Flor de estrellas
En la
hoguera comunal
Noche de San
Juan…
Tras los
maizales corretean
Ajenos al
tiempo que se escapa
Revuelo de
brazos y piernas…
Como el
miedo en el alma
Fulgor de
estrellas
En la
hoguera comunal
Fiesta de
San Juan…
Flor de estrellas
En la
hoguera comunal
Noche de San
Juan…
Tras los
maizales corretean
Ajenos al
tiempo que se escapa
Revuelo de
brazos y piernas…
Como el
miedo en el alma
Fulgor de
estrellas
En la
hoguera comunal
Fiesta de
San Juan…
I.- Suenan desaforadas las citaras
Mientras el
rojo pájaro de fuego
Cansado
sobrevuela oscuro mar…
II.- Cantan
vibrantes las gargantas, son
Abiertas,
degolladas al pie, rojo,
De la grave
bestia de los mil ojos…
III.- Las piernas baten en sonoro ritmo
Tambores esperan
el momento álgido
De crueles
torturas en los infiernos…
IV.-
Lamentos en el aire enfebrecido
Fontanas de
sangre inmunda en la alcoba
Trompetas
gritan al vino de vida.
V.- Avejentados
silentes aguardan
Bajo losas
de cemento, cosidos
Los labios,
que termine el sacrificio….
VI.- Las
victimas aguardan sollozando
La llegada
poderosa del ángel
Que los
entregue a las lamentaciones
VII.- Un
ángel llora, encadenado al muro
Con las alas
amputadas, tiradas
En el
fragante suelo de cenizas.
VIII.-
Ciclópeas murallas se alzan del mar,
Inmensas,
avanzan inmisericordes
Despojando a
la tierra de su ciudades
IX El sol se
vela con velos del llanto
Por los
inocentes cercenados, muertos,
Llagados. La
tierra tiembla con miedo
X Riega con
sangre los ríos pútridos
Sumergiendo
bocas desesperadas…
Cuatro
jinetes desenfrenados
XI El blanco
arquero traslucido de victorias…
La roja
guerra con su espada degollado,
El hambre
negra con su pesada del pan
La muerte
amarilla con su guadaña siniestra…
XII ¡Quién,
quien podrá luchar contra ellos! ¿Quién?
¡Quien,
quien no se esconderá de los cielos!
¡Quien,
quien no rasgara sus vestiduras
Y se
arrancara rápido los ojos!
Los niños baten palmas
A espaldas
de sus madres
Que lloran
desconsoladas…
Todo es pura
agonía
Que devuelve
el eco
De las
montañas danzantes…
Grita el
ángel sin alas
Encadenado a
la roca
Con total
desesperanza…
Grita el mar
que no cede
Abierto de
par en par
Por el fuego
de la traición…
La niña, no
tan niña,
Abjura de su
inocencia
Y se levanta
de la tumba…
Que suenen
las zambombas,
Que bailen
los elefantes,
Que el sol
salga para todos…
El padre
herido y roto
Se revuelve en
la cama
Sollozando
como el primer día...
Conmigo al otro lado de la mesa
No estas
Ausencia
sonora de cristales rotos…
Silencios de
árbol ardiendo
Abismos de
alas recortadas
Al lado del
sofá, ante el televisor
No estas
¿Dónde tu
alma enojada?
¿Dónde tú
ira de cañones recortados?
¿Dónde tu palabra
envenenada?
No estás mi
amor.
Ni te
espero.
Duele tanto.
La sangre,
mi sangre,
Gotea en la
alfombra
Esperando un
reproche…
En mis
brazos, tu nombre,
A navaja perfilado.
En mi
frente, tu nombre,
A martillo y
punzón.
Mi corazón
ofrecido…
Inútil, herido,
losado.
En el otro
lado de la cama
No estás…
Un aire frio
me envuelve,
Olas heladas
me separan.
Vendado de
amor, inmóvil,
Cuervos me
arrastran al vacio….
Con el café
y las tostadas
No estas
¿Qué embrujo
te posee?
¿Quién te
hace suspirar y soñar?
¿Cuánto
deseo te sostiene?...
No te
siento.
Ausencias…
Ojos
vidriados.
Latidos
quedos.
No hay
tiempo.
Manos
vacías…
El amor
explota…
I
Es una araña,
la muerte, de patas llameantes
Persigue
huellas fosforescentes en las llanuras,
Donde cada pisada
deja vacios negruzcos,
Nuevos
agujeros de gusano en la memoria.
Donde verdes
culebras de acido corrosivo
Reptan
sinuosas disolviendo todo a su paso.
