Mis calles
vacías
De piedra y
barro y lluvia
Parecen
huidas...
Con las
viejas animas...
Viejas de
cantos y olor...
Mis calles
vacías
De piedra y
barro y lluvia
Parecen
huidas...
Con las
viejas animas...
Viejas de
cantos y olor...
Oscuridad... Y
Olvido...
Sombras grotescas
Telarañas en la memoria
Aullidos negros e hirientes
Agujeros en el tiempo
¡Tengo miedo
de las tinieblas!
¡Tengo miedo del caos!
La noche me envuelve y come Siento el abandono
me pierdo en
la negrura del descuido del alma
Ciego avanzo entre muros derruidos avanza la
amnesia
bañados por brumas
cubriendo de vaho...
Lobregos
Y un vacío
ausentes Y ausencia
manos
abatidas sobre una luz de
vela
rastros de polvo
reptan los miedos
desapareciendo
devorándote
Solo, en la noche.
Apagadas las
ventanas,
la vida en
un vaso de absenta...
con miedo al
alba de un día roto, pues
la muerte es
una mascarilla deshilachada.
¿Dónde está
el deseo?
Solo, en mi
cuarto.
Cerradas las
paredes,
tapados los
espejos rotos...
recordando la
muerte en tus ojos brillantes...
llenos de
insania...
Con la
música a cuestas,
Meat Loaf
suena desaforado,
no pude
desnudarte a la luz de los candiles
ni morir
desalado en tu carne.
No me queda
tiempo, ya esta caduco.
Como este
cuerpo corrupto
que se llena
de ceniza. Estoy lejos.
No estoy....
Estoy solo
en un cuarto con dos cucarachas,
una rata que
roe las uñas de mis pies,
unas
sanguijuelas que viven con mi sangre
y mis ansias
de ti y de tu locura...
El ángel de
alas rotas, encadenado a la pared,
me mira
despacio y sonríe misteriosamente
desde los
cuatro puntos cardinales...
Mi piel se
rebela ante lo posible.
Se despega,
me hace trizas
Me deshago.
Ya no estoy...
Entre los
acertijos de la noche
Bailan,
erráticos, los murciélagos...
¡Cuidado con
las sombras que se mueven!
¡Cuidado con
los silencios oscuros!
Flores
marchitas
En plena
primavera.
No estás conmigo.
Lloran las
margaritas.
Mueren las
amapolas.
El rio no
canta,
No pián las
golondrinas,
Porque te
añoran...
Hieren las
rosas rojas
De tu balcón
cerrado....
Triste el
manzano,
Abúlicas campanas
Tocan a
muerto.
No hay olor
en el campo,
Lo llevaste
contigo...
No me busques hoy...
Déjame en
este inmenso desierto del Sahara persiguiendo al hombre de negro cargado de
cólera y peste y pústulas sangrientas...
Con mi odre
de agua y mis dos pistolas de nácar en caza del hechicero...
No me
encuentres....
Déjame en esta
lado ciego de la Luna siguiendo una extrañas huellas que me pueden llevar a la
base secreta e ignota de los chinos
Con mi traje
de astronauta, con mis depósitos de oxigeno casi llenos..
No me
sigas...
Déjame en
este bergantín que está siendo atacado por fieros piratas orientales armados
hasta los dientes y gritando muerte....
Solo una
espada en mano derecha y la pistola humeante en la izquierda, agarrado a las
cuerdas del abordaje...
No me
incordies zorra
Déjame en
las trincheras francesas mientras las bombas alemanas caen en nuestro derredor
soltando esquirlas asesinas...
Mi casco
perdido, una herida sangrante en la sien, mi bayoneta calada...
No, no
averigües donde estoy
Déjame ser
arrebatado por los vientos del tiempo y viajar sin cesar. Ora en Jerusalén en
la ultima cena. Ora en la carrera de carretas por el viejo oeste...
Con mi
imaginación e inteligencia por armas y
recursos...
