Monday, October 16, 2017

Todavia no despiertes...


Todavía no despiertes, niña,
la aurora no florece, espera,
todo esta negro y áspero, sueña
con blancos caminos desiertos
y viajantes de manos vacías.

Sombras rápidas vuelan, cruzan
desiertos frágiles de arena,
serpientes de humo gris gritan:
¡Espera! Aun no te levantes,
están poniendo las aceras,
hombres azules pintan el cielo
de azul, y hadas traslucidas
resucitan la primavera,
un aura leve vendrá llena
de olores de azahar; campanas,
en la lejana ermita, tocan
huida de animas benditas,
asereje del despertador
rosa de tu mesilla. ¡Arriba!.

Saturday, October 14, 2017

La histoira de mis abuelos.


Prometí, un día, contar la historia mágica de mis abuelos, por parte de madre. Aquí va.



Mi abuelo se llamaba Federico, estaba emparentado de forma directa con los Marqueses de XXXXX de XXX de quienes, decía el, era el primogénito y heredero. Si queréis un semblante de él, el de un típico gentleman ingles, educado, culto, serio con una pizca de humor. Sabia de todo, un hombre culto, con respuestas para todo y un ingles perfecto. Mi abuela se llamaba Maruja y era todo lo contrario, una mujer de pueblo, más bien grandota, basta, lozana, un desconocimiento de todo pero una buena ama de casa, sobresalían unas manazas inmensas con las que amasaba el pan. Maruja adoraba a su marido, lo llevaba en palmitas, lo atendía con un mimo casi enfermizo y él se dejaba hacer.



A mi abuelo Federico lo tengo asociado con su enorme y valiosa biblioteca en su despacho de mesa de caoba tallada a mano que era su posesión mas preciada, tenia varias ediciones maravillosas del Quijote, un joya ilustrada de La Divina Comedia, unos libros bajo llave de los clásicos rusos (picantes)y una colección completa de Sakhespeare, al que adoraba. Allí empezó mi afición por la lectura.



A mi abuela en cambio la tengo asociada a las broncas con mi madre por culpa mía cuando fuchicaba en los libros o me sentaba en la butaca de cuero del abuelo y la cocina, cocinaba a todas horas, siempre cocinando y, cuando no, limpiando con el plumero, con la escoba, fregando las escaleras viejas y tenebrosas. De negro riguroso, sin saber bien porque, y una moral mas dura y recia que el integrista evangélico mas recalcitrante.



Fue, mucho mas adelante, pero que mucho después, cuando ya vivía con nosotros que conocí, sin quererlo, la historia.



Es una historia de folletín. La buena moza que sirve en casa de los Marqueses, joven, guapa, robusta, de pueblo pero con un algo especial. El hijo mayor de los marqueses que se encapricha con ella y la naturaleza hace el resto…queda embarazada. El escándalo es mayúsculo y se trata de tapar como se puede, que no era fácil en aquellos tiempos. En esto, Federico, enferma, se pone a morir. Pasan por su cabecera todos los médicos de la ciudad y lo dan por muerto. Llega, es la última esperanza, el cura párroco, el que marca el final de todo.



Cuando este buen hombre llega al palacete, Federico, no hay esperanza de que sobreviva una noche mas,  esta ya a las puertas de la muerte, ya es solo cosas de horas su defunción. La esperanza en la extremaunción es lo que queda. El curiña lo confiesa y conoce, entonces, la historia de la criadita embarazada y pocas historias mas; lo bendice, le da la extremaunción y le pide, en su ultimo momento, que deje bien colocada a la chica y a su hijo casándose con ella. El poco puede decir. Al final convencido, es casado en pocos minutos en su propia cama ante su padre, su madre y sus hermanos, todos llorando. A Maruja, ya casada, me la imagino feliz, muy feliz y, al tiempo, dolorida por la muerte de su hombre y, en aquellos momentos, su marido.



Pero feliz porque su hijo no seria un putativo, uno para la inclusa, y la veo,  por otro lado, avergonzada ante la mirada severa de toda la familia.

Maruja paso toda la noche con el en la alcoba, velándolo, esperando la muerte de su ya esposo para convertirse en viuda pero, los designios de Dios son indescifrables y su bondad infinita, o quizás solo fue una broma cósmica, un chiste; el caso es que a la mañana siguiente Federico, empieza a recuperarse poco a poco y termina sanando.



