Sunday, November 12, 2017

Dolor...


Dolor indolente y febril,
invitado que, molesto,
revuelve tus entrañas. No
te deja descansar, planea
sombras de duda. Te sigue
como un amigo forzado
que responde cuando quiere:

Para siempre.....

Para siempre......

Friday, November 10, 2017

Lejanos ya  mis veinte esta es mi historia…


Lejanos ya  mis veinte esta es mi historia…

Estoy al borde de un barranco con un pie en el aire y la mente en el vacio a mis pies.

 Aguas lejanas y oscuras  rumbo a un  sur lejano, me llaman, me desean…

Pequeños arboles bailando con el viento del oeste me susurran canciones, no precisamente de amor…

En fin, que decir, no elegí a la familia que me toco a los dados de la fortuna…

No hice fortuna ni riqueza, solo atesoro recuerdos, algunas canciones y compromisos y algunas vergüenzas…

Conocí a alguien en un baile de cuerpos desmadejados, música triste de la esquina sin sol, sombras alargadas en los vasos de licor barato…

Me atrincheré en sus huecos, bebí sus labios, sufrí sus iras y violencias…años de amor y sufrimientos, miedos y celos…

Como esas aguas tristes, desapareció un día con mi corazón en sus brazos, no le importo, era una bagatela, un trofeo en sus manos…un seguro…

El sol viene, nos saluda y se va con ese regusto amargo de las noches solitarias; así fue mi vida en esos tiempos…

En la estación del metro te esperaba y nunca llegabas, estación equivocada, metro equivocado, personas equivocadas…

En el aeropuerto te buscaba y nunca llegaste, sitio equivocado, personas erradas, tiempo equivocado…

En el portal de la casa te buscaba pero portero y tiempo y policía arrojaban mis deseos y querencias a la cuneta de los perros apaleados…

En mi habitación de cartones de tabaco, de manta de agujeros, sin techo ni escondrijos, me rasgo el hueco que dejaste, pienso en las mil formas de vengarme por el mal que haces a mi corazón lejano… solo una bagatela, un trofeo en tus manos…un sordo dolor cuando lo clavas en al pared o juegas a torturas sin cuento…

Me despierto con la sensación de volver al tiempo de partida, al día en que te encontré por casualidad aferrado al cuello de una botella…sueños de viajes en el tiempo a un espacio que no existe…a dos personas que ya no son lo que eran...

Me llaman de casa, no respondo…

Mi corazón me llama, siento vacio y pena…

Ya veis, naci, conocía a alguien que se marcho…no morí…peno y sufro…también la busco para arrodillarme delante de ella y suplicar un poco de amor o de compasión, tanto da…


Monday, November 06, 2017

Me despertó la lluvia


Me despertó la lluvia


De madrugada, entre las sabanas


De mi cama, soñando


Que tú estabas en otra alcoba


Oyendo el repicar


De las mismas gotas de agua.

Saturday, November 04, 2017

Dudas.


Dudas.

Se levanto con los ojos muy rojos y un fuerte dolor de cabeza. Parecía un zombi recién despertado, manoteando al aire, anquilosada…

Su madre se preocupo al verla así y, cuando el saludo se convirtió en una especie de gruñido selvático y se negó de forma radical a desayunar, rápidamente pidió cita para el médico de familia ya pensando en una conjuntivitis o algo mucho peor. Tuvo que llamar más de cuatro veces hasta que se lo cogieron y la citaron para dos días más tarde. Se preocupo pues ya se sabe que las cosas con tiempo van a peor así que, con dolor del corazón pues a esperar y un colirio…

Al día siguiente fue lo mismo si bien por medio hubo una fuerte discusión, la chica estaba como muy irritada, un tanto neurótica, exaltadas por veces, derrumbada por otras. Nunca la había visto así, perdón, si, pero lo había dejado pensando en épocas de exámenes, en problemas en las incipientes relaciones sentimentales, los chicos y cosas así, en esos dos ultimo meses. Los malos modos eran continuos como si la educación escasa que tenía se hubiera evaporado de repente.

