Friday, June 08, 2018

Ultimo reflejo.


No hay ni palabras

Ni música, queda

El signo de los ojos

Y el ritmo de la cabeza.

Wednesday, June 06, 2018

Des...amistades.


(Des) amistades…

Estas solo en medio de la nada (muchos, muchísimos, más de los que se pueden contar, son legión…) y vives (eso crees), respiras, comes, bebes, cagas, orinas, hablas de vez en cuando (¿Con quien? ¿De quién?...). El tiempo pasa  como este otoño…

Un día se establece una conjunto de Boule aleatorio (¡ah! Las matemáticas de conjuntos y su nulidad) y aparecen gentes en tu entorno con cierta consecuencias (normalmente nefastas) en tu cotidianidad. Hay tres tipos de la mal llamada amistad.

El primer caso lo podemos denominar como el Petrismo o Petrista o también la negación (normalmente triple o de tres en tres). Te dejara tirado tres veces en el día que lo necesitas de verdad, cosa de costumbres e ilusiones.

El segundo tipo un poco mas guarro es el Tomista o Tomasista o también el que ahonda en la herida y se regodea en la sangre ajena, no necesariamente de forma literal. Te sentirás peor que un gusano después de sus acciónes… y yo me pregunto ahora y aquí qué culpa tiene los pobres gusanos en estas cosas, en fin sigamos.

El tercer tipo, el más sano y, al tiempo, más comprensible es el llamado Judaista o Judista o también denominado por los siglos de los siglos con el sobrenombre de “el vendedor”, al menos saca algo de situaciones y personas (el que seas tú el sufridor de sus actos de venta y comercio es pura casualidad, podríamos ser cualquiera de nosotros),  menos da una piedra y en tiempos de crisis ya se sabe al mejor postor aun que sea pocos.

Queda un elemento residual que son los “Pilatos”, o “Pilatistas”, que se lavan las manos o que tira la piedra y esconde la ídem o, mucho pero con consecuencias desastrosas,  señalan en tu dirección: Normalmente tiene “grandes ideas” y cuando fracasas –TU- en la misma ellos ni “MUUUUUU”.

¡Ah, bueno! Si tenéis razón, estos son casos de relación entre igualdad de sexos, la mal llamada amistad pura y dura (no nos pongamos ahora en plan porno, retiro lo de  dura…). En los otros caso se reducen a dos, si, es mucho más simple pero no por ello menos complejo.

Esta la Judithala o Juditara o por nombre más común y de uso vulgar, la que te jode…es decir la (el) que te camela, seduce y te destroza por fuera y por dentro, es el signo de nuestro tiempo, al menos te puede quedar el consuelo de los prolegómenos si es que has sido capaz de iniciarlos y acabarlos; eso sí, te queda una cara de tonto ya para siempre (como esos medicamentos que hay que tomar ya de por vida), pero de tonto-tonto-tonto que parece que tu cara coge vida propia y se va a dar ella sola una vuelta por ahí.

La segunda es peor (ya me preguntaréis amables lectores como puede ser algo peor después de leer el párrafo anterior), una maldición es lo que es, se denomina la Salomenita o Salomeniao también llamada “por encargo” o “si te he visto no me acuerdo”, en ella ni te camela, ni te seduce, ni hay, por supuesto, prolegómenos interesante o ….directamente por encargo, es decir un tercero, te jode, te fastidia y sirve tus restos en un plato de ensalada (porque en estos caso suelen ser muy ecologistas y además vegetarianos) en medio de tomate (mucho tomate), pepinos ( pero de buen tamaño, casi obsceno), ensalada (y vaya ensalada que se monto en torno de todo), cebolla (nos queda el consuelo de alguien que si lloro por ti aunque solo fuera por culpa de extraños compuestos químicos impronunciables que se producen al cortarla)

Entre estos dos hay una variante sabrosa denominada la Manzanita o Manzanica o Sidrica o vulgarmente “la has cagado infeliz”…mejor no meneallo pues los efluvios posteriores no merecen ser muy recordados eso si te queda una cara de pasmao que ya… ya, ni el amigo Munch fue capaz de expresarlo si bien se acerco mucho en el mal llamado “El grito”, y no con su verdadero sentido, el que el quedo al artista tras pasar por un trance similar, “El pasmo”…

Poco más hay salvo la idea salvadora de que la entropía funciona (o eso esperamos, hay que confiar en la ciencia), el caos engullira todo, todo, todo…

Monday, June 04, 2018

Reflejos y campanas...


