en la seguridad social se la pongo yo por mi cuenta).

La enfermera joven y muy agradable, le habla todo el tiempo sobre nada de beber, nada de fumar, buena comida, natural, pocos chuches, poco picante, etc.…y que la siguiente dosis en dos meses.

Se pone a escribir la nota cuan Mara se pone pálida y cual tabla se cae hacia atrás, de espaldas y empieza a convulsionarse.

Pegue un grito, me tire al lado de ella llamándola y llorando, no sabía que pensar y todo era como una pesadilla.

Vino la pediatra, rápidamente le abrió la boca y le levanto las piernas. Entre dos enfermeros la levantaron y la pusieron en una camilla un poco más tarde.

Poco a poco despertó. Le dijeron que media hora a ver cómo reaccionaba, que seguramente era una bajada de tensión.

Ella no sentía nada, no recordaba nada. Solo que la vacuna le dolía, que se iba la cabeza pero que prefirió no decir nada, no era importante,

Le dolía la lengua, Se la miraron y claro se la había mordido. Las señales de los dientes impresa en ella y un color oscuro de la sangres. Le sabía mal la boca, la sangre claro.

Aparentemente no se dio ningún golpe malo. La espalda con dolor, las cervicales también pero le fue pasando y a la media hora, bien agarrada por mí, pues abajo y un taxi. Ya en casa pues pijama y sofá, que descansase y un “ibuprofeno” por si tenía dolor. Durmió sus buenas tres horas y yo, cada minuto, iba a verla y tocarla. Estaba asustad. Ya paso pero sigo asustada y, lo malo, es que no debo dejar que esto influya en las cosas ha hacer o decir. Quizás o le vuelva a pasara o q…

Ed., cuando lo supo se preocupo mucho y vino corriendo. La niña dormida y el cogiéndole la mano. Cuando despertó se asombro de ver a su padre allí mismo. El padre empezó a bromear con ella, que si el miedo ala inyección, que era un damisela que se desmayaba por nada, que baya espectáculo y, en vos bajita pero al tono necesario para que yo lo oyera, que le gustaría haber estado allí solo para ver la reacción mía que debió ser todo une espectáculo. Mara termino riéndose con él y la complicidad de ambos me tranquilizo.

Eso sí, ya les dije, la de dentro de dos meses, que vayan los dos, yo no voy, otra así y me muero yo del susto. La noche sin dormir a causa de una opresión que se me puso en el pecho y aun tengo y no deja ni respirar ni vivir. Angustia, preocupación, dolor. Una simple y maldita vacuna.

Friday, October 31, 2014

Mara, catorce años.


Mara, catorce años.

Vino de sus vacaciones de Fuengirola preciosa. Estos últimos diez días de sol y playa sin ninguna molestia le han sentado de forma magnífica. Se le aclaro el pelo dejándoselo brillante y con tonalidades rubias; los ojos se le han terminado de pasar a un verde esmeralda llenos de moteados  amarillos luminosos como pequeñas estrellas en la noche; la piel morena con el color de un dorado celestial, del color de las diosas griegas. Llego preciosa. Los pocos grano del su acné juvenil, desaparecidos por arte de magia; ni potingues ni nada, solo agua, el mediterráneo y  mucho sol y pocas golosinas obraron un milagro. Eso y la impaciencia de su madre por verla, la añoranza que nos hace ver a nuestros hijos de una forma un tanto especial con las ausencias por medio.

Preciosa, bella y contenta. Nada de dolores, nada de problemas. Diez días de playa, todos los días nadando, mucho pescadito y música por el atardecer con un helado en la mano y buena gente en su entorno. Menos mal. Me parece que ha debido perder un par de kilos, lo que le sienta a su figura de maravilla.

Y llego su cumpleaños, catorce años. Catorce soles. Parece mentira cómo pasa el tiempo; no pasa, vuela. Le regalamos algo que ella nos llevaba pidiendo mucho tiempo y que a mí personalmente me parece una horterada: un colgante de oro con su foto grabada (lo tiene una de sus amigas y lo considera una pasada). Por otro lado, Ed, como siempre dando la nota, una sorpresa incluso para mi, pues le regalo adicionalmente una tarjeta de berska con 60 euros para que se comprase lo “que quisiera”. Y ese fue el inicio del pequeño desastre con el que hemos terminado riéndonos como locas.