Los ojos los tiene rojísimos, como achinados y brillaban de forma especial…al tiempo solo quería dormir, dormitar como una marmota en invierno…

El día de la consulta los tenía ¡sorpresa! más que bien. Claros, brillantes, llenos de inteligencia. Las dudas atenazaron el corazón de la madre, sospechando algo más pues no entendía el cambio tan radical, como de la noche al día. La niña estaba amable, risueña, casi feliz, casi como la niña que había sido siempre. El médico de siempre, ya un veterano en mil lides, la miro y remiro y le dijo que no apreciaba nada que de todos modos le daba un colirio contra la alergia por si las moscas, mes de mayo, y si se le ponían de nuevo así que la mandaría al especialista, al oftalmólogo.

Desde ese día y todas las semanas que siguieron la niña, 16 años, de forma intermitente siguió así, muy irritable y con mucho sueño después de comer, apática, irascible, los ojos rojos e iba como engordando de forma inadecuada, como si estuviera inflándose. La higiene iba brillando por su ausencia…los desayunos inútiles, apenas comía y sin embargo después a deshoras se atiborraba de chocolates y chucherías.

Volvió a llevarla al médico (para lo cual tuvo que engañarla pues se negaba de forma radical y casi agresiva cuando salía el tema) el cual puso cara de enfado o de consternación al verla entrar en la consulta, la miro y remiro, decidió finalmente enviarla al de la especialidad. Hubo un momento tenso cuando le pregunto directamente, mientras escribía el talón para el oftalmólogo, sin curvas o escusas, si no estaba fumando algo o metiéndose alguna cosa no muy conveniente. La chica se puso farruca al decir que no y añadió muchas más cosas, algún que otro insulto incluido y algunos papeles que volaron de la mesa al suelo. Las barreras se rompieron y los gritos con ellas. El médico suspiro hondo, rompió el papel para la nueva cita y sin ambages le dijo a su madre que la niña, mitad chica, mitad mujer, estaba como mínimo fumando porros, no había otra cosa: ojos rojos y achinados mas irritabilidad= porros. Que nada de dinero, nada de salir así como así, mucho control y mucho ánimo, que no la dejase sola y tratase de averiguar como conseguía la droga aunque, añadió con una cierta dejadez, ya se sabe que en estos tiempos está al alcance de cualquiera y en cualquier lugar.

Después se dirigió a la chica/niña/mujer y le empezó a comentar los perjuicios de las drogas, le dio un folleto de la comunidad, unas direcciones a donde se podría dirigir si quería…la apatía, pasado el momento de furia era evidente, tan evidente como que estaba colocada.

La madre se puso a llorar muy quedo, triste…la que se le avecinaba sobre todo sabiendo que todo dependería de la niña, no de ella, aunque no desfallecería pues haría todo lo que fuese necesario y más.

Thursday, November 02, 2017

A veces pienso que tú..


A veces pienso que tú, a veces, piensas en mí,



no como yo, cuando soy tú en el espejo,



pero si como tú cuando me hablas muy adentro.



Muchas veces pienso en ti, y que tu, a veces,



piensas en mi, imagen borrosa en el arcén



de la carretera al limbo del silencio.



No como yo, ausencia perdida en la niebla,



bruma insomne del que no quiere partir.



Siempre pienso que tú, a veces, piensas en mí



no como yo, vaguedad, atisbo de dolor en tu pecho.



El vacío se cierne sobre los parpados cerrados



con olor a papayas maduras y fritanga de plátanos.



Quiero pensar que tú, a veces, piensas en mí



No como yo, cuando soy como tú bajo la lluvia



esperando el rescate del barco que nunca llega,



sin barca, sin remos, en la isla de San Simón:



"moriré hermosa en el mar mayor".



Quiero pensar que tú piensas en mí, a veces,



no como yo, cuando soy tú en el campo, de romería,



bailando con amigos e invocando brujerías



al compás de las sombras de la fogata en la playa,



al compás de las olas lunares o los corazones.