Todos felices, el curita hablando de milagros. Y Federico sana y se ve sano y casado con la criada y con un hijo por venir y desheredado por el padre ante la situación. Su hermano menor será el heredero del Marquesado.



Hermosa historia Verdad?

Wednesday, October 11, 2017

Tumbas...


Camino entre las tumbas

olvidadas, llenas de
baterías descargadas.

Monday, October 09, 2017

Un incidente de perro, joven y viejo.


Un incidente de perro, joven y viejo.

Por la tarde en un calle amplia, bajo un cielo azul y nada frio; un descanso entre temporal y temporal. Es una buena hora para sacar a los perros, con sus dueños pululando por todos lados y haciendo sus necesidades.

La joven,  no tan joven, unos treinta años,  bien vestida, elegante sin dar el cante, sin pasarse. Su perro un joven cocker, distraído y juguetón, nervioso, no para. Va con una señora oronda y un poco mayor, sudamericana parece, que lleva de la correa un perro palleiro y tranquilo, muy tranquilos, pachorriento y viejo.

En el cruce de una calle son rebasados por un señor mayor, que camina bastante rápido, ligero y con prisa. El cocker se suelta y se lanza contra la pierna de este señor, la  que está más cerca de su boca. Le clava en el pantalón las uñas y le muerde. La joven se da cuenta y tira de la correa haciendo que el perro le suelte.

-¿Ha visto lo que me ha hecho su perro?-le increpa el señor tocando la pierna y comprobando los destrozos del pantalón y viendo que ha había herida en la carne de la pierna.

-Yo no he visto que le ha hecho usted- contesta sorprendentemente la joven dueña del pero ante la mirada atónita del hombre y de amiga que la acompaña. Se le que las palabras le ponen  airado, furioso, increíblemente ofendido.

-¿Que le hecho algo a su perroooooo? Esta usted loca- a esto alza la voz, se le van las neuras, se dirige directamente a la mujer que aguanta impertérrita mirando desde su altura que parece haber crecido varios centímetros- ¡yo a su puto pero! Hija de puta, cabrona, yo a su perro, sinvergüenza, gilipollas...

La joven no dice nada, a todo lo más le contesta ...” a usted”...se pone frenético, manotea enseñando el pantalón con las babas del perro y los rasguños de las uñas y los dientes..

-Es usted una imbécil, gilipollas, hija de puta, cabrona.....métase a su perro por el culo...imbécil

Se va, de pronto,  con grandes zancadas, y a quince metros e vuelve y vuelve a gritar: “Cabrona, antes de tener perro hay que saber tener la boca  y las bragas limpias, zorra, hija de puta...Seguro que en casa está con el perro suelto y sin bragas, sucia...”

Y así mascullando y tocando la pierna se pierde en la lejanía mientras la señora toda ofendida habla de forma despectiva con su compañera de paseo...


Thursday, October 05, 2017

¿Donde esconder un cadáver?


Fieras en celo huyendo
del fuego purificador.
Las llamas se alzan al cielo
en busca de su salida,
detrás queda el negror
del grito agónico. Todo
pasa a ceniza renovada,
belleza triste del monte.
Las gentes con cubos de agua
muestran su desconcierto,
carreras sin sentido
y un grito en la garganta
olvidado por mucho tiempo
lucha por abrirse paso.
Es el tiempo del fuego.
¿Donde esconder un cadáver?
-Entre muchos cadáveres.

Monday, October 02, 2017

Por la tarde.


Le darán la medalla de oro al trabajo, más de catorce horas diarias de jornada todos los días, los seis y, en ocasiones siete,  días de la semana.

Si no se la dan será una injusticia, se la merece. Activo, dejando y sacrificando a la familia por el trabajo; su mujer cabreada y abandonada, sus tres hijos casi unos desconocidos. Incluso el menor con complejo de falta de padre pues se ha perdido totalmente su infancia.

Se va  a primera hora tras un desayuno rápido y frugal, vuelve a las dos o dos y cuarto para comer con todos, una comida presurosa y rápida, sin degustar lo que come; siempre, eso sí, alaba la comida, los platos tan bien elaborados de la mujer que se esmera siempre por él ansiando con el retenerlo un poco más en casa.

Vuelve por la noche lleno de papeles y programas que se pone a rellenar en casa después de la cena. Mientras ella, con los ojos nublados,  mira la televisión,  el trabaja sin descanso en el ordenador y se envía cientos de correos para el día siguiente.

No para, ha adelgazado, esta macilento y gris, falto de fuerzas y de sol.