Cuando alguien muere

¿No habrá campanas

Que suenen detrás del espejo?




Cuando  mueren las personas:

¿No habrá campanas que suenen

Tristes, detrás del espejo?




Cuando lloras….llora

Cuando ríes…….ríe

Llora por ti.

Ríe de ti.




¿A que sabrá ese café extraño

Del otro lado del espejo?




¿Cómo será la espalda de ese ser insolente

Que nos mira en el espejo?




¿Cómo será la espalda de ese

Ser insolente que nos mira

Airado dentro del espejo?

Saturday, June 02, 2018

Sorpresas...


De sorpresa en sorpresa.

En la calle, me asomaba a la ventana de mi apartamento ante la buena tarde que quedaba, los cuatro rascacielos destacaban al fondo como saetas energéticas hacia el universo desconocido. Me fije en un coche medio escondido detrás de un árbol, en la zona del parque que muchas parejitas usan para tener un poco de intimidad, muy escasa por cierto por las alturas de los piso vecinos que circunda el mismo; coche por lo demás bien conocido por ser de uno de los vecinos del bloque. Un mercedes gris plata, sin adornos, bastante baqueteado y que no pega ni con cola en esta zona.

En el asiento del conductor un hombre no muy mayor, pasando de la treintena, mal encarado, físicamente poca cosa, el del quinto B, con mala fama, de borracho, pendenciero, traficante en pequeña escala y con denuncias, de ladrón y además, o eso se decía, de maltrato. La mujer cansada de recibir por todos lados se había ido con los dos niños tratando de salvarlos del tipejo hacia ya varios meses.

En el del acompañante una chica bonita pero extremadamente joven. Sé que tenía quince años en ese momento porque también la conozco pero desde la distancia. Vosotros, amigos lectores, le podríais poner trece o dieciséis que tanto daría. La mano derecha del conductor se aproximaba peligrosamente por detrás de los hombros y su cabeza se inclinaba hacia ella hablándole y con una sonrisa de caimán de las películas de Disney, mientras con la otra mano  gesticulaba exagerada y artificialmente.

Nada del otro mundo, la eterna historia de siempre.  La niña que quiere jugar a ser mujer antes de tiempo y el sinvergüenza al lado.

Iba a entrar y cerrar la ventana cuando me sorprendió la llegada del padre de la niña, porque en fin, es la aventura de una niña que juega a ser mayor, a reafirmarse y enfrentarse a todos, sobre todo a sí misma. Un hombretón mayor, canoso, de barriga cervecera, tan cargado de hombros que parecía tenia chepa, se le veía cansado y triste, fatigado. Otro vecino en busca de la cría de sus ojos que tantos disgustos le iba dando, hay tantas historias tristes en este barrio, tantas repeticiones de lo mismo. Se puso delante del coche y llamo fuerte a la Sindi, así se llama la chica, sí señor, Sindi. Le hizo gestos para que saliera del coche y se fuera con él. El conductor, ante aquello, puso la mano en la rodilla de la cría y le dijo algo bajito. Abrió la puerta con parsimonia y sin prisas, muy lentamente, salió del coche pero como parapetándose en la misma.

“Váyase a casa abuelo, la chica se queda conmigo, quiere quedarse conmigo. Ya ira más tarde a casa y téngale la cena caliente seguro que tendrá hambre”, le soltó como si nada, con una chulería que rallaba en lo más sangrante.

El otro bajo la cabeza, inspiro profundamente y volvió a llamar a Sindi, que a casa, que la cena estaba en la mesa…con las palabras avanzaba un par de pasos de forma temerosa, como con miedo.

El chulo ante la situación pasó por delante de la puerta del coche y con gesto rápido, muy de película de serie negra americana, saco de la parte trasera de la ropa una pistola que dirigió hacia el hombretón.

“Ni lo intentes viejo, piérdete de una puta vez, lárgate y déjanos,  no le pasara nada malo, ya sabes, cosas de la vida y del crecimientos, de las hormonas revueltas y todas esa cosas”, mientras lo decía le miraba directamente a la cara. Al cabo de un par de segundo se volvió con media sonrisita a Sindi y con un gesto de la otra mano, la tranquilizaba y le insistía en que se quedase donde estaba.

