Monday, February 10, 2014

Grandes, grandisimas mujeres: IRENA SENDLER.


IRENA SENDLER.

Irena Sendler o Sendlerowa (Otwock, Varsovia, 15 de febrero de 1910 - Varsovia, 12 de mayo de 2008), conocida como «El Ángel del Gueto de Varsovia», fue una enfermera y trabajadora social polaca católica, que durante la Segunda Guerra Mundial ayudó y salvó a más de dos mil quinientos niños judíos prácticamente condenados a ser víctimas del Holocausto, arriesgando su propia vida.

Fue, en 1943, detenida por la Gestapo y torturada. (En un colchón de paja encontró una estampa de Jesús Misericordioso con la leyenda: “Jesús, en ti confío”, que conservó consigo hasta 1979, en que se la obsequió a Juan Pablo II.)

Era la única que sabía los nombres y las direcciones de las familias que albergaban a los niños judíos. Soportó la tortura y se negó a traicionar a sus colaboradores o a cualquiera de los niños ocultos. Fue sentenciada a muerte. Mientras esperaba la ejecución, un soldado alemán se la llevó para un "interrogatorio adicional". Al salir, le gritó en polaco "¡Corra!". Al día siguiente halló su propio nombre en la lista de los polacos ejecutados. Irena continuó trabajando con una identidad falsa.

Durante el Levantamiento de Varsovia, colocó sus listas en dos frascos de vidrio y los enterró en el jardín de su vecina. Al finalizar la guerra, Irena misma los desenterró y  entregó las notas al doctor Adolfo Berman, el primer presidente del Comité de salvamento de los judíos supervivientes. Los chicos que no tenían una familia adoptiva fueron cuidados en diferentes orfanatos y poco a poco se los envió a Palestina.

Fue candidata al Premio Nobel de la Paz en 2007, aunque finalmente no resultó elegida. Sin embargo, fue reconocida como Justa entre las naciones y se le otorgó la más alta distinción civil de Polonia: la Orden del Águila Blanca (Order Orła Białego).

«La razón por la cual rescaté a los niños tiene su origen en mi hogar, en mi infancia. Fui educada en la creencia de que una persona necesitada debe ser ayudada de corazón, sin mirar su religión o su nacionalidad.»[

Saturday, February 08, 2014

Mara y la ducha.


Mara y la ducha.

I.-

Cuando se dice comienzo del clase, se esta diciendo, de verdad, comienzo de los problemas. Así, pasada ya la vergüenza del colegio por la repetición de curso, en la rutina del día a día, Mara esta insoportable. La ultima es que, ¡diablo de profesoras!, le han explicado algo de la fase en la que está, la adolescencia, esa fase de hormonas locas y descontroladas que dura entre los trece y los dieciséis años. Lo ha cogido como un lema de vida y para todo lo saca: “Es normal, mama, estoy en la adolescencia, es normal.”.

Lo oyes una vez y...bueno.  Lo escuchas dos veces y…menos bueno….pero a la trigésima vez en el día te dan ganas de empezar a hacer alpinismo o algo peor.

Y esta, ¡como no!, en la fase de que todo va mal: la comida (¡Que mal sabe!); la ropa (¡No tengo nada que ponerme!), su habitación (¿Para que voy a hacer la cama si la voy a deshacer mas tarde? ¡Son manías tuyas!); si tiene pelos en los brazos (Me tienes que depilar, esto es un asco, si parecen brazos de chico); que si el sudor (Mama, me voy a duchar. ¿Qué ya me duche por la mañana y después de comer? Si. Pero me encuentro, no se, como sucia, me ducho ahora mismo, una rapidita.); que si no tiene ropa suficiente (Vamos a ver, no tengo ropa, no tengo nada que ponerme, ese pantalón esta para tirar, esa camiseta ha perdido el color, eso esta muy usado) -olvidando que ayer, domingo, se cambió cuatro veces de ropa-; que si el piercing (Si no me dejáis ahora, cuando cumpla dieciséis me haré cuatro, esto es un asco, no le dejan a una hacer nada que le guste, todos mis amigas lo llevan, la única sin, yo, ¡Que padres mas carcas!); que le hagamos el móvil con contrato; que su padre debiera hacerse un transplante de pelo; qué su hermano huele mal; que si la casa es pequeña y su cuarto una miniatura de habitación; que hay que cambiar de coche, y, ya lo ultimo, que quiere un sujetador con relleno pues solo utiliza una talla 75 (Demostrándome, sin querer, que ha estado probándose sujetadores a espaldas mías).