Los sábados trabaja un poco menos, pero todas las mañanas para el tajo, ocho horas como mínimo. Alguna tarde también. Incluso algún domingo con gran cabreo de la mujer paciente y santa. Son días, como él les dice, de ofertas presurosas, de plantas solares que van a revolucionar el mundo de la energía, o de clientes maleducados que no saben  o no quieren entender las circunstancias del mercado.

A pesar de todo su sueldo no es nada del otro mundo. No hay, en su nivel, horas extras, o prebendas especiales o gratificaciones por obra entregada. Nada de nada; un buen sueldo, si, que sirve para llegar a final de mes con los gastos escolares de los niños y pagar la hipoteca y comer bastante bien, poco más.

Un sacrificado, eso es él. Un sacrificado por la empresa. A veces, con la boca pequeña, parodia sobre la situación delante de los suyos: “Hay dos tipos que no pueden coger vacaciones, son imprescindibles. Uno son los imprescindibles. Los otros lo que tienen que estar allí para que nadie se de cuenta de que todo va bien sin ellos, que son prescindibles, que sobran, que no hacen nada”

Pero la realidad es otra muy distinta. Por las tardes, nadie lo sabe, no trabaja. Huye a refugiarse junto a su hija secreta y escondida.

Sus amigos no lo saben. Su familia, centrada y segura, no tienen ni idea.

Un amor loco, una pasión temporal, el resultado: una niña, su hija, la locura.

Teóricamente está trabajando pero no en su empresa, está con su hija. La merienda, los deberes, el paseo, la educación, las viejas historias familiares, la esperanza en el futuro reflejada en los ojos limpios e inocentes de una cría de cinco años, el volver a una juventud perdida  que le da los pocos años de la niña, el abrirse a un nuevo mundo y tiempo, descubrir la vida con los nuevo y grises ojos tan parecidos a los suyos, ¡se parece tanto a la abuela!….

Su mente loca y dividida en una neurosis que le parte el alma. Esta partido pero sabe que no puede fallarle a la niña, su niña, la inocente de todo y, casi siempre, recuerda a su  mujer allá en la casa con los ojos nublados. La niña de sus ojos. Y, con ella, vuelve a ser feliz, joven y atrevido, renovado de espíritu, un padre, un hombre.

Friday, September 29, 2017

Los pasos suenan


Los pasos suenan

Cual llamadas viejas,

Leves esperanzas

En viejas puertas

Teñidas de orín.

Se abren, se cierran,

Te alejan de mí

Que nada espera.

Se caen, se levantan

Cerraduras ciegas

Ni Alicia en sueños

Pasar pudiera,



Las hojas vuelan

Con alas invisibles,

con el viento juegan

Y cansadas, molidas,

Casi rotas, vieja,

A la tierra regresan.



Polvo, comida.

Nueva vida, arena,

Leves caricias

De la madre tierra.



Los pasos se van,

..........se alejan.

Tuesday, September 26, 2017

Una simple mirada….


Una simple mirada….

Capítulo I. Camino al trabajo, el encuentro fugaz.

Todo empezó con una simple mirada en el metro. Le faltaban dos estaciones para llegar a su destino cuando vio, más bien sintió o noto, con un cierto cosquilleo, una mirada fija en ella. Sonrió para sí misma. Estaba acostumbrada a que los hombres la mirasen, no estaba nada mal y su cutis perfecto, sus grandes ojos, su melena rubia de bote  y su aire un tanto aniñado la hacían objeto de la atención masculina allí donde fuera.

Un cierto repelús le entro por la espalda. No le gusto. Se volvió lentamente, acomodando la posición del cuerpo al amarre en la columna y lo vio a  unos tres metros de ella…desaliñado, con barba poblada y sucia, con su cartón de vino peleón en al mano y una sonrisa tópica y lasciva, sus ropas desaseadas y rotas….le dio asco…el escalofrió le volvió y ascendió por la nuca…volvió los ojos levemente hacia el tipo y noto que le estaba mirando la mejilla izquierda, con una fijación compulsivo, hipnotizado, con si ella allí tuviera un tesoro o ….no apartaba la vista ni un segundo de su cara…

Inconscientemente llevo su mano a la cara y se toco y, al mismo tiempo, se la tapo. No noto nada en especial o ¿sí?..., le pareció sentir bajo la piel de los dedos como si la piel estuviese arrugada, dura., correosa. Trato de verse en el reflejo de la ventanilla del vagón de forma inútil. Empezó a preocuparse por su maquillaje, por su piel, por su rostro. Tenía que verse rápidamente.