El viejo se notaba, lo veía desde mi altura como una reina en su castillo a prueba de asedios y batallas, amedrentado ante el arma. Mi alma en un puño, lo confieso. Reculó medio temblando, giró y se iba a marchar por donde había venido cuando debió de pensárselo mejor o, tal vez, es suposición mía, ya estaba demasiado cansado de todo y de tantos problemas, desencantado con una vida que se las prometía muy felices y que solo era un engañabobos, como él, como tantos como él. Pienso que en ese momento deseo la muerte como una liberación, descansar, dormir para siempre sin preocupaciones, sin problemas, sin discusiones, sin tener que buscar a su niña, sin tener que oír insultos e imprecaciones por dineros que faltaban, sin sustos por algo de las joyas de la mujer que faltasen y que al final había terminado en la casa de “compro oro”. Se paro mirando el suelo, encogido de hombros, medio temblando (a lo peor la que estaba temblando era yo desde mi ventana).

Se volvió.

“¡Que valiente tu con un arma en la mano ante, como bien dices, un viejo como yo! ¿Es esa tu fuerza? ¿Es esa tu valentía? ¿No tienes otra cosa?...¡¡Sindi!! Mira al cobarde de tu “novio” amenazando con una pistola a tu padre, a tu viejo padre. Solo se atreve escudándose en una pistola, no vale para nada sin ella, es basura, Sindi, tu madre te espera y yo ya sabes que también…vente, deja a ese y todo lo que representa que, al final, ya ves solo es cobardía, pura cobardía…no hay más que maldad y vacio en ese tipo, no vale la pena por unos segundo de libertad como piensas…”

Conforme hablaba iba  avanzando lentamente hacia el cañón de la pistola, los brazos abiertos de par en par como dos escuálida alas de un ángel perdido en la tierra, encadenado a los muros por una vieja cadena oxidada y deseando más que nada la muerte, la liberación. Avanzó poniéndose enfrente del chulo, la pistola le rozaba el lado derecho del pecho mientras seguía llamando a su hija metida en el coche y las palabras se le iban mezclando con las lagrimas que no podía detener, llanto de miedo o de dolor, o de esperanza:

“Sindi ven, Sindi ven con tu padre, Sindi ven…por favor hija, ven…”

El chulo, de verdad que no me acuerdo de su nombre por mucho que lo intente, la cabeza no da para mucho a estas edades, ahora se, que está huido de la policía por no sé que de una agresión, no sabía dónde meterse, la situación se le había ido de la manos y no entendía como aquel tipo viejo, un desecho ya de todo, no tuviera miedo, no hubiera salido por patas como tantos otros ante él y su pistola, y en su cabeza las disyuntivas de acción se iban acabando. La primera era pegarle un tiro que sería la muerte y la condena de él, por otro huir sería un desastre para su fama y su negocio y no digamos su último capricho, a la chica, Sindi, que ya la tenía en el bote, carnecita fresca y tierna como le gustaba presumir, y no iba a quedar nada bien.

En esto se le abrieron los ojos como platos cuando recibió el primer bofetón, instantáneo, brutal, seco y duro…”Dispara si es eso lo que quieres, dispara gilipollas”…atónito comprendió que el vejete le había pegado, le había abofeteado, delante de todo el barrio, delante de su nueva conquista, delante de la pistola que apuntaba al corazón. El dedo fue al gatillo y empezó a apretar con furia pero de forma contenida. Su mente se volvió roja de ira y en esas estaba cuando noto, más que sintió, el segundo bofetón, un poco más flojo y débil….

Lo mire como giraba brusco la cabeza hacia su izquierda, dos o tres segundos nada más. De forma automática, asomándome aun más, mire en su misma dirección. No vi nada. Escuche el lejano eco de las sirenas de la policía que se acercaba. Volvió el rostro hacia el hombretón que lo miraba desafiante, como con una careta de papel cartón y, de improviso le golpeo con la culata de la pistola. El viejo ni se inmuto. Grueso goterones de sangre empezaron a correrle por la mejilla.

“No vales la pena, viejo”, con esas palabras y un gesto como de desagrado y sin dejar de apuntarle se fue hacia el coche, paso por la puerta abierta del mismo cuando “el viejo” en un último acto se lanzo como un miura contra la misma cogiendo de lleno entre la puerta y la estructura del coche al chuleta en plena huida. El ruido de huesos y metal fue tremebundo, el grito fue terrible. Aun así se metió como pudo y, rápido, salió en estampida, a cien por hora sin mirar ni  a nada ni a nadie….el asiento del acompañante iba vacio….

