Thursday, July 12, 2018

Bitacora de viaje. Vigo 12 de Julio.


Bitácora Vigo 12 julio.



Aires frescos del mar me tiran, me quieren llevar.

Brisas oliendo a salmuera, a atunes, a sardinas,

Por calles estrechas de granito, ya casi negro.

Me crucé con gente vieja, jalonada de recuerdos.

Mujeres de negro, con pañuelos en la cabeza;

Jóvenes y ya son abuelas de todos y todo.

En los balcones colgada ropa como bandera

De un barrio que fue prospero y se esta cayendo,

Vejez inmensa del que olvida que fue, como vivió.

Cuesta abajo sigo, pisando piedras de siglos.

Cuesta abajo como el río a la mar, dicen a morir.



Laberintos de piedra húmeda me apartan,

Me guían en direcciones inconexas y huidizas,

Me atontan en vueltas sin sentido,

Como si quisieran engañarme de nuevo.



De una tasca salen dos hombres agarrados

Perdidos en los vapores del alcohol que mata

Pero tan lento que… ¡en no teniendo prisa….!

Mejor aquí que en el medio del frío océano,

Van dando tumbos cantando una rianxeira

Por los viejos amigos, enterrados en el mar.

La esquina recuerda, también, con agrado

Las borracheras de Cunqueiro y Castroviejo,

Sus queimadas invernales con jóvenes imberbes,

Poetas que se calentaban a sus pies. Digo

Esquinas, los muros están derruidos, abatidos

Como las palabras salvadoras llenas de salitre.



En la piedra la negrura del abismo.

Ya no se ve el mar. Solo se le oye.

Solo se le escucha. Solo se le huele.



Como loco busco una senda perdida que me lleve

Al mar, mi columna asida del tiempo y vida.

Paso escalones gastados en el centro por miles de pisadas,

En miles de días, en cientos de años,

Bajando una senda que más parece del Averno.

Al final no me espera Caronte, no hay moneda de muerto.

Escalón tras escalón, un segundo más de vida, decía

Mi vieja abuela de delantal negro y mirada acuosa de tanto llorar.



En la piedra el muro del abismo.

No dejan ver el mar del que salimos.

Solo lo escucho en mis pesadillas

Y lo huelo a distancia como mis perros.





Tentáculos de bruma gris, casi traslucida,

Me atan a las puertas desportilladas por el tiempo;

Me sujetan, me sostienen, me hacen avanzar

Por el tiempo de las lejanas ballenas,

Casi fosforescentes, me incitan a seguir su camino,

Laten hipnóticas luces violetas en su interior

Con la patina de vejeces mal llevadas.



Recodos negros de olor a letrinas.

De derecha a izquierda en una huida hacia el fondo de la tierra,

Que nos aleja del mar. Se cierran postigos a nuestro paso,

Malditos somos en el sueño eterno, bajo el fondo del mar,

En una isla basáltica de paredes escalonadas.



Vómitos verduzcos en cada esquina.

Los rastros confluyen, cuatro, en un espacio abierto,

Unidad del rectángulo. Al frente una mole de iglesia,

Campanas sucias. A la izquierda una churreria abierta.

Venta de velas y….¡Mas piedras tapando el horizonte, el mar!.



Rastros de cristales entre las rendijas…

Verduscas del empedrado del camino que desciende,

Como esperanza de una naturaleza entre paredes olvidada.

Un peto de ánimas te anima  a vivir y recordar ¡son tantos muertos!

¡Son tantos cuerpos no recuperados del fondo del abismo

Que bailan bruscos y violentos con los caballitos de mar!

Del fondo de la calavera salen pequeños pececitos

Midiendo una inmensidad que se les escapa del centro frío.                  

Un óbolo que no tienes, un segundo que te paras,

Con la boina negra entre tus manos callosas y duras.



Un condón olvidado entre sabandijas.

Verdes hierbas entre soportales.

Y el laberinto de granito y ladrillo

Te vuelve y envuelve y vuelve y retuerce

Una senda que nunca, nunca podrás encontrar.


Tuesday, July 10, 2018

Bitácora de viaje. Vigo 10 de julio.


Bitácora de viaje. Vigo 10 de julio.