El metro paro en la estación en la que bajo de borrachín. Respiro un tanto aliviada.
Se cerraron las puertas y arranco de nuevo. Su mano iba una y otra vez a aquella zona que le resultaba un tanto desagradable, que empezaba a preocuparle tanto, que se la tapaba con la mano derecha de forma inconsciente…

Ya en su destino, Iglesias,  fue a la primera cafetería que vio abierta y entro en el servicio, no sin antes pedir un café con leche en la barra. Entro y se fue directa al espejo para verse. Una imagen inmaculada, un cutis blanco crema, sin granos, sin tachas, unos ojos que se sabia esplendidos…pero, ojo, no había como una manchita, ligera si, como una decoloración en esa mejilla…se saco del bolso y se aplico unos pocos polvos… ¡perfecto!...al tajo….

Capítulo II. En el trabajo, las miradas, el jefe.

Hizo su entrada en la oficina tratando de aparentar una seguridad que no tenía. Taconeando fuerte, oscilando los brazos con fuerza, sonriendo de forma un tanto forzada y saludando con un tono más alto de lo habitual.

Sus compañeras se quedaban mirándola como un tanto sorprendidas lo que ella interpretaba como que le miraban el manchón de la cara, que no se lo había tapado de forma adecuada con el maquillaje.

Se sentó en su puesto de trabajo, una simple mesa con ordenador en una sala grande, amplio, luminoso. La separación entre puestos de trabajo era por unas mamparas bajas, muy escasitas…cada vez que levanta la cabeza las miraba hablar como si al criticasen, como si comentasen lo que ella notaba en su rostro.

Incluso su jefe, cuando la reunión de todos los días, se notaba diferente, insatisfecho, mirándola con insistencia que era ya de mal educación, de una forma que la hizo sentirse incomoda, avergonzada. Al salir una pequeña reunión de chicas la estaba esperando para deshacerse de forma fulminante….no podía mas, se fue al cuarto de baño y allí, se limpio la cara, se la froto todo lo que pudo y trato de recomponer su maquillaje, Para tapar el manchón se aplico un poco más de la cuenta y además usando, por si las moscas, el del tono más oscuro, el de los días de invierno cuando la tez pálida la hacia parecer un vampiro sediento de sangre. No le gustaba como quedaba, aun por debajo de los polvos y coloraciones se notaba aquella especie de gran peca, le daba la impresión que se estaba inflamando….

La mañana le transcurrió lenta y plomiza, pesada, no se podio concentrar ante tanta cháchara sobre ella, las críticas de todas, las miradas con un cierto  disimulo; noto el odio de todas su compañeras de trabajo, odio y envidia  y ahora con un deje de desprecio por la de la “cara manchada”, como le aprecia oír de forma lejana y confusa.
Capítulo III. En casa, un final poco digno.

Ya en casa cerró puertas y ventanas. El encuentro con la casera fue la gota que derramo el agua del vaso. No la saludo siquiera (nunca lo hacía, sin embargo) pero, esa vez, se la quedo mirando el gran grano de forma insidiosa como diciéndola ya ves monilla a todos nos sale una verruga de vez en cuando, ex guapa de cara, monstruo de feria….

Respiro varias ves de forma profunda y concentrada, se quito la chaqueta que tiro sobre el sofá, justo encima del bolso. Entro en el dormitorio y se puso la ropa de estar por casa, un simple camisón blanco y semi transparente. Se recogió el pelo en un moño trasero y….al tajo.

Se aplico la loción desmaquíllante, la fuerte, al que no usaba porque le ponía la piel rojo y le salían un granitos pequeñitos y feos. Se restregó una y otra vez la zona  del manchón, una y otra vez… de forma compulsiva y feroz….una y otra vez…

Cuando quedaba más o menos conforme volvía a  notar aquella sombra que se hinchaba a ojos vistas y se ennegrecía por momentos, por segundos…..vuelta a restregar y restregar.

No conforme decidió usar métodos más expeditivos y se animo con la lejía, solo unas gotas…al principio…incluso probo con unas gotas de amoniaco…al principio un a gotas….cuando parecía que se había librado del problema volvía a aparecer reflejado en su gran espejo-lupa, como una deformidad asquerosa y sucia, una verdugón negro y deforme con pinta de gusano que reptaba por debajo de su epidermis.