No explores
mi rastro
Déjame vivir
el ansia del opio y morir entre vapores o perderme entre las piedras de la gran
pirámide encontrando el ultimo secreto...
Con
trisquel, un escarabeo y una cruz de plata colgado de mi pecho...
No preguntes
por mi
Estaré en
mis mundos, en mil mundos distintos, en un millón de tiempos que no son este,
en un millar de fantasías animadas...
No me
conviertas en tu caza
Déjame vivir
amores inter galácticos, extraños y
sugerentes, lascivos y asquerositos, bordeado el bestialismo o la necrofilia o
el mayor absurdo kafkiano...un Samsa redivivo y fugaz.
Déjame cazar
o amar a Jabberwockys...
Aléjate, renuncia...
Déjame ir
por la selva amazónica en busca de las pistas del "De vermis
mysteriis" y los ídolos sagrados de Cthulhu...
Huyendo de
fuegos ancestrales, de bebedores de almas...
Solo con un
frasco de agua bendita y una cruz de madera...
No indagues donde
estoy...
Déjame
ayudando a los leprosos siguiendo las huellas de Teresa de Calcuta, sufriendo
con ellos sus llagas y su abandono.
Solo cargado
con mis buenas intenciones y deseos en Molokai....
No, déjame
estar...
Esperando a
la luz de la aurora para entrar en el nefasto castillo y buscar los ataúdes de
los nobles vampiros.
Yo, mis
martillo y mis estacas de madera bendita...
Yo,
huyendo sigiloso de los hombres sin
alma que buscan cerebros frescos que devorar...
Yo,
persiguiendo por los hielos al último monstruo de la tierra en una persecución
sin final en la que nos jugamos el destino de la raza humana...
Peleando en
rincones oscuros con los puños descubiertos mientras viejos pollones nos jalean
exigiendo sangre y muerte, muerte y sangre...
Enfrentándome
con las manos desnudas a unas pobres fieras que no entienden lo que está
pasando pero tiene garras y grandes colmillos y feas intenciones...
No inquieras
por mi...
Déjame en
mis bosques gallegos, mis infusiones de muérdago, mi casa en lo alto del roble,
mis fiestas con los bardos cantando a la vida y a la guerra, con los locos
strabos profetizando futuros inconcretos y banales en la sangre joven
derramada...
Y si me
buscas, búscame entre los desnudos guerreros caídos en el frente de batalla,
con mil heridas pues combatí hasta la última gota de aliento, destrozando
enemigos con mis propias manos y dientes en el frenesí de la orgia...
Danza golondrina,
Danza
En aires de
gloria...
(Como vida
fugaz
Sin saber
destinos...)
Vuela
golondrina,
Vuela
Abriendo la
aurora
(Con tus
alas negras
Siempre,
siempre inquietas...)
Gira
golondrina,
Gira
Cantando a
deshora
(Nuestra
buena suerte
En su limpio
gorjeo)
Vira
golondrina
Vira
En espirales
de gloria
(Rápidos y
raudos
Con su efímero
ritmo)
Nadé en el fulgor
De tus ojos
brillantes/lucidos
Me ahogue en
ellos...
...Sin saber
que era locura...
...Sin saber
que era insania....
Del brillo
fugaz
a las
tormentas negras
de mi alma y
vida.
Rayos,
centellas, dolor...
mi vida
destrozada...
I
El árbol
tapa
los
vibrantes canticos
de la flor
de hiedra...
Hay rumor de
enlazadas
ramas, en la
foresta...
II
Oscuras
sombras
acarician
los cuerpos
ya
exánimes...
sin voz en
los pulmones...
sin aire en
el corazón...
III
Tenues
murmullos
del riachuelo
lejano
como
lagrimas...
Una vida se
acaba.
Otra vida se
encarna...
IV
Brama el
rosal
salvaje, en
la tormenta
por una
espina...
Heridas que
no curan...
Penas que
nunca sanan....
V
Alto el sol
pelea
con ovejas
perdidas
de amores
huidos...
El tiempo va
soñando...
El día va
venturoso...