 
Y, encima, le ha dado por querer bañarse y, algún día, hasta tres veces. En mi casa el baño esta casi prohibido pues siempre he defendido la ducha diaria obligatoria, pero ducha. Más higiénica, más ecológica, más rápida, más deportiva, ahorro de agua y todo eso.

II.-

Mara, quiere volver a la bañera y a los baños de una hora o dos, y hasta ahí hemos llegado. La discusión es siempre la misma, hasta que consigue que de un golpe en la mesa. Ahí acaba todo y, bajando la cabeza, se va a la ducha.

Todo bien hasta ayer.

Primero la discusión de todos los días.

Después de cargar el ambiente, se fue refunfuñando.

Al cabo de un rato, mientras estaba haciendo un cuadro de punto de cruz, un paisaje gallego con un hórreo al lado del mar y un valle verde precioso; con un juego de las tonalidades de los verdes con los azules celestes y los grises y marrones de la madera contrastando en un primer plano. Escucho, no bajito, no alto, como si fuese una llamada para nadie en concreto, un “Socooorrrrooo, maamiiiiii”.

El susto, cuando entendí y comprendí el mensaje, fue total. Me levanto de golpe, voy corriendo al baño, abro la puerta del mismo y….un metro de espuma con un olor apestoso a violeta que se derrama sobre el pasillo y se pone a avanzar por el rumbo a todas partes. Me cubre las zapatillas, me sube por las piernas hasta las rodillas en unos segundos de sorpresa. Atónita, levanto la cabeza y veo, al fondo, en el lado derecho, el lugar del baño, una cabecita asustada llena de espuma, la de Mara, que no se atrevía a moverse.

Un metro de espuma derramándose por la casa, y mis pensamientos fueron en el siguiente orden: ¡la tarima!, ¡la gotera del de abajo! ¿Cómo eliminar rápido la espuma que seguía saliendo del baño? A esto, la espuma avanzando por la casa como Perico por su ídem, y mis zapatillas perdidas. ¿Cómo eliminar un alud de espuma?

Rápidamente salí de la ensoñación, ¡que remedio!, cogí la fregona, el cubo del agua, llame a Ed y a Javi y a organizar el trabajo. Javi cogiendo la espuma con el cubo  y llevándola al otro baño, allí, entre la taza y el baño, con agua para adentro. Y lo mismo hacia Ed, pero en dirección cocina. Cuando conseguí llegar al baño, ¡al fin!, Mara continuaba dentro del mismo tapándose con pudor ante la invasión de la intimidad por parte de su padre y la sonrisa disimulada de su hermano Javi.

Les mandé salir y, con la alcachofa de la ducha fui reduciendo los últimos estertores de la espuma, le pase el agua por la cabeza cuando veo, abajo, en la bañera, un montón de arena con un tono violáceo. La toco, entiendo, y encuentro el tarro de un litro de sales minerales, regalo de hacia como mínimo siete años, un cumpleaños a algo así, vacío totalmente, sobre la repisa del lavabo.

Respire hondo, muy hondo y terminé el trabajo. Deje a Mara que terminara de ducharse y de secarse. Al salir ya la estaba esperando pero, cuando iba a echarle el rapapolvo, se me adelanta y me dice:

“Lo siento, mami…pero ya sabes, cosas de la adolescencia. Tienes que tener paciencia conmigo, mami, que hasta los dieciséis ya sabes…tengo que ir aprendiendo”

Y me dejo con la boca abierta. Termine riéndome a carcajadas, como una tonta, de tal forma que tuve que salir corriendo al otro baño pues, perdonar la expresión, me meaba de la risa que me había entrado.