Mara, rápida como la centella, llamo a sus amigas y se fueron, las tres de siempre, a gastarse pues la tarjeta de regalo. No compro nada, me pidió que, porfa,  por la tarde fuera con ella de compras que no había visto nada especial.

 Bueno, después de comer, comida especial, de lo que le gusta a ella: una buena ensalada con mucho pepino, langostinos gordos, ostras, hamburguesas caseras, las mías y tarta de chocolate con las velas de rigor, allá nos fuimos. Por el camino me entero de la mañana, discusiones varias y cada una por su lado al no ponerse de acuerdo que debía de comprar Mara, el look adecuado y la ropa adecuada; enfadadas y cabreadas unas con otras por una niñería. Ya se arreglaran, al final siempre se reconcilian como buenas hermanas.

Conmigo paso lo mismo, salimos cada una por su lado, me negué a que se comprara minifaldas que para verano está bien pero para este tiempo ya no, y ella exigiendo mi conformidad a las cosas que me presentaba y enfadándose  cuando le decía que no me gustaban…al final ella por un lodo, me dejo plantada con un vaquero rojo en la mano; en fin, nada de nada, las tarjetas intacta y Mara re-enfadada.

¿Quién se llevo la gran bronca?: su padre, un poco más tarde en casa, por el regalo, que solo ha dado problemas, nada más que problemas.

Se metió en su habitación con lo de nadie me entiende, soy una incomprendida y la gente me odia y no sé porque….ahora estamos riéndonos de las tonterías del día. Yo diciéndole que no puede querer la aquiescencia total de la gente, que cada uno tiene sus ideas y sus gustos y que, ella, o se compra lo que quiera o se pone de acuerdo.

La cena ha pasado tranquila y mañana ira de nuevo, espero que saldrá bien la cosa, con sus amigas a las compra.

Wednesday, October 29, 2014

Noche de Todos los Santos.


Noche de Todos los Santos.

Como en toda transición entre estaciones, la de invierno, los celtas (como muchos otros pueblos antiguos) celebraban el “Samhain”, fiesta de transición y que se aprovechaba que los límites físicos y espirituales se debilitaban tanto que podían permitirse el paso de los difuntos a nuestro mundo y tiempo.

El que coincida con nuestra fiesta de “Todos los santos” no es casualidad, hay que recordar la tremenda similitud entre la vieja religión celta y la cristiana; hay que recordar que la gran mayoría de los druidas se pasaron al cristianismo y fueron de los más fervorosos fieles. Ayudó, por supuesto, el hacer la oposición a la religión tan aberrante de los romanos.

En esa noche en la que los muertos podían caminar entre los vivos la gente del pueblo tenía la oportunidad de reunirse con sus antepasados, con sus muertos familiares. ¡Qué mejor que una cena familiar! Se ponía una luz en la ventana abierta para señalarles el camino (de ahí las calabazas vacías con las velas dentro), se dejaba algo de comida fuera  para mantener a las animas contentas y a los malos alejados del hogar (de ahí la tradición de truco o trato).

La cena era amplia y golosa rematada por las castañas de siempre, otro de los símbolos mágicos de nuestra tierra. Ahora, la rematamos además por la queimada (aguardiente, azúcar, unos granos de café, mondas de manzana y/o naranja o limón) y el famoso conxuro, del que ya hablaremos mas tarde.

En todas las casas se hacía lo mismo. Se llamaban a los muertos, se les invitaba a entrar y disfrutar. Se les recordaba por sus rostros y sus palabras, se decían en alto sus nombres y sus hazañas o proezas o se contaban las anécdotas que habían protagonizado. Se comía en su honor y se bebía a su mayor gloria. También se pedía por un buen futuro, por la expulsión de los malos espíritus e ideas, porque no existirá lo maligno y la familia prevaleciera siempre; por ello antes de empezar a cenar se limpiaba el polvo y se arrojaba fuera de la casa.