Llegada, besos, abrazos, recuerdos. Mis padres, bien. Mis hermanas, mejor. Me instalan en la habitación de mi madre (si no se ofende). Nuevo armario ropero donde ha metido la televisión. Me enseña, con orgullo, el nuevo aseo que ha hecho en el primer piso. No está mal; me comenta que todo empezó con la escalera que se caía de podrida que estaba, ocho meses más tarde ya tienen aseo nuevo y una escalera que se cae.



Después de la llegada, me fijo en un libro sobre el aparador cercano a la tele. “El tiempo escondido” de un tal Barrero. Lo está leyendo mi madre, va por la mitad aproximadamente; me comenta que esta intrigante por quien será el asesino (hay dos asesinatos y un detective privado) y que pasa con una tal Rosa que aparece como un bello recuerdo en muchos personajes de la historia.



Cojo y me leo el primer capítulo.



Me cabrea, la verdad. Es de esos libros que son más libelos que otra cosa. Lo dejo.



No tengo otra cosa para leer así que, por la noche, lo vuelvo a leer antes de acostarme y le doy un buen tute. Mas libelo, mas tendencioso, mas artificial, muchos fallos de lógica y coherencia. Hay personajes absurdos en situaciones más absurdas. Pero dos o tres detalles me han llamado la atención, relativas a las costumbres viejas de Asturias y su cercanía con las nuestras.



Decido no volver a leerlo pero ya sé que, para mí, es imposible no terminar un libro empezado por malo que sea este, por mucho que me cabree.

===

En tres días lo acabo ante el miedo de mi madre a que le cuente quien es el asesino y que pasa con la tal Rosa…????...No diré nada del meollo.



Solo lamentar que después de “La catedral del mar” me haya tenido que leer ese bodrio, no discuto que a los rojelios les encantara, rezuma trasnochados rencores por todas la paginas, vampiriza sus odios políticos en espectros odiosos y cree haber encontrado una especie de nuevos ángeles en la tierra.



Aunque seáis de izquierda no lo leáis es malo a rabiar con mil fallos y un resumen: si eres pobre eres anarquista y libertario y grande y guapo y con amor platónico ideal; cuando tengas dinero serás lo mismo pero con grandes extensiones de terreno en Argentina y España, y anarquista, macro empresas muy rentables, y libertario, tendrás guardaespaldas para todo e incluso para pegar a los que te sean indeseables que se te opongan, y muy democrático de esos del pueblo para el pueblo,…. ¿Mayor contrasentido?...¿mayor absurdo?.


Sunday, July 08, 2018

Mi poema del mes: Es una araña...


I

Es una araña, la muerte,  de patas llameantes  

persigue huellas fosforescentes en las llanuras,



Donde cada pisada deja vacios negruzcos,  

nuevos agujeros de gusano en la memoria.



Donde verdes culebras de acido corrosivo

reptan sinuosas disolviendo todo a su paso.



II

Errática, avanza insomne, sobre las estepas

de la memoria.

Incesante, camina hacia un destino incierto

siempre  adelante.

Obsesiva, bascula buscando aves sin alas...

del cielo huidas.

Monstruosa, destrozando juguetes incoloros,

rotos y  vacíos.



III

Zigzagueantes rayos entre nubes grises rompen

(preñados de soledades)....

muros de terror.

Enormes arcos que caminan sobre la tierra

(brillando azul acerado)...

sones de miedo.

Y el Dios de la venganza, rojo de ira y violencia,

(sonando con estrepito)...

siega cabezas...



IV

Solo el loco en el otero, entre viejas tumbas,

se extasió viendo caminar los fuegos divinos,

bajo la pertinaz y acida lluvia de agosto....


Friday, July 06, 2018

Viaje al sur.


Viaje al sur.

La niña va adormilada con el runrún del coche por la autopista del sur. Un sol terrible calienta el asfalto y levanta nubes de vapor del suelo que hace reverberar la luz y los objetos que se ven a su través.

No sabe dónde queda al sur, solo siente la palabra tal como la dijo su padre, con mayúsculas, con entonación y énfasis como si fuera lo más importante de sus vidas, “de sus putas vidas”,  como a veces se le escapa delante de ellos.

La cabeza le va dando bandazos con las curvas y los baches. No le importa, el tiempo es para ella, en esos momentos, como algo pastoso que no se detiene y que, al tiempo, la envuelve como sus mantas de Kitty allá en su vieja cama, en su vieja casa, en su lejano pueblo blanco y frio.