 

Thursday, February 06, 2014

El escaparate (III)


El escaparate (III)

(La tercera y última versión, por el momento. Espero que os guste, al menos tanto como os gustaron la I y la II. Que la disfrutéis.)

 Se detuvo sorprendido ante el escaparate de El Corte Ingles de la calle Princesa. Al principio no entendía porque se había parado, la calle era la misma de días y meses pasando por ella camino de la universidad; el comercio el de siempre. A Carlos nada le distinguía del resto de la gente que circulaba indolente por la acera, salvo sus ojos de un color negro profundo llenos de tristeza. Se detuvo a mirar el escaparate. Se avergonzó de sí mismo, casi al segundo, al constatar que era de ropa interior de señoras; había tres maniquíes casi desnudas diferenciadas en el color de la ropa traslucida que vestían y unas pelucas ridículas en sus colores llamativos: rojo, amarillo y verde. La del medio, pelo rojo, llevaba además de la braguita y sujetador de encaje blanco una bata transparente, hasta media pierna, que se le abría por delante dejando contemplar todo el falso ombligo; destacaba además, pensó el, en aquellos ojos enormes y azules, llenos de una insinuación mórbida y sensual. Ojos de perra, se dijo para sus adentros.

Se avergonzó de sus pensamientos, ¡eran unos putos maniquíes!

Hasta le pareció que al maniquí le brillaban los ojos cada vez que el dirigía su mirada hacia su rostro. ¡Y qué rostro! Una cara blanca, pura, de alabastro, perfecta, sin impurezas, sin arrugas...un rostro que no envejecería nunca, unos ojos que no se apagarían, unos labios que no secarían. Sin embargo al mirar directo todo volvía a la normalidad de un escaparate.

Se sintió ridículo allí parado ante un escaparate DE MANIQUIES CON ROPA INTERIOR FEMENINA.

Se fue medio avergonzado, llamándose idiota y subnormal y pensando en si lo hubieran visto sus amigos o compañeros de clase.

Conforme se iba su mente volvía a ver al maniquí de pelo rojo, su ropa blanca , su rostro casi perfecto, el guiño de sus ojos un poco pícaro, un poco avieso; tentado estuvo varias veces de retornar a verla .......pero entendía que era gilipollesco que se encaprichara con una maniquí, y además una maniquí del corte Ingles. ¡Era una muñeca inanimada por Dios!

En la cena estuvo distraído, ausente, por lo que todas las bromas cayeron encima del, todos los chicos se metieron con el. En otra ocasión reaccionaria, se pelearía, gritaría, se ENFADARIA PERO, ESA NOCHE, NO; esa noche paso de todo, menos del recuerdo de la maniquí del escaparate.

Por la mañana, temprano, paso a propósito por El Corte Ingles de princesa para ver de nuevo el escaparate. Allí seguía aquella belleza fría y distante detrás de un cristal, inaccesible para él. Deseo tocar aquel cuerpo, besar aquellos labios..........al tiempo se veía asimismo como un idiota o loco o monstruo. Se insulto y se fue a clase.

Todo el DIA se le paso triste y aburrido. Deseaba terminar para ir a ver a su amor. ¡Sí! su amor, estaba loco por el maniquí de ojos azules y pelo rojo, de bata traslucida y sin arrugas en los ojos.

Terminada la última práctica corrió, como el loco en que se había convertido, hasta el escaparate de sus sueños. Allí estaba, y lo recibió con un pequeño brillo de reconocimiento, como si la figura lo reconociese y le sorprendiese que volviera a verla. El sintió aquel brillo como algo mágico, algo que le decía que la figura vivía y vivía solo para él, quería que solo fuese para él, nada más que para él.