Sueño que tú, a veces, piensas en mí,



no como yo, cuando soy tú, perdido en la ciudad



habitada por cuatro millones de cadáveres,



con el olor de cuatro millones de cuerpos descompuestos,



con la violencia de cuatro millones de iras,



que no saben que están muertos, que están de pie



por la inercia del momento; velocidad sin fin y sin motivo.



Pienso que tú, a veces, piensas en mí, a veces,



no como yo cuando soy tu, atesorando miles de libros



de desconocidos países, si es que existen,



atesorando miles de videos extraños realizados



por extrañas personas que juegan a crear vida,



atesorando miles de prendas de vestir



inútiles en el camino por donde vamos.



A veces, pienso que tú, a veces, piensas en mí,



no como yo cuando soy tu vacío y estoy ausente.



Muchas veces, pienso que tú, muchas veces, piensas en mí,



no como yo cuando soy tu ira y tu silencio.


Tuesday, October 31, 2017

Calle Alonso Cano, seis de la tarde.


Calle Alonso Cano, seis de la tarde.  Es casi noche. Las luces de la calle y de los comercios encendidos. Los coches pasan poco a poco, con pereza, mientras sus dueños se impacientan por el atasco, el rojo del semáforo, los peatones cortando el paso.
Hay poca gente transitando a pie, hace mucho frió.
Nuestro involuntario protagonista es un hombre normal, nada especial que le distinga del resto del mundo salvo su actitud un tanto misteriosa. Se acerca medio disimulando a un coche y deja caer, con cierto disimulo, dos trocitos de papel rojo. Piensa que nadie la ha visto, parece avergonzado por lo que ha hecho.
Se envara al escuchar la vos de una señora mayor despotricando en alto, casi en un grito. Al principio, el no sabe de qué habla, no escucha bien pero, conforme se acerca oye claramente que se dirige a él y lo que acaba de hacer.
"....este civismo, como si no hubiera papeleras, los imbéciles tirando los papeles al suelo, una vergüenza, lo que había que ver, así va el mundo por sinvergüenzas como los que tiran los papeles.....".
Nuestro amigo calla avergonzado, disimula, mira a la otra acera, esconde su rostro en el cuello del gabán.
".....y después dirán que nada, que lo barran los basureros, mierda a la calle, mierda por todos lados, muy modernos, si, pero la porquería al suelo....los imbéciles tirando papelitos al suelo, que lo vean sus hijos, si es un mierda todo.....".
La señora pasa chillando a la altura del hombre que aguanta, aguanta, incluso, la respiración. Mueve la cabeza con desgana, dudando.
"....y luego hablaran de democracia, una mierda sí señor, esto es lo que hacen estos estúpidos, papeles...no a la papelera, no, al suelo...y mearan en el suelo a la vista de todos, una mierda, digo...."
Ya no aguanta más y fuerte, con voz fuerte: "...Y las hija de puta despotricando solas por la calles.....y las hijas de puta despotricando solas por la calles..."
La señora apura el paso, mira de lado y al ver que nadie la sigue, que el otro, el enemigo, sigue parado:"y los cabrones soltando puyazos..."
"Si señora, puyazos a las hija de puta de las calles de Madrid..."
Y allí los dejamos, a uno, rojo como la grana, en la calle Alonso Cano, parado inmóvil y la otra con paso apresurado, hacia Dios sabe dónde, despotricando de sabe Dios qué....

¿No os recuerda esto algo más?

Sunday, October 29, 2017

Entre vahos y frescos olores


Entre vahos y frescos olores

va caminando lenta la aurora,

al paso, serpenteantes sombras

siempre acompañan sus amores



despierto el sol, ya renacido,

en llama del gesto el gallo:

levantad de amor vencidos

la mañana ha llegado.



negro pasa al amarillo,

queda todavía un buen rato,

y no quedarse dormido,



la tentación de tus brazos,

en el calor de tu cuerpo,

Hay Dios.... ¡ hay Dios que mal trago!.

Thursday, October 26, 2017

Un trámite sencillo.