Siente que a su lado esta su hermanito, bien atado pues los viajes no le gusta y se pone furioso, histérico, manotea sin cesar, se muerde y arranca las uñas de los dedos, con lo que debe doler eso, y hay que atarlo para que no cree problemas. La última vez que papa y mama no lo ataron, padre feroz tuvo que pegarle muy fuerte, tanto que ella creyó que había muerto pero no, solo estaba dormido, inconsciente dijo padre feroz ya no tan feroz. Jamás vio a padre tan enfadado, ni siquiera cuando salieron por la noche, en silencio,  a la primera vez. Le agrada saber que está allí cerca, siente su calorcito que es como en verano los rayos de sol, siempre está despierto pero sabe que lo mejor es simular, como ella hace también.

Le inquieta no encontrar el sur, ese sur magnifico y con mayúsculas, lleno de vida y calorcito; sueña con un país lleno de juguetes, de niños como ellos y de mamas y papas; sin padres furiosos y temibles, sin madres que hacen daño. La vez anterior fue un fracaso. No llegaron al sur solo consiguieron llegar a un sitio húmedo que se llamaba Barcelona. En aquella ciudad todo fue mal desde el principio. No se entendía con nadie, se perdía por las calles, la comida era rara…apenas había críos de su edad donde vivieron y era mejor evitarlos, lo peor fue que padre no encontró trabajo, madre desapareció para no volver jamás, mejor así, madre tenía la mano muy dura y el genio presto, mejor así, papa en cambio es todo sonrisas y carantoñas, les compra helados y golosinas que saben muy dulces…

Pero antes, recuerda, solo fue otro falso sitio, Paris, no el sur. Se quedaron pronto sin dineros, sin gasolina, sin comida. Se movieron aprisa en la oscuridad mucho tiempo y madre se enfado tanto que le rompió un brazo, el derecho. Lo recuerda porque siempre que hay un cambio de tiempo le duele un poco y no quedo el hueso, dice papa con pena, bien soldado. Allí perdimos a la segunda mama, la rubia, de grandes pechos y ojos de cielo despejado. Allí estuvimos varios días solos, mi hermano y yo, sin salir del cuchitril, sin comer, casi sin beber pues a padre lo cogieron robando, el dice prestado, y estuvo unos días preso; él dice con las vacaciones del pobre sin hacer nada y todo gratis.

“Esperemos que el sur llegue pronto, mi vejiga está a punto de reventar, tengo mucho calor y el coche está demasiado caliente. No me atrevo a levantar la cabeza y decir nada pues tiene puesta la careta de padre. Me gusta cuando se pone la cara de papa, entonces es amable, le gustan los chistes y me hace cosquillas, puedo besarlo sin miedo y, a veces, incluso nos compra helados y chuches. Adoro a papa…Pero con la cara de padre es adusto y terrible, hace daño, mejor callar y esperar que todo cambie y el sur y la cara de papa llegue….pronto…como ese destino final…y...que no aparezca el padre feroz....porfi diosito... ”

Wednesday, July 04, 2018

Leyo magia...


Leyó magia, pensó en algo portentoso, algo mas allá de la razón o de la lógica...solo era un anuncio de una bayeta de cocina.

Monday, July 02, 2018

Se separaron...


Se separaron tras doce años felices y dos hijos.
Un joven Adonis se metió entre discusiones que se saldaron con la elección del joven: gano el marido.

Saturday, June 30, 2018

La furgo...


Solo una furgoneta…

No sé como relataros esta historia. Me pasó a mí de forma directa, la viví, la sufrí. No creo en esas imbecilidades de nada. Si en la pared hay una mancha rara es que detrás hay un escape de agua ¿me entendéis?

Todo empezó con una tormenta de verano, hace un par de semanas. Estábamos los cuatro de siempre en el parque, unos pitillos, una conversación insulsa y tonta que termina derivando a las chicas ¡cómo no! Y… empezó a llover, una de esas repentinas tormentas  de verano,  con mucho aparato eléctrico y unos zambombazos que te dejaban sordo.