Thursday, May 31, 2018

Reflejos de un monigote...


¿Es posible que el infierno

No sea más que el reflejo

Invertido del espejo

En el que nos miramos?





Te sientas….se sienta

Te levantas…se levanta

Ríes…..ríe

Lloras…..llora

¡Como se cachondea de ti!




Siempre existe la sensación

De que algo nos vigila

Cuando comemos enfrente del espejo.




Siempre existe la sensación

De que algo/alguien nos vigila,

Con un especial apetito,

Cuando comemos reflejados

En el espejo del salón.





¿Por qué, en el espejo,

Podemos ver la espalda

De la persona amada

Y no el monigote

Colgado de la nuestra?

Tuesday, May 29, 2018

Cuando la oportunidad llama a la puerta, tienes los auriculares puestos.


Cuando la oportunidad llama a la puerta, tienes los auriculares puestos.

Así se pierden oportunidades a lo largo del día, de la semana, del mes, de los años, de la vida. Absortos en inutilidades y vaguedades pasamos sin enterarnos de las cosas importantes que transcurren y que podrían condicionar nuestro futuro en otro más halagüeño para nosotros y la gente que nos rodea.

Nos encerramos en nosotros y nuestros egoísmos (auriculares) como el avestruz ante el peligro mete la cabeza en el primer hoyo que encuentra. Esa oportunidad la perdemos cuando no la vemos pasar a nuestro lado, o la llamada de ese amigo con su buena proposición de trabajo, o el timbre de la puerta con el vecino pidiendo ayuda o ofreciéndola o el aviso de fuego en al casa y nos quedaremos encerrados entre humo y llamas, o el claxon del vehículo (ha pasada tantas veces) al cruzar nosotros por el paso no habilitado.

Cuando la oportunidad llama, tienes los auriculares puestos.

Y te quedas con la mujer/hombre desabrido y áspero al gusto porque no supiste oír la llamada del hombre/mujer que estaba destinado a ser tu media naranja. Y te quedas con el empleo rutinario, con el jefe déspota y titano que descarga en ti todas sus frustraciones (el también, en su momento tenia puestos los auriculares) porque no oíste ese teléfono sonando para la entrevista de trabajo adecuada. Y te quedas con la pierna escayolada en casa, bien encerrado, sin poder salir con los amigos en ese verano mágico, porque no oíste el aviso de la zanja traidora en la calle. Y te quedas volada y avergonzada, cuando llegas a casa y te das cuenta que los gestos de la chica del metro intentaban avisarte de que te había bajado la regla y….

Cuando la oportunidad llama, tienes los auriculares puestos.

Y vamos perdiendo posibilidades y, más que eso en sí mismo, perdemos un abanico de posibilidades, nos auto restringimos nuestras capacidades de elección y optamos por lo que nos queda, ya sin auriculares, desesperados porque nadie llama, porque nadie nos hace caso, porque nadie nos avisa, porque…..hay mucho porqués en nuestra vida y pocas respuestas que buscamos.

Y con esa perdida, se restringe el mundo, se hace más pequeño. Nos ahogamos en él y nos escondemos cada vez más dentro de unos putos auriculares, escuchando tambores de selva o simplemente el ritmo sonoro que nos lleva al útero de nuestra madre, en ese en el que estuvimos muy bien durante nueve meses…pero sin auriculares.

O en la velocidad de nuestro coche, encerrados, protegidos por una armadura del resto del ambiente que vemos como agresivo y enemigo; es otra forma de auriculares, la velocidad extrema, el recinto cerrado, solos contra todos, aislados y protegidos. Es otra forma del útero materno, fijación freudiana o sola, al fin y al cabo, cobardía.

Cuando la oportunidad llama, tienes los auriculares puestos.

Llora el recién nacido y no lo oímos…

Sunday, May 27, 2018

Reflejos, realidades...


No sabemos cómo somos

Engañados por los espejos.

Los demás nos miran, también,

A través del espejo falso

De sus ojos. ¿Qué, como somos?





Desaparece el vampiro

En el espejo. No existe…

O se transforma

En un ángel etéreo.



Las huellas de los dedos en el espejo

¿También se reflejan en el lado oscuro?





Te puedes ver más alto,

O más gordo, o más delgado,

O más bajo, o más deforme…

¿Cuál será tu realidad?



Te muestran, sonríes, más alto,

O más gordo, o más delgado,

O más bajo, o más deforme…

Es la feria del terror

En el tiempo de la noche…

                                               ¿Cuántos serán tus engaños?