Y ahora, como los celtas, no hay que olvidarse de ellos, hay que convivir con ellos y amarlos en su ausencia, decir sus nombres y recordar sus rostros, así deberíamos rezar por ellos, ir al cementerio todos los años a visitarlos y celebrar con ellos en la cena de todos los santos, brindis incluido.

Es bueno recordar a nuestros muertos, están ahí, dentro de nosotros, parte de la familia y nuestros genes, los celtas celebraban en el Samhain esa cena para ellos poder acercarse a los suyos ya caídos y echar a los malos (con la queimada para que en sus fuegos se quemen los demos y trasgos etc.) sin miedo y con cariño.

El conxuro, que me encanta hacer en determinadas fechas, me lo sabía de memoria, no es tan viejo como parece. Es de los sesenta, en Vigo, por Mariano Marcos. Que no es engañen…

En gallego:

Mouchos, coruxas, sapos e bruxas.

Demos, trasgos e diaños,

espritos das neboadas veigas.

Corvos, píntigas e meigas,

feitizos das manciñeiras.

Podres cañotas furadas,

fogar dos vermes e alimañas.


Lume das Santas Compañas,

mal de ollo, negros meigallos,

cheiro dos mortos, tronos e raios.


Oubeo do can, pregón da morte;

fuciño do sátiro e pe do coello.

Pecadora lingua da mala muller

casada cun home vello.


Averno de Satán e Belcebú,

lume dos cadáveres ardentes,

corpos mutilados dos indecentes,

peidos dos infernais cus,

muxido da mar embravescida.

Barriga inútil da muller solteira,

falar dos gatos que andan á xaneira,

guedella porca da cabra mal parida.


Con este fol levantarei as chamas

deste lume que asemella ao do Inferno,

e fuxirán as bruxas a cabalo das súas escobas,

índose bañar na praia das areas gordas.

¡Oíde, oíde! os ruxidos que dan

as que non poden deixar de queimarse

no augardente quedando así purificadas.


E cando este brebaxe baixe polas nosas gorxas,

quedaremos libres dos males da nosa ialma

e de todo embruxamento.


Forzas do ar, terra, mar e lume,

a vós fago esta chamada:

si é verdade que tendes máis poder que a humana xente,

eiquí e agora, facede cos espritos dos amigos que están fóra,

participen con nós desta queimada

Os pongo la versión también en castellano:

Mochuelos, lechuzas, sapos y brujas.

Demonios, duendes y diablos,

espíritus de las vegas llenas de niebla.

Cuervos, salamandras y hechiceras,

hechizos de las curanderas.

Podridos leños agujereados,

hogar de gusanos y alimañas.


Fuego de las Santas Compañas,

mal de ojo, negros conjuros,

hedor de los muertos, truenos y rayos.


Aullido del perro, pregón de muerte;

hocico del sátiro y pata de conejo.

Pecadora lengua de mala mujer

casada con hombre viejo.


Averno de Satán y Belcebú,

fuego de los cadáveres ardientes,

cuerpos mutilados de los indecentes,

pedos de los infernales culos,

mugido de la mar embravecida.

Barriga inútil de la mujer soltera,

maullar de los gatos que andan en celo,

melena sucia de la cabra mal parida.


Con este fuelle levantaré las llamas

de este fuego que se asemeja al del Infierno,

y huirán las brujas a caballo de sus escobas,

yéndose a bañar a la playa de las arenas gordas.

¡Oíd, oíd! los rugidos que dan

las que no pueden dejar de quemarse

en el aguardiente quedando así purificadas.


Y cuando este brebaje baje por nuestras gargantas,

quedaremos libres de los males de nuestra alma

y de todo embrujo.


Fuerzas del aire, la tierra, el mar y el fuego,

a vosotras hago esta llamada:

si es verdad que tenéis más poder que la humana gente,

aquí y ahora, haced que los espíritus de los amigos que están fuera,

participen con nosotros de esta queimada