Un trámite sencillo.

Le encargaron un sencillo trámite administrativo en el ayuntamiento de VXXX, nada realmente importante pero necesario. Solo era conseguir un justificante de haber pagado el IBI del año anterior, el original no se encontraba y por más que pusieron a la casa patas arriba no fueron capaces de encontrarlo.

Se levanto temprano, desayuno rápido y cogiendo el autobús al centro de la ciudad, bajò tranquila y con la duda de siempre, el donde, el cómo, el con quien…

El edificio estaba abierto y ya lleno de gente que o estaba sentada en los bancos de madera o se paseaba nerviosa entre las altas columnas; eso sí, casi todos llevaban bien visibles carteras con documentos como la de los grandes ejecutivos americanos menos las mujeres de pueblo que lucían la típica carpeta de cartón azul, la de toda la vida, como la que ella llevaba.

Se paro allí dentro unos segundos, orientándose, pensando que hacer. Vio la gran cola de información y con una sonrisa esperanzada se fue hacia allí. Se puso detrás de un joven trajeado y con corbata, no se aproximo demasiado por aquello de la distancia adecuada. El tiempo se le hizo eterno aun cuando solo estuvo en dicha fila una escasa hora. La funcionaria, al otro lado de la mesa ni contesto al saludo.

“Buenos días, me podía decir cómo conseguir una copia del recibo pagado del Ibi del año pasado de la casa…”

“¿Ibi?...”

“Si, ya sabe, el impuesto de bienes inmuebles”

“¿Del año pasado?...”

“Si, es que esta pagado pero, al parecer, hemos extraviado el recibo y lo necesitamos para otra documentación”

La señora se iba poniendo colorada, frunciendo el ceño, apretando los labios hasta que casi no se veían y haciendo una fuerza extraña como si tuviera una flatulencia repentina.

“¿Ibi ya pagado del año pasado?...”

“Si, eso le he dicho”.

“¿Una copia del recibo del Ibi ya pagado del año pasado?”

“Si señora”

“Pues no lo sé. Para pedir el recibo de pagar pues sí. Para pagar, también. Para reclamar, por supuesto. Pero para pedir un duplicado de un recibo ya pagado pues no lo sé. ¡Es raro!.  Inténtelo en ese otro despacho, el que está enfrente, ese que pone Ibi. El siguiente.”

Con cara mustia, descolocada, se fue al otro despacho pero allí se encontró con que no había fila y si un expendedor de números. Encima de la cabeza de las mujeres que atendían un gran luminoso rojo luminoso iba poniendo números correlativos. Cogió uno y se dispuso  esperar. Ya había pasado más de una hora y estaba como al principio. Ni el donde, ni el cómo, no el con qué o quién.

Largos tres cuartos de hora cuando su número apareció en el luminoso, mesa tres. Apenas tardo dos segundo en tropezar con la persona anterior, tirar la silla, ponerla en su sitio y sentarse.

“Buenos días me han enviado de información para pedir un justificante de haber pagado el Ibi de nuestra casa del año pasado. Nos hace falta para unas tramitaciones en la X/Comunidad”

“¿Ya esta pagado y sin problemas?”

“Sí, claro. Es que hemos extraviado el recibo original”

“Pues aquí no es”

“Y ¿a dónde debo ir?”

“A INFORMACION, justo enfrente, en esa cola”

“PERDONE PERO ES QUE YA ESTUVE ALLI Y DE ALLI ME ENVIARON AQUÍ”

“Pues si allí no saben, yo no sé donde, no es mi cometido, ¡QUE SE LO DIGAN ALLI!”

“Por favor….”

“Bueno, aquí no es y no puedo ayudarlo, vaya a aquel despacho que pone Tesorería y allí seguro que le atienden y se lo resuelven, pruebe allí quizás lo consiga”

“Gracias”

Para allí se fue sintiéndose una inútil. Nueva maquinita repartidora de números, nuevo coger número, nueva espera  esperando que el luminoso, también rojo, marcase el suyo y el que espera desespera. Las horas pasando y aun no había hecho nada de nada, para nada.