Friday, May 25, 2018

Se apunto al gimnasio. Cuarto y ultimo dia.


Día 4 y ultimo.



No se lo cree nadie en el gimnasio al verlo entrar el cuarto día o intento. Piensan mal y creen que acabara peor.

Una monitora, a distancia, de gran escote, le indica de hacer un poco de bicicleta elíptica para calentar y, poco después, unos abdominales.

Saca pecho, ¿Cuántas van?, se pone y hace…no una, medio.


Lo ayudan a levantarse acalambrado de cintura. Se le mueve el pantalón. Todo el paquete al aire, se ha olvidado de poner un slip debajo del pantaloncito. La monitora se escandaliza y lo amenaza.


Medio cabreado, casi sin poder andar, se va al baño, cansado ya por ese día agotador y sin conseguir hacer nada de lo propuesto.


Se mete en la ducha y se enjabona tan bien que se empieza a masturbar cuando se abre la puerta y entra otro tío en pelotas comentando de que “El empalmao”, el tío que se ha cagado y ha dejado un pestazo en el gim y que hoy se ha puesto en plan exhibicionista, delante de todos, con Jules, la monitora; que tenían que echarlo de una vez. Lo dice riéndose a grandes risotadas y con malicia.

Tapándose como puede, la erección ya se sabe, y evitando tocar al otro resbala y se pega el gran coscorrón en el suelo de baldosas blancas y muy duras. El nuevo lo agarra solicito y lo levanta casi en vilo llevándolo a sentarse en los bancos de madera.


Se viste como puede y lo llevan a urgencias vía ambulancia. Al médico le dice, sin saber que los que le hemos acompañado estamos escuchando, que una paliza de unos gamberros en la calle. El médico viendo como esta, le dice “Se le nota, se le nota”.

Wednesday, May 23, 2018

Se apunto al gimnasio. Tercer dia.




Dia 3:

¡Increíble!, lo intenta una tercera vez.

Con la cabeza gacha, pidiendo ayuda al monitor de turno.

No sabe que en el gimnasio ya es famoso por: “El empalmao” y “El pedorro”.

Empieza bien, calienta en la bicicleta, en el andador.

Una maciza deja libre una maquina sensacional, de esas de pesas. Se anima y se escapa a las pesas, le corre prisa. No puede más.

Se sienta y prueba. No se da cuenta del nivel en que esta. Le cuesta.

La siguiente que ve libre es de bíceps, fácil. Chulo el llega, se esfuerza y mucho, huele mal, nota un muy mal olor. Mira el asiento…empieza a pensar… ¡el!, conclusión sale escopetado al aseo, silbando por aquello de disimular, en el baño hace lo que puede, se quita el slip, se seca con papel higiénico. Sale.

Una chica espectacular se dirige a el, que piensa, “¡He ligado!”, ella con media sonrisa curvada le dice al tiempo que le señala el culo: “Te sale el papel higiénico por el pantalón”. Chafado se lo quita y se vas a la maquina de bíceps. De la que sale con ayuda del monitor por un calambre descomunal en el bíceps izquierdo y un golpe tremendo, una pesa de un kilo, en el pie derecho..

Monday, May 21, 2018

Se apunto al gimnasio. Segundo dia .


Día 2.-



Sorpresa, aparece un segundo día en el gimnasio con mas ansias si cabe. Por supuesto a una hora totalmente distinta de la del día anterior.

Disimula pues la costalada aun le duele pero linimentos milagrosos los hay y el es muy macho.

A cambiado también su look, ya mas normalito.


Directamente se va a la maquina de presión para hacer elevación de hombros. No mira como esta.

Hace un esfuerzo sonriendo y no la mueve ni un centímetro. Hace uno cojonudo arrugando la frente, mordiéndose la lengua y nada….


Se levanta cuando ve a unas chavalas que lo miran con cierto cachondeo. Se cabrea y diciendo que se creen estas vuelva a intentarlo. Hace un esfuerzo sobrehumano y casi a punto de sufrir una aplopejia, cuando piensa que la esta levantando nota algo por abajo-….¡Pugggduufgguuuuu!..¡Un pedo sonoro!


La gente del entorno: “Ha sido el empalmado ese, creo que se ha cagado”.


El disimula haciendo ruiditos con la zapatilla en el suelo.


Sale corriendo a limpiarse y aprovecha para irse.