Nos metimos en la furgoneta de Tonio. Tonio es un chico con pocas luces pero de buen talante, uno mas del grupo, buen tipo, no nos dejaría tirados por nada, se puede confiar en él; nos aprovechamos un poco, también hay que decirlo. Trabaja con su padre haciendo pequeños transportes, mudanzas, etc…por eso lo de su furgoneta. Esta era casi nueva y grande, gris ratón. Nos metimos en ella y nos sentamos en la parte trasera, la de la carga, como pudimos pues había algunos trastos embalados con sabanas blancas que tenía que entregar al día siguiente. Las puertas las dejamos un poco abiertas pues un poco de claustrofobia sí que nos da y el humo de los cigarros.

Tonio de vez en cuando nos consigue algún curro que nos viene muy bien y nosotros le correspondemos tratando de hacerlo lo mejor posible, cosas sencillas como eso cargar y descargar unos muebles, o unos electrodomésticos, etc. Para cosas más complicadas pues va a gente con experiencia, profesionales de toda la vida, no con nosotros, claro. Veinte eurillos por una tarde siempre son bienvenidos, sobre todo para nosotros  que siempre estamos a dos velas.

Sonó, de pronto, el claxon dándonos un susto de muerte. Nadie cercano al volante, incompresible, algún fallo eléctrico, pensé.

Las puertas se cerraron de golpe, una ráfaga de viento, pensé de nuevo  para mis adentros. Tonio quiso abrirlas pero nada, estaban como atascadas. Allí los cuatros mas encerrados que el Lute en sus tiempos.

En el techo, algo me atrajo mi atención sobre él, filigranas de humo formaban figuras extrañas, cambiantes con la luz de los cigarros que estábamos fumando, parecían formar rostros maléficos, sonrisas tremendas, carcajadas…

Intente salir pues aquello me estaba asustando un poco, imposible, las puertas no se abrían ni con oraciones. Os lo juro, ese día no había fumado ni un porro, de verdad, estabas más seco y sobrio y limpio que nunca. Me empecé a poner muy nervioso, colérico más bien y ese es un estado muy peligroso para mí.

Los cristales de los asientos delanteros, de pronto bajaron y subieron un par de veces, de forma caótica. Se nota que querían amedrentarme y lo iban consiguiendo, me estaba asustando de veras.

Arranco el coche, parecía que iba a ponerse en movimiento sin nadie al volante, rugió y dio como dos o tres sacudidas y con un par de toses roncas se paro. Tonio hizo el ademan de pasarse a los asientos delanteros pero no pudo.

El silencio que nos inundo era ominoso

Un gran golpe en mi lado, como si viniera de fuera, abollo la chapa y golpeándome me tiro sobre Cardi. Mire en la dirección del golpe todo estupefacto, y, con miedo, si, con miedo por una vez en mi vida. Cardi, por si no lo he dicho es el delincuente habitual del grupo  siempre está entrando y saliendo de comisaria, una pena. La última, más de seis meses, fue por robar en un coche de la policía municipal, solo a él se le ocurriría hacer algo parecido.

Un olor a azufre o huevos podridos llenaron nuestras narices. León vomito, menos mal que saco la cabeza a tiempo y echo la pastilla fuera, en la calle y la furgo le permitió lo que antes no nos dejo hacer que fue abrir las puertas traseras. Cuando metió la cabeza dentro la puerta se volvió a cerrar sola con un fuerte y violento golpe.

Tonio nos calmaba diciendo que no hiciéramos caso que todo venia de unos días atrás en la que unos gilipollas se metieron dentro con unas velas negras y una ouija y, a partir de entonces, la furgo hacia cosas raras pero nada más grave que los que oíamos o veíamos. León le dijo que la cambiase antes de que pasara algo gordo, que iba a pasar algo muy gordo con aquel bicho.

Cardi empezó a flipar. Empezó a recordarnos aquella película de un tal Crapenter no se que sobre un coche que salió mal de la cadena de montaje, cosas de sangre y posesiones, y se dedicaba a matar gente…León le añadió que era de un libro de King y que molaba, una pasada en bicicleta.

Yo le dije que llamara a el crédulo de la tele, ese de las historias parasicológicas, que a lo mejor hasta le daban algo de pasta. Imagina la pasada de tu furgo posesa en un capitulo de fenómenos en la televisión, que pasada, tío, anímate, todos lo podríamos ver e incluso salir en el reportje.

Se encendió la radio. El salto que pegamos todos fue espectacular. Cada vez que lo pienso me estremezco. Allí los cuatro tontos, metidos en una furgo encantada y asustándonos como críos pequeñajos con cada cosa que hacía. La canción era un pasada de borde, vieja y con interferencias.