Cuando le toco fue como si tuviera una china en los zapatos.

“Buenos días me ha enviado la chica del Ibi que a su vez me había dirigido allí la de información para pedir un justificante de haber pagado el Ibi de nuestra casa del año pasado. Nos hace falta para unas tramitaciones en la X/Comunidad.”

“Ibi pagado del año pasado, ¿un justificante?”

“Pues sí, eso necesito”

“Pues aquí no es, pregunte en Información”

“Perdone, en Información me han dicho que no saben y ya he pasado por dos  despachos y estoy un poco aturdida”.

“Ya le he dicho que aquí no es…bueno, mira en ir al despacho de reclamaciones, ese de la izquierda, quizás te puedan ayudar”.

“Gracias”.

Y allá se fue arrastrando los pies y el alma. Se encontró con la hora del café, la hora no oficial, eh, que luego quitan derechos y todo es un cachondeo. Cogió el número en la maquinita de siempre y a esperar. Esperar con la duda de saber si lo conseguiría o no, las cosas ya no le parecían tan claras y no sabía si era culpa de su manera de hacer la gestión, mal por supuesto, o porque le estaban tomando el pelo de forma miserable. Incluso llego a pensar en que estaba siendo objeto de una broma de la televisión, de esas de la cámara oculta que tanto le gustaba.

A su tiempo llegaron, se sentaron en sus respectivas mesas y la atendieron.

“Buenos días me ha enviado la chica de Tesorería, que a su vez me había enviado la del Ibi que a su vez me había dirigido allí la de información para pedir un justificante de haber pagado el Ibi de nuestra casa del año pasado. Nos hace falta para unas tramitaciones en la Comunidad. Por favor ayúdeme, ya no se qué hacer más”

“¿Justificante de haber pagado el Ibi del año pasado?”

“Si...”

“Pufff…aquí no es pero espera un segundo.”

Se fue, la dejo sentada. Las agujas del reloj se movían de forma desacostumbradamente despacio. Los minutos pasaban lentos, muy lentos. Se iba adormeciendo y el estomago ya le iba haciendo ruidos de hambre y sed.

Apareció la chica de nuevo con un vejete delgado, de rosto afilado y muy arrugado que se dirigió muy amable el a la chica:

“Quiere usted un justificante de haber pagado el Ibi del año pasado, ¿verdad?”

“Pues sí. A eso he venido.”

“¿Para algo especial?”

“Papeleo en la comunidad que nos lo exigen, ya sabe cosas de herencias”

“Bueno, está bien le hare una excepción y se lo haremos,  a ver dígame la dirección completa y el nombre de a quien esta….”

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Ya habían comido cuando llego a casa. Su madre le había dejado la comida en el horno para que no se le enfriase demasiado. Se marido la miro ceñudo diciéndole que por un ratito en el ayuntamiento toda la mañana de picos pardos o de cafeterías y cosas así, que madurase que no tenia edad para perder así toda una mañana hablando con unos y con otros….

Monday, October 23, 2017

Huidas.


Fieras en celo huyendo
del fuego purificador.
Las llamas se alzan al cielo
en busca de su salida,
detrás queda el negror
del grito agónico. Todo
pasa a ceniza renovada,
belleza triste del monte.
Las gentes con cubos de agua
muestran su desconcierto,
carreras sin sentido
y un grito en la garganta
olvidado por mucho tiempo
lucha por abrirse paso.
Es el tiempo del fuego.

¿Donde esconder un cadáver?
-Entre muchos cadáveres,
en el fondo marino,
en un cementerio,
en un campo de batalla,
en el edificio del congreso,
en el sótano de un teatro,
en el edificio municipal....

¿donde esconder un plato?
-
En una cocina junto
al resto de huesos calcinados
ya carcomidos por buitres
y extrañamente blanqueados
por el sol de la sabana.

Pero ¿donde me escondo yo?
siempre dentro de tu mirada,
atrapado en el papel insomne
de la maquina fotográfica,
en la cartera cerca de tu pecho,

Thursday, October 19, 2017

Evocacion.