Entro en el edificio y se acerco al escaparate por la parte de adentro con cierto disimulo al tiempo que iba tocando bolsos y bolsos. Imposible. Estaba cerrada y solo se podía ver desde fuera. Era fácil de abrir, accesible, pero necesitaba de la soledad y la ausencia de mirones para reunirse con ella.

Cerca de las diez de la noche entro en el aseo y se encerró. Espero más de media hora cuando se hizo el silencio. Nadie quedaba.

Salió con miedo, el corazón desbocado, miles de pensamientos se agolpaban en su cabeza, le dolía el estomago de hambre.

Avanzo esquivando a la vigilancia y se aproximo al escaparate, entro y se acerco a su amada que, sorprendida, le guiño un ojo y le envió un beso a distancia. Se acerco y acaricio aquel rostro angelical.................
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El policía estaba de mal humor. Era una gilipollez una denuncia del robo de un maniquí con ropa interior. Pero era El Corte Ingles y había que bien atenderlos. Estaba claro que la persona que lo hizo entro por el interior, aun había huellas en esa dirección. Entro fácil, cogió al maniquí tal cual era y se lo llevo. Y ahí empezaba el problema ¡No había huellas de salida! No había nada que demostrase que salió del escaparate con el muñeco en sus brazos. Si fuera Mulder pensaría en abducciones, volatilizaciones o cosas por el estilo, parecía de meigas. No había solución y la policía científica poco podría encontrar, quizás saber quien había entrado pero él pensaba que no lo encontrarían nunca, nunca.

Tuesday, February 04, 2014

Canción negra.


Canción negra.

Murió en la noche, en tu alcoba
entre sabanas negras, colcha
negra.  Ausencias descubiertas
cuando fluye el último aliento,
negro estertor del agónico
instante fugaz de tu cuerpo.
Luces  negras. Canciones negras.

Sunday, February 02, 2014

Grandes mujeres: Clara Campoamor.


Clara Campoamor Rodríguez (Madrid, 12 de febrero de 1888 – Lausana, 30 de abril de 1972 ) fue una política española, defensora de los derechos de la mujer y principal impulsora del sufragio femenino en España, logrado en 1931, y ejercido por primera vez en 1933.

Trabajo en La Tribuna; con 36 años es una de las pocas abogadas españolas.

En 1929 perteneció al comité organizador de la Agrupación Liberal Socialista. Gran actividad defendiendo la igualdad de derechos de la mujer y la libertad política.

Trabajó en el embrión de Acción Republicana. Nunca logró su ideal: unión de republicanos y republicanas en un gran partido de centro con Azaña.

Después de la rebelión en Jaca, y el proceso contra el Comité Revolucionario, Clara asumió la defensa de algunos de los implicados, entre ellos su hermano Ignacio.

En la Segunda República, Clara Campoamor fue diputada (en 1931 las mujeres podían ser elegidas, pero no ser electoras) por el Partido Radical, "republicano, liberal, laico y democrático": su propio ideario político.

En la Comisión Constitucional luchó para la no discriminación por razón de sexo, la igualdad jurídica de los hijos e hijas habidos dentro y fuera del matrimonio, el divorcio y el “voto femenino”. Consiguió todo, excepto el voto. Victoria Kent debatió con Campoamor y fue la vencedora. La aprobación del sufragio femenino se logró con el apoyo de la derecha y algunos republicanos.

En 1934 abandonó el Partido Radical por la represión en Asturias. Escribió en 1935, Mi pecado mortal. El voto femenino y yo, un testimonio de sus luchas parlamentarias.

Al estallar la guerra civil se exilió en París, Buenos Aires (escribiendo biografías: Concepción Arenal, Sor Juana Inés de la Cruz, Quevedo). Intentó regresar a España a fines de 1940, pero no pudo. En 1955 se instaló en Lausana (Suiza).