Las luces se encendieron y empezaron a parpadear como en una disco. A la secuencia de luz y sombras, las figuras del techo empezaron a  moverse como reptiles al ataque, como pequeños dragones echando fuego, como diablos en una danza infernal. El conjunto con ese olor repulsivo era…no sé cómo describirlo, la situación se me hacia increíble, surrealista y encima con autentico terror. Alguien, mejor no saber quien, dejo además un olor  acido y concentrado a orines….nos arrejuntamos como unos pobres chavalines en una esquina, los cuatro apretujados, lastima que no hubiera ninguna de la chicas, estaría el sobeteo precioso y cachondo.

“Solo falta que empiece  a saltar sobre los neumáticos” dijo alguien, no sé quién y, acto seguido, empezamos a dar más botes que una pelota de futbol dominguera. Me fije que seguíamos la música o sea se algo que no cuadraba…

León que estaba más que flipado empezó a contar que un accidente, retomando lo del libro del tal King, y que algo de sangre que le llego al coche había provocado todo aquello…Tonio le cortó rápido y le dijo que sí, que uno de los chicos se había hecho un corte grande en el brazo, que le dieron incluso cinco puntos de sutura. Incluso nos enseño los restos de la mancha en el suelo, semejaba, no sé, como una medusa grande en el mar solo que castaño rojiza y era polvorienta.

La tormenta paso como todo en la vida. Las puertas se abrieron, todo quedo más que tranquilo y salimos.

Sigo pensando en fallos del equipo eléctrico o un mala broma de alguien. La furgo de Tonio, yo ya no subo en ella ni aunque me pague, bueno, si hay curro que le vamos hacer, de algo hay que vivir, vamos, digo yo…

Thursday, June 28, 2018

Fantasia...


Con la cruz de su espada

se enfrento al destino,

bajó  a los oscuros abismos,

recorrió laberinticos pasadizos...



El sonido del metro llegando

rompió el hechizo y sus fantasías...

Tuesday, June 26, 2018

Se desperto...


Se despertó lentamente en la cama del hospital con un fuerte dolor de cabeza. Fue como levantarse un telón rojo del teatro con lo que su mirada iba descubriendo, poco a poco, los distintos aspectos del escenario. Miro en su entorno viendo lo poco que se puede ver en una habitación normal de un hospital cualquiera. La blancura de las paredes le cegaba y lastimaba las retinas. Se sentó como pudo, dolor incluido y mareos y ganas de vomitar,  apoyando la espada en el cabecero  pulso la perilla con el eterno botón rojo que estaba a su lado derecho, la del aviso a la enfermera del turno que fuese. Allí se quedo esperando largo rato a que alguien se dignase ir a ver que le pasaba mientras se acostumbraba a la luz y sus reflejos.

Las explicaciones no se las dio la enfermera/bruja de ojos pequeños y de larga nariz y grano incluido en ella, fue el propio doctor de urgencias  quien, mas tarde aun, le explico que en los análisis no tenía nada malo, que unos agentes municipales lo habían encontrado desmayado en un banco de El Retiro, cerca de la plaza y de la fuente del Ángel caído y no respondió a sus esfuerzos para despertarlo ni a los de los enfermeros del Samur que acudieron poco más tarde. Mientras le contaba esto con ese tono del profesional que pasa de casi todo se ponía las gafas en su sitio, un gesto inconsciente y reiterativo que le ponía de los nervios.

Había entrado por urgencias y ya que estaba despierto tenía que preguntarle a ver si había bebido o tomado cualquier cosa, algún narcótico u otro tipo de droga, lo que fuera, necesitaba saberlo para atenerse con la posible medicación necesaria y las contraindicaciones que pudiera haber. El no recordaba nada, bueno, casi nada, para el  solo eran preguntas vacías y sin sentido y sin respuestas aparentes, todo en un tono rojizo, como manchado. Todo le era extraño, como si no fuera con el, una pesadilla de esas que sabes que es una pesadilla y esperas el momento oportuno para que todo vuelva a la normalidad.