Empezó a desesperarse, no podía ser, no podía estar pasándole aquello a ella, o,  algo habría que hacer…
Epilogo. Metro y encuentro.


Ya solo le faltaba una estacion para llegar a su destino cuando vio, más bien sintió o noto, con un cierto cosquilleo, una mirada fija en el. Sonrió para sí mismo. Estaba acostumbrado a que los hombres y mujeres lo mirasen, no estaba nada mal y su cutis perfecto, sus grandes ojos, su corte moderno de pelo y su aire un tanto aniñado le hacían objeto de la atención allá donde fuera. Por no decir de su calzoncillo Calvin klein que asomaban por encima del pantalón vaquero “Pepe jeans”y su camiseta sin mangas de Quicksilver

Esta vez no le gusto. Se volvió lentamente y lo vio a  unos tres metros de él…desaliñado, con barba poblada y sucia, con su cartón de vino peleón en la mano y una sonrisa tópica y lasciva, sus ropas desaseadas y rotas….le dio asco…el escalofrió le volvió y ascendió por la nuca…noto que le estaba mirando la mejilla izquierda, con una fijación compulsiva, hipnotizado….no apartaba la vista ni un segundo de su cara…

Inconscientemente llevo su mano a la cara y se toco y, al mismo tiempo, se la tapo. Le pareció sentir bajo la piel de los dedos como si la piel estuviese arrugada, dura, correosa. No podía ser, tenía el cutis perfecto. Trato de verse en el reflejo de la ventanilla del vagón de forma inútil. Empezó a preocuparse por su piel, por su rostro.

El metro paro en la estación en la que bajo por una puerta diferente a la del  borrachín. Respiro un tanto aliviado ante el aire de la calle.

Pero su mano iba una y otra vez a aquella zona que le resultaba un tanto desagradable, que empezaba a preocuparle tanto, que se la iba tapando con la mano derecha de forma inconsciente…

Ya en su destino, el gimnasio,  entro en el servicio, y se fue directo al espejo para verse. Una imagen inmaculada, un cutis blanco crema, sin granos, sin tachas…pero, ojo, ¿no había como una manchita, ligera si, como una decoloración en esa mejilla?…


Sunday, September 24, 2017

Te presiento.

TE PRESIENTO.

Ya…..?

Porque no……?

Porque…..
Siento miedo.

Otros países
                   Me llaman
Otras sombras
                      Me tiran
 Otros viajes
                   Me alejan
Otros recuerdos…
                          Si…..?
                                    Ya….?
                                               No…..?

Te presiento
……como una burla.
Te busco
……como el sustento.
Te anhelo
……como una esperanza.
No te encuentro,
Lanzo al aire
Un último deseo.
No.
Ya no.
Otro momento
                     Pasa,
Otras historias
                    Pasan,
Otro cuento
                 Pasa,
Ya
Ya no

Estoy escribiendo
Otra historia,
                   Es la última,
Otro destino,
                    Es el último,
Otro recuerdo,
                         Que se olvida.

Ya…
Ya no…..

Friday, September 15, 2017

Problemas en la playa. Capitulo 14.


XIV. Lo reconozco, soy muy paranoico, aprensivo quizás fuera la palabra más exacta. A quien le diga que lo primero que hago al llegar a un sitio nuevo de vacaciones es, después de buscar la primera hamburguesería o pizzería que se encuentre, es tener los datos y la ubicación del servicio de urgencias bien anotados en la cartera, un papel al lado del teléfono y en un imán en la nevera. Normalmente ya se lo pregunto al encargado de darnos las llaves del apartamento (véase capítulo IV) y, si puedo y me dejan, paso por allí dando un paseo para, por si hay que ir, saber bien el camino. A continuación, el teléfono del servicio de médico de asistencia a domicilio y servicio de urgencias.

Con todo ello no estoy tan tranquilo, no, creo en la ley de Murphy y sé que cuanto haga será poco e inútil. Todo se trastocara en el ultimo y necesario momento y todo saldrá mal para que pueda decir en voz alta: “ya os lo dije”.

No es por mí, entender, a mí que me parta un rayo. Lo que piensa la fámula y mi sonriente familia de tres críos que deben de pensar que estoy medio loco, pero la verdad es que si no tienes la información estas perdido y, si la tienes, también.