Murió de cáncer en abril de 1972.
Sus restos mortales fueron traslados al cementerio de Polloe en San Sebastián.

Friday, January 31, 2014

Mara y la huelga. Epilogo.


Mara y la huelga. Epilogo.

 
El pasado lunes se acabó la historia de la huelga y la amenaza de expulsión y las otras cosas y posibles amenazas. Para bien la solución, por una santa vez.

 
Mara llegó, como siempre, a las seis y media de la tarde.

 
No dijo nada al entrar, estaba apática y aburrida. Como desilusionada, sin fuerzas ni animo.

 
Como todos los días le pregunte por las clases, la comida del comedor, si tenía muchos deberes.

 
Ella me respondía de forma vaga y distraída. En sus mundos de Yupi...pero no, no, estaba en otras cosas.

 
Le puse delante de sus ojos la merienda. Empezó a picotearla de forma  desganada.

 
Le dije si había habido noticias de la denuncia del caso de Adrián. Aquí abrió los ojos de forma como una explosión de una estrella en un film de ciencia ficción, perdió esa especie de ensoñación y allí apareció la verdadera Mara, ni niña. Me contó que fue un éxito…parcial, que no estaba muy contenta pero, bueno, lo que se había pedido se hizo, no podía exigir más.

 
La profesora de Naturales llego a las diez. Entro como todo los días, puso sus libros en la mesa y se acerco a Adrián lentamente. Toda la clase se puso en alerta, mirando sin parpadear. La profesora llego, puso una mano sobre la cabeza de Adrián y, con una caricia, le dijo que lo sentía y que, por favor, se portase bien y no la alterase en clase, que al menos se comportase de forma educada en clase. Y volvió a su mesa, a la pizarra y a los planetas.

 
Todo quedo así, una cierta frialdad lleno el aula. No hubo aplausos, no hubo abrazos, no hubo sensación de victoria….

 
“Tampoco puedes decir que habéis perdido, Mara. O ¿el problema es que no tienes nada nuevo por lo que protestar?”- le termine añadiendo al tiempo que la abrazaba.

 
Rápidamente, a los deberes…

Wednesday, January 29, 2014

Sentado en la mesa de la cocina.


Está sentado en la mesa de la cocina, con aire ausente, la mirada perdida en la silla vacía del otro lado. En su lado un plato con la pobre cena de esta noche. Un vaso rojo de cristal medio lleno es la única nota de color de la mesa.

 
En frente, en el otro lado, con una silla vacía, sobre la mesa de formica blanca, un plato vacío, unos tenedores y un vaso también vacío.

 
Cada vez que lleva algo a la boca siente como una puñalada en el hígado. Come sin ganas, mirando el  asiento vacío de enfrente.

 
La echa de menos. Ya pasaron más de dos años pero sigue echándola de menos. No le perdona el que se hubiera ido sin el.

 
Para él, el dolor no es de ese insulso músculo que es el corazón. No. El dolor es algo muy complejo, hecho de extrañas combinaciones químicas, de hormonas, de proteínas, de feromonas, de ácidos y peaches que se combinan y destruyen, de potasio y hierro, combinado todo con unos porcentajes de ausencia. Por eso el corazón,  con su heridita, no es el dolor. El corazón no sufre. EL sufrimiento es una patada directa al hígado, una puñalada al hígado, un retorcerse de riñones  e hígado.

 
Todas las noches, con la caída del sol,  hace el mismo ritual, pone la mesa para los dos, se hace, tristemente, el filete a la plancha, unas pocas patatas fritas y un trocito de tomate. Se sirve, casi siempre, un buen vaso de vino, el de la aldea, sin bautizar y sin química. Antes hacia cena para dos pero todo terminaba en el cubo de basura. Se siente inútil y solo, se siente como un superviviente de una gran traición al que le queda cenar como una rutina de años y la soledad inmensa.

 
Come en silencio, mirando al vacío.