Pregunto por su ropa en un inciso del doctor que cada vez mas lo miraba de mal modo, un tanto huraño y con la cara ensombreciéndose, como si no creyera nada de lo que le decía, más bien de lo que no le decía. Se la mostraron en el armario de la habitación, abriendo la puerta blanca como todo y allí estaban su pantalón vaquero, la camisa roja a cuadros de leñador, su ropa interior de algodón que ya iba perdiendo el color original, y el abrigo de cuero largo como las alas de un murciélago peligroso y de forro granate del cual estaba más que orgulloso, era como su símbolo, una parte de su alma; todo estaba ya sucio salvo el abrigo con el espectral brillo de las alas de los cuervos.

Quiso saber cuándo podría salir de allí, quería poder ir a su casa y descansar en un sitio cómodo, conocido, familiar, aun sabiendo que estaría solo, sin ayuda de ningún tipo, solo como siempre estaba. El doctor con un cierto aire de pasotismo le dijo que al día siguiente si no había ningún retroceso en su estado, que le harían nuevas pruebas y si todo estaba tal cual podría irse en la tarde del día siguiente. Fue entonces cuando le vino la imagen acompañada de un rayo lleno de dolor en las sienes, el rostro de su chica con sus grandes ojos azules, de su amor y pregunto por ella, donde estaba, si la habían avisado, si podría llamarla desde allí. Un escueto y seco, como el estampido de una pistola de fogueo,  “más tarde”  fue la respuesta del médico con un adiós apresurado y salir de la habitación. Descubrió, para su pesar, una mueca triste, una mirada pesarosa que le dirigió la enfermera en una fracción de segundo que le dejo con la certeza de algo malo.

El “más tarde”  fue al otro día después de la comida, después de una aburrida jornada sin nada que hace salvo dormitar y ensoñar. Nada hay más tedioso que un día en un hospital sin hacer nada, sin visitas, sin poder leer, siempre con algo de dolor sordo y lejano, sin monedas para la televisión…y con miedo de saber y, también, del desconocer hechos de su vida reciente. Le sorprendió ver entrar al médico del día anterior con un hombre que por el aire descubrió enseguida que era un policía, tienen un aroma  algo diferente, un entorno como de casual pero hecho de piedra y sufrimiento, la ropa les queda distinta, miran diferente.

Lloró cuando le dijeron lo de la novia, muerta, golpeada, cinco extraños navajazos, posiblemente problemas de drogas pues tenía señales de pinchazos en los brazos…el entierro era ese mismo día a las seis de la tarde. Fue la información que recogió, poco pudo contestar a la preguntas del poli, el no recordaba nada de su situación anterior ni porque había aparecido en el parque, ni el porque de su desmayo…solo quería que lo dejaran en paz e ir a enterrar a su novia.

Lo dejaremos haciendo los absurdos trámites para salir del hospital y salir al fin con una luz que le cegaba, le dejaremos subiendo al taxi para ir a su apartamento, lo dejaremos ducharse largamente y ponerse una muda limpia, una camisa, un pantalón vaquero, las deportivas y, cómo no, el largo abrigo de piel negra; le dejaremos ir al cementerio y abrazar a los padres de su chica, llorar ante el ataúd marrón, con un gran Cristo de madera de ébano en la tapa, arrojar una rosa roja sobre él, llorar como una damisela cuando lo bajaban…

Fue, en el nuevo día,  a la comisaria y pregunto por el hombre que llevaba el caso, quería saber todo, quería saber el donde, el cómo, el porqué, en qué estado estaba la investigación y como podía el ayudar a esclarecer todo los hechos. El policía, inspector de homicidios le dijo,  le atendió amable pero serio, le hizo muchas preguntas casi todas sin respuestas antes de decirle lo que quería saber. Al parecer la chica iba sola, las huellas así lo decían, por el sendero de la rosaleda; aparentemente se paro en un sitio un rato y vario el rumbo noventa grados, se giro, se interno en un grupo de arboles como si alguien la hubiera llamado desde allí y esa persona, conocida seguro, la mato. ¿Huellas de la persona? No había señales definidas. ¿Señales del arma homicida? No definidas. Era exasperante, le dijo el poli, pocas veces había encontrado algo así, todo un misterio que ni los científicos podrían resolver salvo hacen conjeturas. La falta de huellas claras estaba en el que el agresor se puso algo en el calzado que lo disimulaba o un calzado especial ancho y largo que amortiguaba la pisada. El arma algo parecido, solo sabía que no era metálica, poco más.