II
Errática, avanza
insomne, sobre las estepas
De la
memoria.
Incesante,
camina hacia un destino incierto
siempre adelante.
Obsesiva,
bascula buscando aves sin alas...
Del cielo
huidas.
Monstruosa,
destrozando juguetes incoloros,
Rotos y vacíos.
III
Zigzagueantes
rayos entre nubes grises rompen
(preñados de
soledades)....
muros de
terror.
Enormes
arcos que caminan sobre la tierra
(brillando
azul acerado)...
Sones de
miedo.
Y el Dios de
la venganza, rojo de ira y violencia,
(Sonando con
estrepito)...
Siega
cabezas...
IV
Solo el loco
en el otero, entre viejas tumbas,
Se extasió
viendo caminar los fuegos divinos,
Bajo la
pertinaz y acida lluvia de agosto....
¿Cómo despertar al amor dormido?
Con la
chulería de la amiga rompiendo el corazón,
Clavando
puñales al rojo vivo...
Con la
ausencia del que debe y mucho
y por eso se
hace el ausente y vacio...
Con la calle
abierta en canal por la alcaldesa
Con, desacompasado
por la edad, furor uterino...
¿Cómo
despertaras al amor vencido?
Si el viento
huye de tu ventana...
Si las campanas
viejas han olvidado su tañido...
Si tu
corazón se paro en la pasada primavera
Atravesado
por dagas de hielo endurecido...
Si nadie
llama a la aldaba de tu puerta...
Si las
golondrinas enmudecen en tu patio vacio...
¿Cómo
despertaras al derrotado?
El otoño te
vistió de hojas muertas
que
abandonaron el nido...
El invierno
congelo palabras y gemido
Antes de
nacer en tu pecho frio.
El tiempo,
la edad, surcó de olas
La orografía
de tu cuerpo vivo...
¿Cómo
despertaras la soledad?
El libro
abierto y sin terminar
Tirado,
abandonado, en el piso.
La visita
odiada se revuelve
Y se queda
como un amigo.
La llamada
esperada no llega
En una espera
de infinito....
¿Cómo
despertaras al...?
Mano….dentista…chico…
Mi secuencia
de hoy.
Mañana será
otro paso
Para retener
la memoria…
Mano…
El sol acaricia mi piel en este verano
Exuberante
de penas y silencios
Marcando
huellas y heridas….
Dentista…
Suenan a borbotones
motores y odios
Engalanando
la vida con celeridad
En el tenue
horror al vacío….
Chico…
El pan
preside la mesa del salón
Olvidado,
como mis manos huyen
Sin saber de
qué o de quien.
Mano…dentista…chico….
Mañana será
otra pelea con el tiempo
Con los
recuerdos que son fugaces y frágiles
Con su doble
sentido y escritura…
Cuando se levanta el telón.
Nosotros, los
autores, jaleamos…
Nosotros,
los actores, actuamos…
Nosotros,
los espectadores, aplaudimos…
Sempiterna
obra de nacer, envejecer y morir…
¡Qué bien lo
hacemos!....
Viejos apuntes en una olvidada servilleta en un café de Madrid…
La vida es
arrancar tus entrañas con tus propias garras…
O destruir
el nido de golondrina en el alfeizar de tu ventana
O pedir la
mano a la muerta, hermosísima muerta
pero… ¿a quién se la pides?...
Lapidas
suntuosas y galanas en los caminos del cementerio
Los pobres
están en las afueras, como avergonzados de haber vivido
La vida es
desgarrarte un tiro en la boca con la pistola cargada de buenas intenciones
O un huir
enloquecido de los recuerdos. Hacen daño. Eras malvado o inconsciente que es lo
mismo.
Pero tú no
lo sabes, tú no lo sabrás.
Las paredes
de muro no se caen, unidos y mantenidos por la hiedra siempre virgen que los ha
colonizado
La hiedra
que constante reza por los muertos
Hay
artísticos mausoleos ¿para quien? ¿Para
qué? Solo encierran podredumbre.
El que los
construyo no puede meterse en su belleza
Y Hay
pequeños mausoleos. Hay también diminutas tumbas que contienen ataúdes blancos.
La sombra de
las cruces semejan rejas sobre las tumbas…
Breves notas en un servilleta olvidada en una cafetería de Madrid…
Los muertos no hacen daño.
La puerta de hierro no está
para que no huyan. Abrazos...
Teme a los vivos.
La muerte flota ingrávida
Murmurando obscenidades.
Es un hoy excavado
Bajo ríos de mármol y pedernal
Soterrando esperanzas….