 
Sabe que la muerte es una gran broma cósmica. Que la gente debiera morir a pares o en tríos o en grupo, que dejar una pata colgando sobre un triste planeta es una injusticia y un sinsentido.

 
Y, a veces, incluso odia a su mujer por dejarle, por abandonarle antes de tiempo. Quisiera seguirle allí donde estuviese, seria tan fácil, pero su educación le dice que matarse es el único pecado que jamás, jamás, le seria perdonado y sigue viviendo con la silla enfrente vacía y esa copa de vino medio llena de algo que, realmente, no es vino y que no tomara nunca…y la esperanza de que, con la noche, le haya llegado la hora final y, con ella, el final de la soledad y de esa espera, segundo a segundo, de la muerte que no le visita.

Monday, January 27, 2014

Transfigurando el tiempo...


Transfigurando el tiempo

Cambiando las señales

Que se avecinan como tornados

Sobre nuestras cabezas.

Hay para todos: humo,

Duelo, insolencia y vaguedades.
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Columpio senil de la memoria

Viejos recuerdos en estampida

Cayendo por el acantilado

En un suicidio cobarde e injusto…

Rumbo  a los fuegos de la inmolación…
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Saturday, January 25, 2014

Grandes mujeres: Concha Espina,


Concha Espina,

Hija de Víctor Rodríguez Espina y Olivares y de Ascensión García Tagle y de la Vega, es la séptima de diez hermanos. Tenían la casa familiar en la calle de Méndez Núñez de Santander, en el barrio de Sotileza.

Escritora ilustrada y una de las mentes más preclaras de la Literatura española del siglo XX, celebraba los viernes un salón literario en la calle Goya de Madrid, donde asistían personajes de la alta burguesía e intelectuales, como la esposa de Antonio Alcalá Galiano, el crítico Luis Araujo Costa, el Dr. Carracido, los dibujantes Bujados y Fresno, también escritores hispanoamericanos como el venezolano Andrés Eloy Blanco, el costarricense Max Jiménez y un buen número de poetisas noveles. También era asiduo Rafael Cansinos que en 1924 publicaría una amplia obra crítica, Literaturas del Norte, dedicada a la obra de la escritora.

Concha Espina también fue colaboradora de diversos periódicos.

En 1914 y en 1924 recibió premios de la Real Academia Española por La Esfinge Maragata y Tierras del Aquilón, en este último año, fue nombrada hija predilecta de Santander, erigiéndose a tal efecto en 1927 un monumento diseñado por Victorio Macho, se le otorgó la Banda de la Orden de las Damas Nobles de María Luisa.  Ese mismo año le fue concedido el Premio Nacional de Literatura por su obra Altar Mayor. Asimismo, llegó a ser candidata en tres ocasiones consecutivas al Premio Nobel de Literatura (1926, 1927 y 1928).

Cofundadora de Asociación de Amigos de la Unión Soviética, creada en unos tiempos en que la derecha sostenía un tono condenatorio a los relatos sobre las conquistas y los problemas del socialismo en la URSS.

En 1948 el pueblo de Mazcuerras adoptó oficialmente el nombre de Luzmela, cuando se celebró allí en su casa la ceremonia de imposición de la banda de Alfonso X el Sabio. El 8 de febrero de 1950 recibió la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo.

Murió el 19 de mayo de 1955 y sus restos reposan en el cementerio de la Almudena de Madrid.

Thursday, January 23, 2014

Mara y la huelga.


Mara y la huelga.

A las nueve de la mañana tuve que cortar el blogs y salir pitando. ¿El motivo? Una llamada telefónica del colegio donde estudia Mara.

Os lo confieso, cada vez que recibo una llamada del colegio me asalta una congoja, una angustia que  algún día, me hará daño de verdad.

Cuando sonó el móvil mi corazón se sobresalto ¿Una llamada a las nueve? ¿Qué habrá pasado?. Lo agarré medio temblando y escucho,  como muy lejos, a la secretaria, una buena y eficiente chica, que me pide que vaya a la escuela, que hay un pequeño problema con la clase de Mara. Le pregunto, con miedo, si la niña esta bien. Me contesta que si, que no es nada de eso pero que necesitan que yo acuda al centro lo antes posible.