Todo empieza normalmente al segundo día. Uno de los niños se empieza a quejar de la tripa y termina vomitando por encima mía al atenderlo. Toda la comida del día anterior mezclada con la cena, no sé cuantos helados y granitos de arena aderezando todo y dándole un colorido especial. Rápidamente saco el botiquín (¡sí! llevo el botiquín a todos los lados, es el del coche pero un poco más grande). En el botiquín no hay nada para eso que está pasando pero tener el botiquín en una mano mientras con la otra, pringosa y llena de vomito,  le coges la mano y lo animas, da…como confianza. La mujer, curada de mil espantos, rápidamente le encasqueta el acuarios a sorbos, le da una pastilla de no sé qué, (si, lo sé, primperan) lo tapa bien con una simple sabana y nos manda a todos a la playa. Sin darme tiempo a replicar ya me dice que es el cambio de agua o que tragò agua de la playa sucia y nada más, que no piense en otras cosas y que me ocupe de los otros críos. Lo malo es que los tres pasaran por lo mismo y, Murphy al canto, en diferentes días.

Al cuarto día esta la picadura, dolorosísima debe de ser, de las medusa o de la que nosotros llamábamos faneca brava, eran otros tiempos y otros lugares, otras aventuras no tan libres. ¡Claro! A la niña que no sabe qué hacer mientras llora y pretende que le arranquemos el pie de su sitio. Con ella en brazos, salgo corriendo a urgencias de la cruz roja de la playa, corro como un loco con el sudor llenando el cuerpo para llegar y tener que guardar cola. Urgencias y cola. ¡Sí! Poco tiempo después una chica muy agradable pregunta que tiene y la atiende pronto, se me hace eterno el tiempo con ella quejándose en mis brazos y sus gruesos lagrimones corriendo por sus mejillas y mis brazos ya doloridos. El corte, el amoniaco,…..en fin, yo no miro, no sea que termine desmayándome como me paso cuando la niña tenía dos añitos y al que tuvieron que atender de verdad fue a mí.

¡Ah, Las colitis de verano!. Es como la leyenda de las serpientes pero, en este caso, real y vivida como nunca. Un día os levantáis y a pelearse por el baño, todos  a una como en Fuenteovejuna. Tu, el pardiño, el ultimo como siempre. Es como una bola de nieve que cuanto más vas al baño, mas necesitas ir  y el tiempo se acorta. ¡Pero es que sois cinco, cinco! ¡Las mujeres y los niños primero! Y tú, que no eres ni mujer ni niño, pues, que se le va hacer, la desgracia en verso. ¿La paella del día anterior que comisteis todos? ¿Las almejitas que estaban bien de precio? ¿Los helados del que paso por la playa a voz en grito?....

Y en esas épocas tan oportunas no hablemos o de la varicela o el sarampión o la rubeola, que de todo hay y ha pasado.  Cada año uno cae con algo de ello, cosas normales, ya lo sé. Las cogerían tanto en casa como en la playa, ya lo sé. ¿Pero todos los años lo mismo en el mismo sitio y en las iguales vacaciones? Un año uno es el sarampión; al año siguiente la niña con la varicela; al otro la rubeola, al otro……

Y llega lo tuyo. Playa y cólico nefrítico son sinónimos de acción y sufrimiento. Una molestia en el lado izquierdo, sin connotaciones políticas ¿Eh? Pasa a dolor inesperado al tiempo que se notas unas problemillas al mear (perdón) y se termina con el parto masculino que termina en urgencias, camilla sudada y con mal olor del anterior que la uso, los tres críos en traje de baño esperando con chanclas y arena, la mujer gritando que me atiendan de una puta vez, que al menos me quiten el dolor mientras las enfermeras le dan un valium, a ella que esta histérica viendo como me retuerzo de dolor,  y atienden, de verdad urgentes, a los heridos del ultimo accidente ¡Qué casualidad! …de trafico… Y encima aguantar al doctor que siempre dicen lo mismo. Vayas a donde vayas, dicen lo mismo, como si estudiaran en la misma escuela o leyeran los mismos libros: “¡Beba más agua como minino dos litros de agua al día!”

Eso sí, después de los dolores, del sufrimiento de película gore cuando te buscan la vena para ponerte la vía, siempre es la enfermera más fea y sádica, cuando te calma el dolor, la tensión se normaliza ¡que paraísos, que felicidad momentánea! En ese momento, porque recuerdas que estas casado que sino…, le ofrecerías matrimonio a la enfermera fea y sádica que, de pronto, ya no es ni tan fea ni tan sádica. Al poco con unas buscapinas en el bolsillo y la cara de felicidad de un tonto regresas al apartamento….