Fue por allí en la tarde del domingo, chocando con los cientos de visitantes despistados, esquivando a los habituales de todos los días. Se llamo gilipollas por la decisión del día y de la hora, como ni no conociese la afluencia de gente al parque. Camino hasta la estatua negra que presidia la fuente con ese grito eterno, avanzo arrastrando los pies hasta la rosaleda hasta encontrar los sitios exactos, acompaño más con la mente que con los ojos, las pisadas de su chica. Se paro en el sitio más o menos exacto donde ella hizo lo mismo, avanzo cautelosamente hacia el sitio de altos y viejos arboles que le habían descrito y se metió entre ellos imaginando, agachado, tocando la tierra con su mano,  la escena; la chica, su chica, avanzando hacia allí toda confiada, alegre, sonriendo, feliz; su pelo que refulgía con el brillo del sol y le daba como una aureola de Madonna veneciana.

Imagino cómo se pararía ante la llamada de alguien conocido, el asesino, como buscaría en su entorno quien la había llamado por su nombre girando en un círculo. Lo encontraría, a él,  entre  aquellos arboles de gruesos troncos y negrísimas sombras…sonreiría al encontrarlo…llegaría junto  él y le saludaría, después,  un largo beso lleno de cariño y de amor. Hablarían del tiempo y de la última película de Scorcesse…

Fue en un momento determinado, quizás con la caída del sol y esa sombra serpenteante que nublaba los sentidos de la estatua maldita y atenazaba los corazones que sintió una ráfaga de viento frio, un aire gélido, satánico, que se le metía muy dentro y helaba sus sentimientos, los ojo le cambiaron y se pusieron de un verde esmeralda mientras sacaba, asustado,  de los bolsillos de su gabán dos gruesas placas de goma con tiras de velcro para sujetarlas y se las ponía bajo sus deportivas… mientras extraída su punzón redondo de caoba debidamente acerado… y llamaba a la chica que venía paseando por el parque, su chica, la llamaba pidiéndole ayuda si podría, por favor que tenía un problema.…y la chica rubia y bella, amorosa, se acercaba para ver qué pasaba con aquel joven novio muy atractivo, de grandes ojos verdes, le decía hola, que te pasa, como me has encontrado aquí y él le señalaba su mano izquierda lastimada y su gran cicatriz roja que iba desde los dedos hasta la muñeca y la chica, su chica, su amor, su novia para toda la vida,  se la cogía , le basaba con cariño y amor y en ese momento el punzón de madera dura como el ébano hacia una curva descendente brutal y rápida que se clavaba en el pecho de la joven que le mira sorprendida y aun enamorada, no creyendo en lo que está pasando y lo que pasa es que está perdiendo la vida, le están robando años y años de vida, le secuestran el futuro y las miles de posibilidades….mientras no muy lejos de allí un diablo negro con una serpiente enrollada en las piernas sonríe satisfecho…y le llama y le arrebata la cordura…

Sunday, June 24, 2018

Cementerio en Huelva...


Cementerio Protestante en Huelva.

A la sombra del gran pino
reposan los recuerdos,
lejanas vidas, lejanos ecos
de una existencia, desarrollo
florecido de inquietudes;
las huellas se han ido
borradas por las lluvias,
desleídas por el tiempo.
Un aura translucida
flota en la atmosfera,
leve vibración de un ser
que no añora lo que perdió.

Viejos tiempos, largos años,
pasaron de abuelos a padres,
pasaron de hijos a nietos,
terminando en una tumba
olvidada, un metro de tierra,
apenas una losa borrada,
cuatro piedras caídas,
una puerta que no cierra,
y un olvido que no cesa.

Olvido que es paz,
paz y negación.
Negación contra la vida,
vida que se perpetúa....
en una alfombra de hierba
llena de flores, allá,
por la primavera.

Paré un día,
me acerque con pasos quedos,
el ánimo encogido,
por el sendero rojo de barro,
bordeando viejas minas.
Me senté en una piedra.
Pasaron las horas,
las nubes lentas;
un rayo de sol se colaba
alumbrando la puerta.

Atardecía.
La paz se adueñaba
en silencio, la luna
nos visitaba. Mi alma
leía viejas lapidas.

Anochecía.

Ilustres: lejos de vuestras tierra
por los tesoros de esta morís,
manos andaluzas os enterraron
lejos de los suyos, en este
cementerio protestante
entre Alosno y Tharsi, a la orilla
de una extraña ruta,
tan extraña como la vida.