Demudada, temblando, me visto y cogiendo un taxi, allá voy.

¡Vaya con el servicio publico!, 18 euros por casi nada.

Bueno, llego y me dirijo a secretaria. Allí me esperaba la tutora de la clase, Chelo, buena persona y mejor profesora.

Le pregunto que pasa, que ha pasado.

Me tranquiliza, me dice que no me altere, que tienen  problema con la clase. Que no dejan entrar a nadie y menos a la profesora de Naturales, que exigen que esta pida perdón a un niño de la clase, un tal Adrián, y que, mientras tanto, nadie entra en la misma.

Le pregunto que tengo yo que ver con eso, que lo arreglen ellos, los profesores, que al fin y al cabo solo son unos niños de trece años, por Dios, y es un problema de colegio.

Me explica con calma y con paciencia que al frente de todo el grupo esta Mara, (¡Como no!), que antes de tomar otras medidas, expulsión, por ejemplo, querían intentar arreglar las cosas de forma suave y tranquila.

Y me pide que por favor hable con Mara. ¡Yo!, que medie para deshacer un entuerto que no entendía y que no era mío, era de ellos.

Ya sabéis como soy, no se decir no a un problema, así que me fui a la clase. 1º A de la ESO. Llamo, me dicen que me vaya. Le digo a Mara que salga, que soy su madre. Se asoma por la puerta asombrada y me pregunta que diablos hago yo allí. Le explico la llamada de la tutora. Se cabrea aun más, esta colorada de la tensión. Le digo que se tranquilice, que me cuente que esta pasando y el porque de todo ese show.

Me explica toda apresurada de un cachete de la profesora de Natu a Adrián, y después que la misma profesora tiró la silla con el niño sentado, cayéndose al suelo y dándose un buen golpe. Que no es la primera vez que la profesora le hace eso a Adrián. ¡Que ya esta bien!, Que solo quieren que le pida perdón y no lo vuelva a hacer. Que no era justo como trataba al chico esa profesora. Que solo era eso. Que ya se lo habían pedido educadamente, antes de que terminara la clase. ¿Qué quien se lo había pedido? Ella, por supuesto. Como no lo hizo, se han puesto en huelga y no entra nadie en clase mientras esa no le pida perdón a Adrián. Nada más. Nada menos.

¿Qué hacer? Dios mío. Me volví a la tutora, que se había acercado a mi espalda, y le pedí su opinión, de si era cierto lo que contaban y como se debería actuar.

Ella me dijo que Mara mentía, que nada de eso había pasado.

Mara insistió. Llamo al tal Adrián que confirmo lo sucedido. Toda la clase era testigo de los dos abusos.

La tutora erré que erré que no.

Yo allí, como la tonta que era.

Así que les propuse la solución intermedia, en cuatro puntos, que fue aceptada por las dos partes:

1.- Vuelta a las clases de forma inmediata. Un decir por ser la hora del recreo.

2.- Lo niños harían un informe denunciando los hechos dirigido al director del centro. Firmado por todos lo testigos y sin prejuzgar nada.

3.- El colegio haría la vista gorda y no habría ni partes ni sanciones por el bloqueo de clases.

4.- El director y una junta, con el delegado de la clase, analizarían el informe y la versión de la profesora y si consideraban los hechos probados exigirían a la misma una reparación y la promesa de que no volvería a hacer nada así al niño.

5.- Yo me ponía como garante de los puntos. ¡Yo!

Y aquí estoy de vuelta, lo que iba a publicar hoy, lo dejare para mañana. Esta es mi aventura de hoy, van tantas desde que comenzó el curso (la ducha, la huida, los zapatos….) esto es un caos y espero que todo se normalice un poco porque si no poco voy a durar.