Evoco, en momentos de tedio, el submundo de la ciudad en la que vegeto. Esa red intrincada de pasadizos para la canalización de agua;  las vías principales del metro y las secundarias para mantenimiento y extrañas seguridades que desconocemos; los túneles para las conducciones eléctricas; las catatumbas tan poco  en boga y tan de ciudad vieja que se encuentran en viejos mapas que se deshacen como polvo en las manos; los pasadizos secretos entre iglesia y conventos y fuerte militares y salidas a la extrarradio de la ciudad que, por caprichos de este crecimiento desmesurado, mueren en otros centros neurálgicos…

Y en  esos sitios me imagino las formas vivientes que se mueven, viven, crecen se reproducen y mueren. Muchas de esas formas jamás ven la luz del sol, o la atisban a través de decenas de metros de profundidad a través de barrotes de acero de los sumideros del agua de las lluvias, o la presiente en los pocos sitios que se acercan a la superficie, zona que evitan como maldita y peligrosa.

Un mundo en movimiento más vital de la que creemos que esta bajo nuestros pies, sin permiso nuestro para reclamar su cuota de derechos cuando lo consideren adecuado y cumplir con su status vital.

A menudo nuestra gente baja a esos túneles linterna en mano. Los seres del submundo se esconden, huyen de ellos, escapan del apestoso olor a loción de afeitado, de la lavanda fresca de la última ducha, de la colonia apestosa a flores moribundas, de la palidez rosácea de la piel, porque somos, para ellos, como esos ratoncitos sin pelaje recién nacidos. Nos odian, nos temen, nos huyen, les damos asco y miedo.

Y nosotros, seres de la luz, desconocemos su vida, su existencia. Preferimos no saber de su desarrollo y como van construyendo una sociedad que vive de nuestros deshechos. Una segunda sociedad bajo la tierra o, quizás, una tercera que es pisoteada por los parias de los sin hogar o los recolectores de las sobras de los supermercados.

Evoco su comienzo de forma fugaz. Un bebe perdido, quizás arrojado por la manos de su propia madre al canal de la aguas. Tras él, otro y otro y otro. Supervivencia al límite, comiendo ratas e insectos varios e inmundos. Mutaciones monstruosas por las radiaciones de las basuras y los gases fruto de la fermentación de las aguas residuales. Reproducción endogámica por decenas de año y decenas de generaciones que se iban adaptando, cada vez mejor, a vivir con lo mínimo. Aprendieron la ganadería con la crianza de gruesas ratas como conejos; animales raros son la compañía, restos desvaídos de perros siniestros. Aprendieron la agricultura en vergeles de hongos verdosos, setas blanquecinas, plánctones inmundos.

Y, haciendo excursiones de rapiña por los más osados, graves ropajes que llevan en señeras fiestas. Miran por anticuados televisores lo que pasan por el mundo al que detestan y temen, al tiempo. Esperan, saben que caeremos, esperaran la caída para alzarse sobre la tierra y la reclamaran en su día. Rapiñan ropa y niños; son miles de niños perdidos al año que caen en sus manos que los moldean a sus formas, con su odio al sol y la luz; otra forma más de regenerarse y crecer. Los mas, sobreviven, los muertos se los comen…sabe que deben ser jóvenes y sin malicia, adaptables, abiertos de mente y capaces de coexistir con lo grotesco.

Pisamos sobre el techo de sus hogares.

Enterramos a los muertos sobre sus restaurantes de comida rápida.

Montamos kilómetros de tuberías para nuestras aguas fecales que son el riego fértil para ellos y su producción.

Llenamos el cielo de gases venenosos que envenenan la tierra y con la lluvia acida les da el vigor de la mutación, la fuerza vital del veneno (lo que no mata alimenta).

No lo olvidan, nos oyen. Algún día saben que solo la vida será en sus túneles perdidos y el hombre tal como lo conocemos será solo un mal sueño del planeta.